Educación y cultura indígena es uno de los programas del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas entre los que se distribuye el recurso asignado a la Secretaría de Cultura. La imagen, del Pabellón de Lenguas Indígenas Paisaje Lingüístico de México, instalado por primera vez en la pasada Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara que congregó a más de 50 mil visitantes. (Foto: inali.gob.mx)

¿Cómo se determina el gasto público para la cultura?

Educación y cultura indígena es uno de los programas del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas entre los que se distribuye el recurso asignado a la Secretaría de Cultura. La imagen, del Pabellón de Lenguas Indígenas Paisaje Lingüístico de México, instalado por primera vez en la pasada Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara que congregó a más de 50 mil visitantes. (Foto: inali.gob.mx)

El gasto público no es un tema sencillo y explicarlo por alguien que no es economista es todavía más complicado ya que hay muchos tecnicismos que no son fáciles de comprender. Sin embargo, considero importante hacer el intento en este artículo para que el lector entienda en la medida de lo posible los procesos para determinar el gasto público, y sobre todo el que va dirigido al rubro de la cultura.Comencemos por mencionar que el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación que envía el Ejecutivo al poder legislativo cada año fiscal, para su análisis y aprobación, en materia de Política Hacendaria, Ingresos y Egresos, está elaborado y alineado al Programa Nacional de Desarrollo y que sirve para el funcionamiento y operación de la gestión gubernamental.

Una vez concluido el proceso de revisión y aprobación del paquete económico, se le otorga autoridad a los órganos administrativos para el uso de los recursos, vigilando que se cumplan las obligaciones aceptadas y que los gastos realizados no sobrepasen los montos aprobados, así como que estos se ejerzan de acuerdo con los lineamentos establecidos en el presupuesto.

El monto total del presupuesto que la Federación ejerce se divide en dos grandes rubros: gasto programable y gasto no programable. El gasto programable es el conjunto de recursos o pagos que se destinan a cada una de las instituciones que conforman los poderes de la unión, es decir, el poder ejecutivo (entidades, dependencias y organismos constitucionales autónomos), el poder legislativo (Cámara de Diputados y de Senadores) y el poder judicial (Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tribunal Electoral, etc.). También incluye las aportaciones federales o aquellos recursos transferidos a las entidades federativas, municipios y demarcaciones territoriales de la Ciudad de México para que cumplan funciones ya determinadas por la Ley de Coordinación Fiscal. En general, son los recursos destinados a la producción de bienes y de servicios estratégicos o esenciales para la población y que se pueden atribuir a los programas que el gobierno lleva a cabo, satisfaciendo así necesidades y demandas sociales.

El gasto no programable corresponde a los recursos o pagos que no financian la operación de las instituciones del gobierno federal. Este tipo de gasto incluye la deuda pública, los estímulos fiscales y los Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores (Adefas); esto es, los compromisos pendientes de pago al 31 de diciembre del ejercicio fiscal anterior al que se está presupuestando. Por ejemplo, cuando el gobierno solicita una compra en 2018, pero recibe el bien o servicio al año siguiente (2019), los recursos se extraen de 2019 cuando se ejecuta el pago, no cuando se solicitó la compra. Asimismo, incluye las participaciones a entidades federativas, municipios y demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, que son aquellas transferencias que se realizan en el marco de la coordinación fiscal para que los ejerzan libremente de acuerdo con sus necesidades, como por ejemplo sostener su administración pública estatal.

Por ello cada peso que se ejerce del presupuesto se identifica con claves que permiten conocer y clasificar los recursos tomando en consideración: ¿Quién los gasta? ¿Para qué se gastan? y ¿En qué se gastan? Con base en lo anterior se puede lograr una mayor transparencia y facilitar el seguimiento de los recursos públicos ejercidos.

La clasificación administrativa responde a la pregunta: ¿Quién gasta los recursos públicos? A partir de esta clasificación se conoce a los responsables directos de ejercer el gasto. Para ello se organiza en ramos presupuestales y se desagrega por las Unidades Responsables (UR) que los conforman, una unidad mínima a la que se dota de asignación presupuestaria. Usualmente corresponde a las unidades administrativas de las dependencias, a las entidades paraestatales, o bien a las unidades administrativas responsables de los ramos generales. La clasificación funcional y programática responde a la pregunta: ¿Para qué gasta?, contribuyendo a identificar las prioridades del gobierno y a corroborar si corresponden con las necesidades y demandas de la sociedad a través del conocimiento de la forma en cómo se asignan los recursos a determinadas funciones o actividades específicas. Por su parte, la clasificación programática hace referencia a los programas presupuestarios, es decir aquellos que establecen las dependencias y entidades para el cumplimiento de objetivos institucionales.

Con base en la normativa vigente, la categoría programática permite organizar, en forma representativa y homogénea, las asignaciones de recursos de los programas federales y del gasto federalizado (a entidades federativas y municipios) a cargo de los ejecutores del gasto público federal para el cumplimiento de sus objetivos y metas, así como del gasto no programable.

Así, en 2019 existen 694 programas presupuestarios con las estimaciones aprobadas de distintas modalidades a través de los Ramos Administrativos, Generales y Autónomos. Estos Programas presupuestarios (Pp) fungirán como la unidad básica para vincular la información del desempeño de las acciones del gobierno, como lo son los indicadores del desempeño, las evaluaciones y los beneficiarios, entre otros conceptos que veremos más adelante. Los Pp se identifican, a través de su modalidad, la cual refleja el tipo de actividades que realiza el programa y la clave asignada, con un número consecutivo que permite completar la identificación.

Por último, la clasificación económica responde a la pregunta: ¿En qué gasta? identificando las asignaciones del gasto público conforme a su naturaleza, ya sea de gasto corriente o de capital. Asimismo, agrupa las previsiones de gasto en función del objeto que tengan, proporciona un panorama general acerca de los insumos que el gobierno adquiere para su funcionamiento, y posteriormente atiende las necesidades sociales a partir de la provisión de bienes y servicios.

De esta clasificación se emite el Clasificador por Objeto del Gasto, un catálogo que agrupa en forma homogénea los diversos insumos por concepto de recursos humanos, recursos materiales y financieros (bienes y servicios) que utilizan las dependencias y entidades para llevar a cabo sus operaciones regulares, así como los recursos que el Gobierno Federal transfiere. Incluye también las erogaciones que se realizan para cubrir el pago de compromisos derivados de obligaciones contraídas en el pasado (deuda pública) que sirvieron en su momento para hacer frente al pago de bienes y servicios.

Capítulos del Clasificador por Objeto del Gasto

Fuente: Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Con lo anterior, se puede advertir que el presupuesto designado a cultura, se encuentra en el Ramo 48 a cargo de la Secretaría de Cultura (sus desconcentrados y entidades paraestatales), dependencia encargada de ejercer el gasto de los recursos asignados a este tema (clasificación administrativa). Ahora bien, de acuerdo con las necesidades y demandas del sector, se identifican cuatro actividades específicas a las que se le asignará el gasto público: 1) Desarrollo cultural, 2) Protección y conservación del patrimonio cultural, 3) Cultura comunitaria y 4) Apoyo a la cultura (clasificación funcional).

Para distribuir el recurso entre estas cuatro funciones en específico, se diseñan programas presupuestarios (clasificación programática) a partir de la elaboración de matrices de indicadores de resultados que, en materia de cultura, se identifican como los siguientes:

Como se puede observar en la tabla, el Instituto Nacional de Antropología e Historia es el desconcentrado del sector cultura con el mayor número de programas presupuestarios, seguido por la Dirección General de Vinculación Cultural.

Es de suma importancia reconocer estos elementos mínimos, ya que nos permiten identificar la distribución de los recursos asignados al sector cultural en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2020.

gabriel.riodelaloza@gmail.com

12 de diciembre de 2019.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *