Diálogo a punta de feisbukazos

Obra del ilustrador polaco Pawel Kucznski (1976).

 

Evaluar la gestión cultural, ¿aún no rinden sus frutos? (5 de octubre), en Facebook el gestor cultural Leonel Maciel Ramírez y quien esto escribe intercambiamos algunos puntos de vista. Debido a su alcance, y con autorización de Leonel, me permito rescatarle de la red social y colocarla en este Paso libre. (Se respeta la redacción tal cual).

Gabriel Río (GR). Para que un gestor cultural se vuelva un verdadero profesional, debe legitimarse como en cualquier otra profesión, llevando su proceso de formación en cualquiera de las opciones universitarias en materia de gestión cultural y elegir a la educación continua como un proceso de actualización de sus conocimientos, a partir del contexto con el que se esté enfrentando, pero no a la inversa.

Leonel Maciel (LM).- Pregunta seria a esta afirmación: ¿aunque la mayoría de sus profesores nunca hayan sido gestores culturales? Es la primera de varias preguntas por hacer.

Eduardo Cruz Vázquez. Ya te dirá Gabriel Río.

LM. MMmm me temo que está demasiado “enamorado” de su Alma Mater. Un problema similar, en el caso de las titulaciones, se daba en el Colegio de Teatro. Hasta que entendieron los “Claustros” de vacas sagradas que una tesis no era el único instrumento para graduarse en una disciplina eminentemente práctica. Ahora bien en el caso de la formación profesional de la Gestión Cultural, en mi humilde opinión, el problema es conceptual y surge, como ya lo ha analizado en alguno de sus valiosos ensayos el Doctor José Luis Mariscal, donde una episteme mal acabada entra en conflicto con una doxa que apenas empezaba a comprender (porque antes nadie le había preguntado) qué vaina era esa praxis.

Leonel Maciel Ramírez (Imagen: Facebook).

GR. Me parece temeraria tu pregunta, porque puedo dar varios nombres que echaría abajo tú afirmación como el caso de José Antonio Mac Gregor en la Universidad Autónoma de Querétaro; en la UdG encontramos a Blanca Brambila, el mismo JL Mariscal, Pilar Herrera, los becarios del FONCA Herman Amaya Velasco y Paola Vidal Sánchez; Eduardo Nivón en el posgrado de Gestión y Políticas culturales de la UAM Iztapalapa; Karen Huber, coordinadora de la licenciatura de Comunicación y Gestión de la Cultura y las Artes, quien es dueña de su propia galería, también podría mencionar el caso de Rodrigo González y Raúl Tamez que forman parte de la planta docente de la carrera que se ofrece en el Claustro de Sor Juana y quienes son los directores del Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Ciudad de México y ganadores de dos lunas del Auditorio.

GR. Y, efectivamente estoy enamorado de mi alma mater, cualquier profesional de cualquier profesión le va a decir que está orgulloso de ser egresado de su alma mater, pero a pesar de eso mencioné la pobre cantidad de egresados en la UdG. Ahora bien, lo que usted menciona, también lo menciono a principio de mi artículo con otras palabras donde comento la variedad de discursos y propuestas teórico-metodológicas que generan un ruido mental, pero como dice Alfons Martinell: “al final de cuentas, la gestión cultural es prueba y error”.

LM. Por favor tutéame. Y sí, confirmas mi dicho. Y yo te reafirmo el mío, aunque sea temerario. Y ojo, no menosprecio las academias de formación, yo mismo soy egresado de una maestría en el tema. El problema es otro y tiene que ver con el mismo que enfrentan diversas profesiones en construcción: la ausencia de profesionales con título. Anteriormente se solucionaban con dispensas de dicho documento, hasta que al paso de varias generaciones se contaba con los suficientes egresados graduados, aunque eso tampoco era garantía de expertos en el campo profesional y menos aún de docentes competentes. Es el dilema de todo comienzo. Yo, para ahondar en tu interesante reflexión, me haría la siguiente pregunta: ¿por qué hay tan pocos egresados con grado? Seguimos.

Gabriel Rio de la Loza Purón. (Imagen del autor).

 

GR. Respecto a los planteles docentes, me parece que aunque haya profesionales de la gestión cultural, no todos tienen la vocación de la docencia o no les interesa, porque entonces te preguntaría: ¿no te gustaría contribuir a la formación académica en alguna de las ofertas universitarias? Sobre la poca producción de egresados como mencioné en el artículo es la cantidad de postulantes que dejan trunco su proceso de titulación y agregaría la poca difusión de esta oferta educativa en los estudiantes que cursan el último año de preparatoria como una opción de profesión.

LM. No considero una respuesta a mi pregunta el que una “cantidad de postulantes dejan trunco su proceso de titulación…” Eso es un síntoma. A mí me interesa conocer el problema, para lo cual hay que problematizarlo. ¿No te parece? Saludo.

GR. Si queremos ir más profundo en el problema, habrá que preguntárselo a cada coordinador de la carrera y posgrado.

LM. ¿Qué te parece si empezamos por preguntarle a los planes de estudio donde se consigna el perfil de ingreso y de egreso? Ahí puede estar una luz que nos oriente sobre la pobre eficiencia terminal mostrada hasta ahora por la oferta de formación profesional en Gestión Cultural. ¡Abrazo!

Nota de la redacción:

Leonel Maciel Ramírez es originario del estado de Guerrero. Es maestro en Gestión y Desarrollo Cultural por la Universidad Autonoma de Coahuila. Ha trabajado en la Secretaría de Cultura de Colima y fue director de Vinculación con Estados y Municipios en tiempos del CONACULTA. Actualmente es el coordinador del Festival Jornadas Alarconianas organizado por la Secretaría de Cultura de Guerrero. (Su fotografía fue tomada de su cuenta de Facebook).

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