El cuento de nunca acabar, los capítulos 3000

Los prestadores de servicios son especialistas que brindan un servicio a una institución pública o privada a cambio de una remuneración por sus servicios. (Fuente: Sitio web lapatria.com)

Hablar de los prestadores de servicios contratados bajo el amparo de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público (LAASSF), implica un desafío constante, sobre todo en la Secretaría de Cultura federal y sus dos órganos desconcentrados (INBAL e INAH).

En lo personal, he sido un prestador de servicios del sector cultural desde enero de 2012, cuando ingresé a la Administración Pública Federal (APF) en el Instituto Mexicano de Cinematografía, posteriormente en la Secretaría de Cultura federal y después en el INBAL. En estos casi nueve años de servicio, he entendido que la necesidad de contratar a un prestador de servicios nace por cuatro factores principales: a) La necesidad imperiosa de renovar las estructuras organizacionales de las instituciones culturales en la federación, las cuales han sido ya rebasadas en su operatividad, generando estructuras funcionales que no son autorizadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, b) La negativa de crear nuevas plazas ante una nueva realidad organizacional, c) La transferencia discrecional de plazas de un centro de trabajo a otro, por instrucciones superiores y d) La falta de especialización del personal operativo de base (sindicalizados) y de confianza ante ciertas actividades sustantivas y administrativas.

El camino tortuoso

De acuerdo a lo establecido en el artículo 41 fracción XIV de la LAASSF, las dependencias y entidades podrán contratar adquisiciones, arrendamientos y servicios, a través de los procedimientos de invitación a cuando menos tres personas. Ante la invitación a colaborar en alguna institución cultural de la APF, el prestador de servicios deberá buscar otros dos cotizantes que cumplan con su mismo perfil, para que su contratación sea aprobada por el Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios de la institución donde realizará el servicio. Cuando llega el proceso de recontratación, el prestador de servicios está obligado a buscar a otros dos cotizantes que cumplan con su mismo perfil.

En el tema de los pagos, los prestadores de servicios no reciben un sueldo, reciben una remuneración por sus servicios a través de exhibiciones mensuales, cuyos importes se establecen en el contrato. Dichos importes invariablemente sufrirán variaciones, ya que el cálculo de los mismos se realizan a través de la calculadora del SAT o bien, en una calculadora diseñada por la misma institución. Sin embargo, al comprometer los recursos en el Sistema de Contabilidad y Presupuesto (SICOP), los importes pueden sufrir variaciones de un centavo hacia arriba o hacia abajo, el cual obliga a los administradores a ajustar los montos, de tal manera que coincidan con los establecidos en los instrumentos jurídicos. Asimismo, los paquetes de facturación incluyendo los del SAT, también pueden presentar variaciones en los centavos, por ejemplo: si el prestador de servicios gana $16,000.00 pesos netos mensuales, en los recibos de estos paquetes de facturación, se puede presentar el monto total neto por la cantidad de $15,999.99.

Por otro lado, de acuerdo a la normativa presupuestaria, un servicio podrá remunerarse una vez que se haya realizado las actividades señaladas, por lo que el pago de un servicio profesional que se llevó a cabo en el mes de marzo, será pagado hasta el mes inmediato siguiente.

Trabajadores contratados por el INBAL bajo el regimen de Capítulo 3000 denunciaron la falta de pago desde el mes de octubre, por lo que ya se inicio un paro de labores en la Coordinación Nacional de Teatron y el Museo Mural Diego Rivera, entre otras instancia. (Fuente: cortesía del autor).

En cada inicio de ejercicio fiscal, por lo menos en la administración anterior, los prestadores de servicios tenían que esperar tres meses para recibir su pago de las primeras dos exhibiciones, pero como las facturas eran entregadas los primeros días del mes de marzo, la Secretaría de Cultura federal y sus dos órganos desconcentrados no faltaban al Art. 51 de la LAASSF. Ante los constantes atrasos de los pagos a principios de cada año, en 2018 los prestadores de servicios en el INBAL alzaron la voz exigiendo la remuneración de sus servicios a través del hashtag #YaPágameINBA.

Con la reducción del 75 por ciento en los capítulos 2000 y 3000 del clasificador por objeto en esta administración, al INBAL se le retiraron todos los compromisos que ya se tenían en la partida 33901(partida donde se gestiona las relaciones de pago a los prestadores de servicios). El problema que se presenta en este momento es que al no haber dinero en general, el INBAL no pudo comprometer el pago de los servicios profesionales en los meses de octubre, noviembre y diciembre antes del 30 de octubre como lo establece el oficio 307-A-2095 emitido por la Unidad de Política y Control Presupuestaria, por lo que tuvo que solicitar a la Secretaría de Cultura que, a su vez, solicitó a la Secretaría de Hacienda, deshabilitar el ambiente controlado para poder comprometer el pago de estos servicios profesionales que se llevaron a cabo en el mes de octubre que, varios de ellos, se ven afectados con estas acciones.

La solución

Me parece que la solución es muy simple: valorar el aporte que dan los prestadores de servicios, quienes fungen en puestos de autoridad como Directores de Área, Subdirectores de área o jefes de Departamento, justamente por la faltas de plazas, tramitando su pago en tiempo y forma y, por qué no, otorgarles al final de cada ejercicio fiscal, un pago único equivalente al importe de una exhibición mensual, que pueda fungir como un especie de aguinaldo, como en su momento, yo lo recibí por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía. Pero la 4T vería esto último como una práctica neoliberal y por lo tanto, inaceptable.

El Presidente de la República debe comprender que sin la participación de los prestadores de servicios, muchas de las instituciones se volverían inoperantes, a pesar de que se maneje el discurso que estos especialistas son valiosos para las instituciones.

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