El destinar un día oficial a la labor de los gestores culturales en México sería un punto de partida para el reconocimiento social de esta profesión. (Fuente: Tomada del perfil de Facebook del Ministerio de Cultura de Argentina).

Desde hace 15 años en Argentina se celebra todos los 22 de octubre el Día del Gestor Cultural. Esta conmemoración, según lo investigado, nace porque el 22 de octubre de 2005 se recibió la primera generación de gestores culturales en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sin embargo, dicha festividad ha traspasado fronteras en otros países sudamericanos, sin que las autoridades lo hagan oficial en sus naciones y, en el caso de México, que no es la excepción, son un puñado de gestores culturales quienes difunden la celebración en las redes sociales.

En mis más recientes artículos, menciono varias de las reflexiones que como gremio considero se deben poner en la mesa: unidad, formación, situación actual de los egresados de los programas académicos de la gestión cultural, por mencionar algunos. Me parece que el diálogo en este momento de pandemia no debe centrarse en conceptos sino en la posibilidad de compartir experiencias profesionales con otros gestores culturales, reflexionar sobre la situación del quehacer y poder fincar nuevas metas para el medio y largo plazo. Lo anterior, nos permitirá repensar más allá de nuestros horizontes individuales.

En mi opinión, los retos a futuro de la gestión cultural en nuestro país deben centrarse en estos tres elementos:

Profesionalización. En primera instancia dejar de llevar un doble discurso donde se mencione que se requiere una profesionalización, pero a la vez afirmar que para ser gestor cultural, no es necesario un título o un máster. Que desde la praxis se deje de juzgar los programas académicos argumentando que lo que se enseña en la academia no es gestión cultural, debido a que lo teórico-metodológico se recibe en las aulas y la experiencia se otorga en el campo laboral. Las universidades que ofrecen un programa académico deberán incentivar el proceso de titulación y obtención de cédulas profesionales entre sus futuros egresados, pues incrementaría sustancialmente el número de egresados debidamente en ejercicio legal.

Lo Digital. Convertir las tecnologías de la información en una herramienta complementaria al quehacer cultural por la potencialidad del medio, como el alcance que tiene a nivel global para obtención de clientes y/o públicos. Pero también es cierto que no se puede pretender transformar lo digital como el hábitat per se de las actividades culturales y artísticas como se propone en este momento de contingencia.

Reconocimiento social de la profesión. En este tema estamos muy rezagados. Al campo laboral en el sector cultural llámese ámbito público, iniciativa privada, Organizaciones de la Sociedad Civil, espacios culturales, creadores artísticos, hay que aclararles qué es un gestor cultural, cuáles son sus funciones y luego convencerlos del por qué les conviene tener este perfil laboral en su organización. Asimismo para lograr el reconocimiento social, se requiere fortalecer la asociatividad gremial organizada que pueda incidir en la política cultural de manera activa. Muchas veces se cree que con la ideología o los intereses de grupo es suficiente para diseñar u operar las políticas gubernamentales y no siempre es así.

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