
El documental de Denise Maerker me llegó en estos días en que se cumple una década de la creación de la Secretaría de Cultura. La crónica del fin del PRI es también el recorrido de una etapa de la evolución de la política cultural y sus instituciones. Hablo del fenómeno nacional y no solamente de lo ocurrido en los organismos federales.
Esta es una de tantas historias que subyacen en los episodios producidos por Maerker. PRI: Crónica del fin (Vix) se significa por su propósito y además por las vetas de revisionismo que abre en la mina de la historia. Si bien el nacimiento y expansión del aparato del Estado cultural suele fijarse a partir de la presidencia de Álvaro Obregón, la docuserie de Maerker nos remite a la consolidación de un modelaje de aliento posrevolucionario que sucedió en las administraciones de los presidentes Echeverría, López Portillo y De la Madrid.
Entre los setenta y hasta la sucesión presidencial de 1988, en la gran mayoría de los estados de la república se avanzó notablemente en las formas de la administración de los bienes y servicios culturales. Las casas de cultura concretaron su función comunitaria, vinieron los institutos de cultura estatales e incluso municipales y en Puebla se crea la primera Secretaría de Cultura (1982). Un enjambre de organismos, programas y de instancias de la sociedad civil se congregan a contrapelo de las crisis económicas y políticas.
En los asuntos de la ruleta del destino, fue la subsecretaría de Cultura de la SEP la que se fue rezagando. Pese al afán del presidente Carlos Salinas, no hubo acuerdo para instalar la Secretaría de Cultura. Entre las razones estaba el no renunciar a la interdependencia entre política educativa y política cultural como esencia del proyecto de nación. Otra más tenía que ver con las dificultades en los institutos nacionales de Bellas Artes y de Antropología e Historia.
Además, se vio la imposibilidad de afrontar la reforma estructural que ameritaba la separación. Así comienza la larga travesía del Conaculta y del Fonca, entre otros cambios que sucedieron al interior de la SEP y fuera de ella, a su pesar. Y vaya que tuvieron lugar acontecimientos contrastantes en el salinato.

Basta un ejemplo al fragor del cierre de año de Netflix que hace buenos negocios aliado a la Cuarta Transformación. En otra arista del documentalismo, se lanza Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero un espléndido filme de María José Cuevas. En el segundo tanto, hacia el minuto 47, viene la crónica relacionada al debut del cantautor en el Palacio de Bellas Artes. Son minutos del relato sobre su vínculo con el mandatario Salinas y su esposa Cecilia Occelli. Se incluye un fragmento del discurso de la toma de posesión, donde se refiere a las relaciones entre los intelectuales y el Estado.
Es Salinas de Gortari en su argumentación sobre la caída del PRI con Maerker, el político que se ocupó de muchos asuntos culturales, como lo hizo Ernesto Zedillo -de quien no se obtuvo su testimonio- fortaleciendo lo concebido. Son los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón quienes se atuvieron al Conaculta, con sus aciertos y errores, objetando toda sugerencia de virar hacia la Secretaría de Cultura.
La conjugación de factores que decidieron al presidente Enrique Peña Nieto, a uno de sus operadores favoritos, entonces como secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño y a Rafael Tovar en su tercera tanda como titular del Conaculta a hacer el ajuste cuando no venía al caso, no se sabrán. Los tres hicieron lo que sabían no era problemático, al contentillo, dejando de lado todos los ajustes “de calado” que estaba obligados a realizar. Así como en 1988, en 2015.
De sobra se señaló tras el anuncio de Peña en su tercer informe de gobierno en septiembre de 2015. En un ambiente que el gobierno y la partidocracia despreciaron las críticas como las sugerencias, el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU) promovió la única discusión pública. Se llamó “Maratón informativo para entender la Secretaría de Cultura”, en octubre. Participaron 17 expertos en tantas y más implicaciones.
En el fin del PRI una nueva secretaría de Estado que abrió maltrecha y cuyo titular, Tovar, murió al año siguiente. En el primer piso de la Cuarta Transformación, con todo el poder para hacer los cambios por décadas pospuestos, la reforma cultural, se decidió dejar intocada la dependencia, sin alterar los rieles heredados. Van en el segundo piso y el “Conaculta plus”, famélico, sigue tan campante.

Eduardo Cruz Vázquez
Eduardo Cruz Vázquez periodista, gestor cultural, ex diplomático cultural, formador de emprendedores culturales y ante todo arqueólogo del sector cultural. Estudió Comunicación en la UAM Xochimilco, cuenta con una diversidad de obras publicadas entre las que destacan, bajo su coordinación, Diplomacia y cooperación cultural de México. Una aproximación (UANL/Unicach, 2007), Los silencios de la democracia (Planeta, 2008), Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016), ¡Es la reforma cultural, Presidente! Propuestas para el sexenio 2018-2024 (Editarte, 2017), Antología de la gestión cultural. Episodios de vida (UANL, 2019) y Diplomacia cultural, la vida (UANL, 2020). En 2017 elaboró el estudio Retablo de empresas culturales. Un acercamiento a la realidad empresarial del sector cultural de México.

