Cuarteto de cuerdas No. 6 en Do mayor, la “joya incómoda” de Higinio Ruvalcaba, en su 50 aniversario luctuoso.

A 50 años de su muerte, la mejor manera para recordarlo es con una
de sus obras más importantes, que reafirma su extraordinario
talento como ejecutante y como compositor.  

Hoy, 15 de enero, se cumplen exactamente 50 años de la muerte del violinista jalisciense Higinio Ruvalcaba (1905-1976), a los 71 años de edad. Hace 5 años escribí una reseña sobre su vida, tanto artística como personal, la cual pueden consultar aquí.

Cuarteto 6 para cuerdas en Do mayor (1920)

Elegí este cuarteto porque describe perfectamente su manera de componer y su carácter intempestivo. Según narró su hijo Eusebio Ruvalcaba (1951-2017) en textos familiares y biográficos, la obra fue catalogada como radical en extremo.

Antes de continuar, los invito a escuchar el concierto para acompañar esta lectura. Pueden encontrarla en:

  • Spotify, interpretaciones del Cuarteto Carlos Chávez (2003).
  • YouTube en un video-score, sincronizado con la partitura, por el Cuarteto Carlos Chávez en 2003.

 

Una de las páginas de la partitura del Cuarteto 6, en la que se
pueden ver los compases secundarios y terciarios.

 

Higinio fue un niño prodigio: tocó el violín de manera autodidacta desde los 4 años y a los 12 debutó en el Teatro Degollado de Guadalajara con el Concierto en Sol menor de Max Bruch, acompañado de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Pero también fue un joven compositor precoz: entre los 14 y 15 años escribió 14 cuartetos para cuerdas y 8 más a sus 23, sumando en total 22 cuartetos, entre otras composiciones. Según escribió Eusebio, la inspiración surgió porque en el Cuarteto Pereda, donde tocaba, se agotó el repertorio de estudio, y decidió crear sus propias obras, sin haber recibido clases formales de armonía ni composición.

Viajemos al año 1920; el mundo se reponía de la Primera Guerra Mundial y México de 10 años de Revolución. En esa Guadalajara posrevolucionaria, un muchacho de 14 o 15 años se sienta a escribir un cuarteto para cuerdas (dos violines, viola y chelo). Lo que crea no es música convencional: es vanguardista, desafiante y adelantada a su época. Las cuatro voces hablan, gritan, se complementan o se contradicen; combinan ritmos que se cruzan (binarios y ternarios), sonidos muy agudos del violín con graves profundos del chelo, y armonías que pueden sonar extrañas, inquietantes o incluso molestas para un público acostumbrado a lo clásico.

Este cuarteto tiene una duración de 20 minutos aproximadamente y está compuesto por cuatro movimientos:

  • Moderato: Calmado y misterioso al inicio, pero pronto se vuelve tenso y exploratorio, como si los instrumentos se estuvieran conociendo y probando límites.
  • Allegro: Ágil y divertido, como un juego de niños, con ideas que se pasan rápidamente de un instrumento a otro.
  • Andante: Intenso, triste y repetitivo; las melodías se pegan a la memoria, como “insectos en la piel” (frase célebre de un testigo del estreno).
  • Presto (a la tarantela): Un torbellino frenético que no para hasta explotar en un final abrupto y liberador.

Aún hoy, a más de un siglo de haber sido escrita, es una obra compleja y completa. A decir del violinista Rogelio Medina Burgos, quien escribió en noviembre de 2022 el artículo Higinio Ruvalcaba Romero… ¿Mito, leyenda o las dos cosas y más?, señala que el Cuarteto 6 en do mayor es la obra de un adolescente de 14, 15 años con la madurez musical de un hombre de más de 50 años. La clasifica como una obra perfecta, que podía estar a la par con Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms [1].

La música de este cuarteto es irreverente, como lo fue Higinio. Él creó su manera de estudiar, de aprender, de ejecutar, de componer, e incluso de vivir, sin importar nada más.

 

El estreno tardío

Programa de mano del Cuarteto Lener en el estreno del Cuarteto 6 de Ruvalcaba.

 

La obra la escribió entre 1919 y 1920, y tuvo un posible estreno privado en 1925, según testimonios familiares citados por Eusebio, con el Cuarteto Ruvalcaba, en la azotea de un edificio en el centro del entonces llamado Distrito Federal. Pero su estreno oficial fue 35 años después: el 17 de noviembre de 1955, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con el Cuarteto Lener. Debido a la insistencia de József Smilovits (segundo violín del Cuarteto), Ruvalcaba hizo una revisión de la partitura ese mismo año y accedió a presentarla. En el concierto participó como primer violín, junto a Smilovits, Sándor Róth (viola) e Imre Hartmann (chelo).

No se encuentran reseñas de la opinión de este concierto, más que anécdotas que señalan una recepción polarizada. De armonías extrañas, inopinadamente inusitadas, de melodías que se adhieren a la piel como insectos, provocó la hilaridad de unos y la estupefacción de otros.

Su importancia histórica radica en ser una de las obras de experimentación armónica y radical más temprana en la música de concierto en México, anterior al nacionalismo de Revueltas o Chávez. Demuestra también el talento extraordinario de Ruvalcaba como destacado violinista y como creador.

En 2019, el Cuarteto de la Filarmónica de Jalisco lo interpretó en el Templo de Santa Teresa de Jesús (Guadalajara). En su reseña escribieron:… Tal vez al público se tensó un poco debido a la complejidad de las interpretaciones al viajar de ritmos cortos ascendentes y descendentes, pero con una clara maestría y coordinación por parte de los músicos que transfiguran las partituras y manifiestan el misterio de la rítmica de este compositor[2].

 

50 aniversario luctuoso

 Gracias al trabajo de la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba y los conciertos en la sala Higinio Ruvalcaba del Ex Convento del Carmen (Guadalajara), su nombre y música permanecen en la memoria colectiva y su legado sigue vivo.

Como parte de los homenajes por estos 50 años, el próximo 17 de enero de 2026, a las 19:30 horas, se llevará a cabo un concierto en la Sala 3 del Conjunto Santander de Artes Escénicas (Guadalajara), con el que la Orquesta de Cámara HR inicia su temporada 2026, incluyendo obras del violinista.

 

Para concluir, a manera de homenaje personal, comparto algunas grabaciones que muestran su sensibilidad y virtuosismo.

  • Carmen de Biset-Sarasate, con cadencias de Higinio Ruvalcaba. Orquesta Filarmónica Mexicana, director Carlos Tirado, Auditorio de la XEW, 1963.
  • Cuarteto No. 2 y Cuarteto No. 4, de Higinio Ruvalcaba, interpretado por el Cuarteto de Cuerdas Carlos Chávez 2003.
  • Capricho 9 de Paganini, arreglos y violín Higinio Ruvalcaba.
  • Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, fragmentos, primer violín Higinio Ruvalcaba. La grabación forma parte de mi colección personal.
  • Ángela, pieza dedicada a su segunda esposa Ángela Silva Bishop, tocada al piano por él mismo, presumiblemente una grabación en su estudio, que también forma parte de mi colección personal.
  • Chapultepec de Ruvalcaba, interpretado por la Filarmónica de Semar, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec.

 

Ruvalcaba no está en el olvido

Estoy de acuerdo con el violinista Rogelio Medina en su preocupación por el riesgo de olvido, en especial tras la muerte de Eusebio en 2017. Sin embargo, en Colima, jóvenes músicos (algunos aún estudiantes) me preguntan si es mi pariente por el apellido y muestran gran interés por conocer más acerca de él.  Esto se debe en parte a que el violinista jalisciense Alfonso Jiménez Alvizo (1919-2010), compañero de Higinio en algunos conciertos, se mudó a Colima en 1985 e impartió la cátedra de violín en el Instituto Universitario de Bellas Artes de la Universidad de Colima. Cuando llegué a trabajar ahí en 1987 (en el área de danza), tuvimos largas charlas sobre mi abuelo. Jiménez Alvizo admiraba profundamente a Higinio y compartía su trayectoria con sus alumnos. Aunque Jiménez falleció hace algunos años, su influencia persiste: los estudiantes siguen preguntando y queriendo saber más.

Violinista Alfonso Jiménez Alvizo, de Aranas, Jalisco.

Espero que los textos, programas y actividades que realizó mi tío Eusebio y mis artículos, ayuden a que más personas lo conozcan. Coincido con Rogelio Medina: los conservatorios y escuelas de música en México deberían incluir sus obras, especialmente los cuartetos preservados, en el estudio de violín y música de cámara.

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Nota para el lector

Mucho de lo que se ha escrito de Higinio Ruvalcaba es de testimonios personales de quienes lo conocieron o anécdotas que han escuchado. Si algún lector quiere compartir algún testimonio o recuerdo conmigo para enriquecer y contribuir a prevalecer su memoria, será un gusto recibirlo en mi correo mfruvalcaba@gmail.com.

Referencias

[1] Rogelio Medina Burgos Higinio Ruvalcaba: Genio Olvidado del Violín | PDF | Cuarteto de cuerda | Música de cámara 

[2] Nota publicada: https://www.ninefiction.com/2019/05/estudio-de-un-cuarteto-de-cuerdas/

Fotografías: 
Archivo personal
Alfonso Jiménez Alvizo, Periódico el Arandense 
Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba de la Universidad de Guadalajara.

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