Recuperar el público perdido

 

Estados Unidos de Norteamérica, en contubernio con el PRI gobierno de Carlos Salinas de Gortari, nos impusieron el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), negociado a espaldas de los habitantes de este país en 1994.

El propósito de los estadounidenses fue el de tomar las riendas de nuestra economía para obtener un máximo de beneficios, donde se eliminaran restricciones no arancelarias para sus productos y la desaparición del pago de impuestos en México por las exportaciones norteamericanas a México.

A más de 30 años de existencia del TLCAN/TMEC, evidentemente que EUA logró sus objetivos con creces, con el añadido que, en materia de industrias culturales como el cine, la televisión y las plataformas, además se posicionó en las mentes de casi todos los mexicanos desplazando a nuestro cine mediante prácticas contrarias al libre comercio. Lo que le redundará en hábitos de consumo filo estadounidenses.

No satisfechos con lo anterior, ahora Trump anuncia, a partir del primero de julio de este año, que no ratificará la firma del tratado trilateral, ya que no está satisfecho con sus resultados. El imperialismo norteamericano no tiene llenadera.

Por ello es plausible que la 4T impulse el desarrollo y consumo de lo que se produce en el país, como debe ser con nuestro cine mexicano.

Lo que se propone no es nuevo; ya se hizo en la época de la Guerra Fría, cuando México vivió su época dorada, gracias a la construcción de un mercado interno a través de la creación de leyes que nos permitieron contar con una infraestructura industrial y ser dueños de nuestro mercado y así mantener a raya a los estadounidenses durante cuarenta años.  Todo lo anterior se perdió debido al entreguismo de los políticos priístas de fines del siglo pasado.

Así, en un santiamén, pasamos de ser un país propietario de nuestras empresas a convertirnos en gerentes de las neoempresas norteamericanas. Además, dejamos de percibir grandes sumas, vía impuestos federales, estatales y locales, que antes del 92 andaban en un promedio superior del 35% y ahora solo dejan un mísero 10% del impuesto a la renta como máximo y en promedio general no supera el 3%.

Por esta razón nuestro gobierno no cuenta con los recursos necesarios para impulsar nuestro desarrollo y otras necesidades sociales, artísticas y culturales.

En 1992, Salinas de Gortari y su equipo les entregó la industria fílmica nacional sin miramiento ni restricción alguna. A través de su reforma a la ley cinematográfica,  paulatinamente suprimió la comunicación con los espectadores nacionales mediante el incremento de precios, por encima de la inflación, y la supresión de la obligación de exhibición de nuestras películas en las salas de cine del país. Motor fundamental de nuestra existencia desde los 50s y hasta 1992.

En contra de lo que afirmaron los neoliberales y sus intelectuales orgánicos, sin datos reales, de que el 50% de tiempo de pantalla para el cine mexicano no se cumplía, los datos del grupo de investigación Alejandro Galindo nos demuestran lo contrario*1,  de acuerdo a lo publicado en la revista Dicine números 50 al 52 y en la demanda presentada contra el gobierno de Miguel de la Madrid en 1985 por parte de la Asociación Mexicana de Productores y Distribuidores de la República Mexicana APDRM y la compañía distribuidora Películas Nacionales*2.

En estas publicaciones se demuestra que en las más de 2,700 salas de gran cupo se cumplía, en la mayor parte de los cines del país, menos en la CDMX y otras capitales de la República, donde solo se superaba el 35% y semana a semana se disputaban las pantallas entre México y los EUA.

En la ley salinista, se redujo del 50% para nuestro cine a un 30% establecido en el TLCAN, con reducciones adicionales anuales hasta desaparecerlo, lo que provocó una desinversión en la producción y el cierre masivo de las salas populares por falta de material mexicano.

Así pasamos de tener unos 200 millones de consumidores de cine mexicano al año a finales de los 80s al ridículo de 9.5 millones del 2025*3, lo que se refleja directamente en una sangría constante de divisas y un proyecto de adoctrinamiento imperialista constante.

 

TRUMP Y SUS PENDENCIAS

Por lo anterior, tremenda sorpresa causó la inesperada declaración de Donald Trump,  a principios de mayo del 2025, para cobrar aranceles al cine que entrara a su país para que Hollywood vuelva a ser grande.

El anuncio trumpista muestra de cuerpo entero a un mandatario ignorante que no sabe nada de la industria cinematográfica de su país.

De inmediato, analistas norteamericanos señalaron que imponer tarifas a cintas producidas en el extranjero sería devastador para las cintas estadounidenses, pues tenían  mucho más que perder que ganar, además de existir el riesgo de aranceles de represalia contra el contenido estadounidense en el extranjero. Eso matará su  industria. Por esto de inmediato la MPAA se presentó en la Casa Blanca para callarlo y aclararle que el cine norteamericano es el verdadero y gran ganador del TLCAN y tratados sucedáneos desde el lejano año del 92, y le recomendaron a no mover nada y dejar las cosas como estaban.

Actualmente, la industria fílmica estadounidense cuenta con una  balanza superavitaria en todos y cada uno de los países del mundo occidental en todas sus ventanas. Todo debido, no al éxito de sus films, que lo tienen ocasionalmente,  sino al modelo de negocio sustentado en las malas prácticas comerciales a las que diversas autoridades del mundo occidental no se atreven a tocar o a denunciar, ni a obrar en su contra.

A Trump le informaron que EUA es el mercado más cerrado que existe en el mundo, salvo China, ya que solo comparte el 5% a las películas extranjeras en sus salas nacionales. También hicieron de su conocimiento que, gracias al dominio norteamericano, gran parte de los públicos occidentales de clase media están colonizados mentalmente y por ello consumen su modo de vida WASP*4 aunque sean prietitos, prueba de ello es que los EUA pasaron de tener el 30% de nuestro mercado a poseer más del 90% actualmente, sobre todo a  raíz de la digitalización audiovisual que bajó los costos para su multiplicación de ejemplares con los que invadieron el mundo.

A pesar de los múltiples reclamos de los productores nacionales y diversas solicitudes de la comunidad fílmica, debido al nulo conocimiento industrial de los que nos han dirigido, en el área de cine no han hecho nada o casi nada para resolver el enorme problema.

 

LA AMBICIÓN IMPERIAL

En este momento, que TRUMP quiere obtener mayores ventajas para su país mediante negociaciones bilaterales   que inician en agosto en el marco de las negociaciones anuales del Tratado Trilateral. Es hora de luchar por recuperar nuestra soberanía cultural e ideológica y solo podrá hacerse si se mantiene el anexo 15 E del TMEC y se amplía para garantizar en todos los medios del cine y el audiovisual, el 30% del tiempo de pantalla para nuestros contenidos audiovisuales.

En caso contrario, seguiremos el camino de la colonización mental que nos marcaron las políticas neoliberales y que los gobiernos cuatroteístas no han logrado frenar ni corregir hasta el momento

Este tema es un argumento de seguridad y emergencia nacional que hay que atender de inmediato por parte de nuestro Secretario de Economía, la Secretaría de Cultura, el IMCINE y la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección de RTC y la Dirección de Cinematografía.

Aprovechemos la oportunidad. La realidad nos muestra que cobrarles aranceles por amenaza de daño serio y competencia ruinosa, mientras se establecen las negociaciones respectivas,   significarían grandes ingresos a la SHCP sin temor a represalias similares   debido a los pocos ingresos que obtenemos por la exportación de nuestros films a los EUA. Esta medida sería apoyada por la comunidad creadora en pleno.

 

Notas.

1.- Revista DICINE ,El cine mexicano y sus crisis, Colectivo Alejandro Galindo, números 50 al 52 México 1985

2.-Publicación de la AMPDRM, Memoria de la lucha por el 50% del tiempo de pantalla. 1985/1986.Pdte. Lic. Fernando Pérez Gavilán. Incluye la participación de la industria creadora nacional en pleno

3.-Anuario del IMCINE, 2025

4.-WASP. Supuestos valores estadounidenses transmitidos por sus medios audiovisuales. En español Blancos, Norteamericanos, Sajones y protestantes

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