El Programa Sectorial de Cultura 2020-2024. Notas para su entendimiento y evaluación (4 de 5)

El poder de la metamorfosis. Cuando despuntó Alejandra Frausto como parte del gabinete que presentó el entonces precandidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, en un acto decembrino de 2017, han corrido dos años y ocho meses. (Collage: Paso Libre/ C.Nava, Miguel Dimayuga y redactor.mx).

Noticia al lector: Durante esta semana, Paso libre ofrece a sus lectores el acucioso análisis del doctor Nivón sobre el Programa Sectorial de Cultura 2020-2024, tanto en su concepción interna como comparándolo con las versiones elaboradas desde 1990. Su intención es posibilitar un debate serio sobre el documento y colaborar con los hacedores de políticas públicas en el campo de la cultura para mejorar su práctica.

 

5. El “Análisis de la situación actual” del Programa Sectorial de Cultura 2020-2024.

He planteado al inicio del apartado anterior tres ideas básicas sobre el diagnóstico. La primera es su importancia para la planeación. La segunda es que el diagnóstico implica la definición de un punto de partida para aclarar a dónde se quiere llegar. La tercera es que es que es un proceso que implica el reconocimiento de valores derivados de las definiciones político-ideológicas de los autores del programa en constante interacción con razonamientos técnicos sobre la viabilidad de objetivos.

Para comprender las orientaciones ideológico-políticas del programa vigente AMLO 2020-2024 es necesario tomar en cuenta las definiciones previas que se encuentran en los programas del partido MORENA y en el Plan Nacional de Desarrollo. Éstas van a ser muy importantes en la definición de objetivos y estrategias y, desde luego, en el enunciado de algunos puntos de diagnóstico y de cómo han sido presentados en el Programa Sectorial de Cultura. Pasemos lista a algunos documentos relevantes:

a) Las propuestas culturales en el programa electoral de AMLO.

Con el nombre de Proyecto de nación 2018-2024[1] el programa del partido Movimiento de Renovación Nacional, MORENA, dibujó las líneas más generales de su proyecto. Se trata de un documento que es una mezcla de diagnóstico, análisis y propuestas, algunas de ellas muy mal elaboradas y otras sorprendentes por ser ajenas al pensamiento de izquierda[2] o ser copia de otros proyectos. En cuanto a la cultura, lo definido en ese documento de más de 460 páginas sólo abarcaba un punto con el título de “Cultura comunitaria” (páginas 444-446). Las líneas básicas de este capítulo son:

En cuanto al diagnóstico del sector cultural se decía:

–   La diversidad cultural de nuestro país es la mayor fuerza creativa con la que contamos.

–  la cultura apoyada por el Estado es carente de una visión de tierra, de visión de país como un todo  complejo y vital.

 –   Los programas base de la Secretaría de Cultura Federal y de los gobiernos estatales, no tienen una política social dentro de su actividad, tienen poca relación con las personas que crean y viven la cultura.

–   Aún a pesar de las demandas sociales y de sectores críticos de las políticas culturales, se sigue promoviendo una cultura colonialista o de élite.

 –  Los programas que impulsaron una vinculación social efectiva durante este sexenio, cada año sufren graves disminuciones presupuestales.

–   Las políticas culturales son dictadas desde las instituciones de manera centralista.

 

Los foros y debates que el Grecu promovió con motivo de las campañas presidenciales, al amparo del libro colectivo ¡Es la reforma cultural, presidente! fueron centrales para el posicionamiento de los responsables de cultura de los aspirantes al Poder Ejecutivo. Recordemos algunos momentos de la intervención de Alejandra Frausto, en la Casa Rafael Galván de la UAM, en 2018. Videos cortesía de GrecuTV[*]

 

b) Las propuestas de la futura secretaria de Cultura, Alejandra Frausto.

Tal vez debido a lo precario de este proyecto (había por ejemplo un subtítulo de “Vinculación con el libro” que carecía de contenido) la futura Secretaria de Cultura difundió en junio de 2018, a pocos días de las elecciones, un pequeño folleto más preciso que tituló El poder de la cultura[3] donde define con mayor detalle los principios y líneas sus programas y principios.

– “Redistribución de la riqueza cultural” (por “redistribución” entiende el impulso a las culturas locales y sus creaciones) que abarca cuatro programas: Misiones culturales; Patrimonio; Patrimonio cultural inmaterial y Circuitos culturales.

– “Cultura para la paz y la convivencia”. Programas: Acercamiento a las artes desde la primera infancia; Vida a la infraestructura cultural; Polos culturales comunitarios y Recuperación afectiva del espacio público.

– “Economía cultural”. Programas: Industrias culturales y empresas creativas; Participación privada; Derechos de autor y derechos de propiedad intelectual comunitaria y Financiamiento cultural.

– “Agenda digital”. Programas: Distribución; Acceso; Fortalecimiento de los derechos de autor; Apropiación tecnológica; Una nueva agenda digital y Cultura científica y arte.

– “Jóvenes en la cultura”. Programas: Apropiación cultural y digital; Fortalecimiento de artes y oficios; Narrativas digitales; Innovación social e Inserción en la economía cultural.

– “Vida creativa”. Programas: Enseñanza del arte; Investigación y profesionalización en arte, estudios de la cultura, promoción y gestión cultural; Enfoque comunitario y Museos vivos.

Además, señalaba los siguientes temas prioritarios: Perspectiva de Género; Mirar de frente al mundo; De la cultura del poder al poder de la cultura (que se refiere exclusivamente al acondicionamiento como centro cultural de la Residencia Oficial de “Los Pinos” de la que ya no haría uso AMLO) y Patrimonio dañado por los sismos [de 2017].

 

 

c) Las propuestas del Plan Nacional de Desarrollo.

Por disposición legal el nuevo gobierno debía someter al Congreso de mayoría morenista el Plan Nacional de Desarrollo PND 2019-2024. La ley dispone que es el Secretario de Hacienda y Crédito Público el responsable de la elaboración del PND y así lo realizó Carlos Urzúa quien ostentó el cargo hasta julio de 2019, es decir casi siete meses. El plan elaborado por Urzúa siguió las pautas de la normatividad vigente y dedicó a Cultura el apartado 2.9. del capítulo “Bienestar” (págs. 118-122). El apartado iniciaba recordando el fundamento legal de la intervención del Estado en materia de cultura insistiendo que se trata de un derecho humano. Resaltaba la diversidad cultural, recogía algunos datos sobre la infraestructura y el patrimonio material e inmaterial, la planeación artística y se centra en el tema del acceso y la inclusión. A partir de estas consideraciones el documento define siete estrategias.

Finalmente, el PND elaborado por Carlos Urzúa no fue del agrado del presidente López Obrador. Lo percibió como “continuismo; era una concepción todavía en la inercia neoliberal y había que marcar la diferencia”.[4] Por ello decidió a toda prisa elaborar otro documento que mostrara la ruptura que representaba su gobierno. Resultó entonces un texto básicamente declarativo, una suma de sus promesas de campaña con escasa precisión de sus alcances.

Se trató de un documento hecho con celeridad y escasa supervisión a partir de los discursos del propio presidente. Hay temas tan relevantes como el ambiental que no está tratado en el documento y otros son referidos de manera incompleta. En los cuatro párrafos dedicados a cultura se menciona, por ejemplo, al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura pero no al Instituto Nacional de Antropología e Historia. Son cuatro las líneas centrales sobre la cultura:

– Amplio significado de la noción de cultura.

– Sentido no excluyente de la política cultural y reconocimiento de su importancia para la paz, la convivencia y la espiritualidad.

– Priorización de los sectores más marginados.

– Atención a las materias tradicionales que han atendido las instituciones culturales sin hacer que estas centralicen o monopolicen la actividad cultural.

 

 

Como se puede observar hay bastante material para comprender el contenido ideológico del Plan Sectorial de Cultura dado a conocer a finales de junio de 2020, sin embargo es en el documento de junio de 2018 elaborado por la que iba ser Secretaría de Cultura donde están más claramente presentados los puntos del programa. Algunos de ellos son: “Redistribución de la riqueza cultural” (por “redistribución” entiende el impulso a las culturas locales y sus creaciones); “Cultura para la paz y la convivencia”; “Economía cultural”; “Agenda digital”; “Vida creativa”; “De la cultura del poder al poder de la cultura”.

La cuestión es que estos objetivos políticos del partido cercaron las posibilidades del diagnóstico de la cultura y dieron lugar a una cierta tautología: un principio como “Redistribución de la riqueza cultural” se convirtió en sí mismo en base del diagnóstico y objetivo. Viceversa no se requerían datos sustanciales en el diagnóstico para derivar la necesidad de la “Redistribución de la riqueza cultural”. Y sucedió así con varios puntos.

El apartado “Análisis de la situación actual” contiene 13 puntos de distinta naturaleza. Algunos de ellos en realidad son imposibles de ser objeto de diagnóstico a partir de su simple enunciado. Por ejemplo “Vida creativa” o “De la cultura del poder al poder de la cultura” no especifican en su primera formulación un campo a diagnosticar para luego generar programas. Recordemos que la utilidad de un diagnóstico es indicar un punto de partida que implique ser transformado y con enunciados tan generales es muy difícil cumplir con esta tarea.

Presento un cuadro sobre los 13 temas abordados para dar cuenta de la “Situación actual” de la cultura en México señalando los valores de los que se desprenden, los datos o juicios que permiten entenderlos y las estrategias que se derivan de ello. Es una síntesis que quiere ser justa, lo que es difícil precisamente porque hay que hacer una selección en cada apartado de lo que corresponde a cada criterio. De antemano acepto que esta presentación puede ser demasiado sintética pero los lectores comprenderán su carácter indicativo.

Como se puede ver en el cuadro hay ocasiones en que no encontré el principio o juicio de valor que sustenta la intervención en un determinado terreno o la base del diagnóstico para comprender la situación. Así mismo hay temas de los que no hay una estrategia señalada o sólo hay indicaciones de que se va a elaborar una estrategia en el fututo.

A partir de lo que he señalado en el cuadro, encuentro tres tipos de tratamiento de las temáticas que el programa seleccionó para explicar la “Situación actual”.

Hay apartados que denomino doctrinales. Son los que se sustentan en principios o valores que son correctos en una sociedad democrática pero no son tratados como un problema cultural que implique un diagnóstico. Es el caso de “La cultura, un derecho humano”, “Cultura para la paz y la convivencia”, “Cultura incluyente” y “Vida Creativa”.

Otros puntos son claramente programáticos en la medida en que caben en un esquema de producción, circulación y distribución de bienes y servicios culturales en los que la sociedad participa y es beneficiaria. Son claramente los que permiten un mayor acopio de información como “Redistribución de la riqueza cultural”, “Agenda digital de cultura”, “Estímulos a la creación”, “Economía y cultura”, “Infancias y juventudes”, “Patrimonios culturales” y “Derechos de autor y derechos colectivos”.

Finalmente llamo estratégicas a otras propuestas que no tienen objeto o destinatario claro como “Mirar de frente al mundo, la cultura mexicana en el contexto internacional” o que son simplemente un resultado de una coyuntura. Es el caso de “De la cultura del poder al poder de la cultura” que se refiere a la ex residencia oficial de Los Pinos.

Esta diferencia de los temas a diagnosticar afecta el conjunto del programa porque no hay consistencia entre ellos. ¿Por qué se seleccionaron? ¿Qué implicaciones tienen cada uno ellos en el conjunto del programa? Por otra parte, al no hacer mención de algún ente institucional responsable los diagnósticos de cada apartado son demasiado generales e impiden su especificación en términos programáticos o que se hagan consideraciones programáticas tan amplias como:

– “Será prioridad para esta administración promover la cooperación cultural internacional, y favorecer, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores”.

– “Será tarea del Sector Cultura generar políticas públicas que impulsen el desarrollo de los emprendimientos digitales”.

– “En coordinación con otros sectores e instituciones de los tres niveles de gobierno, el Sector debe avanzar en la construcción tanto de nuevos modelos de financiamiento e inversión pública y privada, como de esquemas de mecenazgo y estímulos fiscales”.

– “Este es el paradigma: lograr un cambio en las políticas públicas culturales donde la niñez y adolescencia sean la base, centro y brújula de un país garante de sus derechos”.

Tampoco es claro en los diagnósticos cuál es el punto de partida o la línea base a superar, aunque de esto se tratará en el siguiente apartado, quinto y último.

 

 


[1] https://contralacorrupcion.mx/trenmaya/assets/plan-nacion.pdf

[2]  Es el caso del apartado titulado “Se debe reconocer a las instituciones de educación superior particulares que han alcanzado altos estándares de desempeño”. A este respecto, Guillermo Sheridan encontró que esta propuesta había sido considerada hacía ya un tiempo por el gobierno de Peña Nieto: “Alguien subió hace un año a la internet (2016] el borrador de una iniciativa de “Ley que otorga autonomía a universidades particulares de calidad asegurada” que el presidente Peña Nieto presentaría ante la Cámara de Diputados el 3 de marzo de 2013. Esa iniciativa de ley, que obviamente era parte de las reformas educativas, hacía un encomio de las instituciones de educación superior privadas educación y daba razones para otorgarles la autonomía. Al parecer nunca fue presentada formalmente”. (Sheridan, Guillermo (2017) “AMLO: el proyecto contra el proyecto” Letras Libres México, 29 de Noviembre  ).

[3] La versión “amplia” del documento está en:  https://es.scribd.com/document/390892591/EL-PODER-DE-LA-CULTURA-pdf. Una edición gráfica que alcanzó mayor difusión está en https://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/el-poder-de-la-cultura-nuevo-documento-de-politicas-de-amlo. La diferencia entre uno y otro documento es que el primero tiene una introducción de Alejandra Frausto un poco más extensa.

[4] https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2019/07/11/amlo-rechace-a-urzua-su-pnd-de-201cinercia-neoliberal201d-6070.html.

[*] Versión completa del Diálogo por la Reforma Cultural con Alejandra Frausto en Grecu TV

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