Hacia un nuevo mercado cultural

Todo pasa (textil con impresión digital, 2021) de Omar Gasca (Ciudad de México, 1952). (Imagen, cortesía de Flavia Galería).

 

XALAPA. Las empresas culturales en México tienen un enorme potencial para activar la economía local, merecen que se les ponga en primera línea dentro de las políticas públicas. El desarrollo económico, social y cultural no están separados, sino que pueden ser parte de un proceso de crecimiento integral de la sociedad. La economía creativa ha surgido como una posibilidad para generar desarrollo y bien común, ya que centra la atención en el papel de la creatividad como una fuerza para la vida económica de un lugar.

Como ya sabemos, cuando hablamos de economía creativa, no hablamos solamente del arte, la cultura incluye muchas formas de expresión convencionales y no convencionales. El sector cultural es un espacio en construcción permanente. Hay que saber que la creatividad abarca cada vez más sectores y perfiles ocupacionales.

Un modelo positivo de economía cultural, no debe sólo dar peso económico a las actividades tradicionalmente asociadas con el sector artístico. El panorama se puede ampliar más. Desde las administraciones municipal, estatal y federal, hay muchas acciones que se pueden realizar para fomentar el emprendimiento.

Pero, ¿cómo activar la economía creativa frente a la crisis del coronavirus? En primer lugar, partir de un diagnóstico que permita tener ideas claras. Es lógico, que la crisis sea mayor en el sector porque se ha postergado mucho el proceso de crecimiento. Siendo la profesionalización de los empresarios culturales lo más importante.

A medida que avance la fase de profesionalización, se deben de ir generando los escenarios legales para incentivar y motivar al sector. Tener claro en qué parte del mercado se quiere intervenir primero. Se debe trabajar en todas las áreas, pero no todas se encuentran en el mismo nivel de desarrollo. Hay que apuntalar la de mayor ascenso para contar con un programa piloto y vaciar esta experiencia a las distintas áreas, tomando en cuenta que cada mercado se comporta de una manera distinta. La elección del tipo de mercado cultural que se quiere apuntalar es relevante.

No existe un sólo mercado cultural, sino distintos escenarios donde la cultura se desarrolla económicamente. Es importante no dar palos de ciego. Cada subsector tiene un público determinado o por generar. Por ello, es importante contar con profesionales del mercado cultural que generen un proyecto específico para cada área. No es lo mismo vender noches de hotel, que conciertos, obras de arte, espectáculos, diseños o propuestas gastronómicas.

Se debe tener claro qué tipo de apoyo requiere una galería o una marca de productos regionales, por ejemplo. A veces no son sólo subsidios, o recursos económicos. Quizás requieren estrategias de ventas o promoción, incentivar fiscalmente a los consumidores o patrocinadores, para potenciar su nicho de mercado. Muchos no saben a quién ofrecer sus trabajos, no conocen cómo detectar sus públicos-objetivo o cómo saber si un consumidor será receptivo o si es afín a su oferta.

La tendencia actual es la de ampliar las fronteras de influencia, generar redes entre empresarios y apuntalar las sinergias. Afortunadamente, ahora el mundo digital multiplica las posibilidades de generar proyectos y alianzas estratégicas locales y externas.

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