Museo de Arte Popular: desconocemos los protocolos post COVID

Introducción

La pandemia por el COVID-19 ha puesto en jaque al mundo entero, no solo en la salud y la vida de los seres humanos sino porque el confinamiento social ha provocado el declive sustancial de las economías en todos los sectores; muy especialmente en el cultural, y en todas sus ramas. Los museos, que recién el 18 de mayo tuvieron su festejo en el Día Internacional que celebra el ICOM -Consejo Internacional de Museos por sus siglas en inglés- son también de los universos impactados ante el cierre de sus puertas y la implementación de la virtualidad como una forma de compartir sus acervos ante los públicos que los miran, los disfrutan o padecen desde la pantalla de la computadora y de otros dispositivos electrónicos. La reducción de los presupuestos anunciada por la actual administración de la 4T hacia todo el sector acrecienta la alarma hacia el presente y el futuro. Una medida que contravendrá la recomendación del propio ICOM a los gobiernos del mundo al hacer su declaración sobre la necesidad de fondos de emergencia para los museos y sus profesionales.

De forma general, sin precisiones de ningún tipo, la secretaria de Cultura Alejandra Frausto ha dicho que “el sector cultural fue de los primeros en suspender actividades y, probablemente, sea de los últimos en reactivarse, porque su función principal es reunir públicos”. Sería el caso de los museos. La “fecha tentativa” para reabrirlos, al menos en la CDMX -según informes de la jefa de gobierno local, Claudia Sheinbaum- podría ser el 1 de septiembre.

Una de las tareas de emergencia más recientes (22 de mayo) ha sido la del Frente ProMuseos con la emisión de una carta dirigida al presidente López Obrador en la que se le solicita al Estado mexicano integrar “un paquete económico para los museos” dentro del Plan de Emergencia diseñado por el Ejecutivo ante la pandemia actual. La carta ha sido lanzada en redes sociales para que la firmen los profesionales de museos, artistas, curadores y el público interesado.

Paso libre compartirá con sus lectores varias entregas con reflexiones de directores de museos sobre esta realidad que marca hoy la vida cultural en México. Ya Graciela de la Torre, ex directora del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) y actual encargada de la Cátedra Internacional Inés Amor de Gestión Cultural de la UNAM, ponía bajo la lupa varios asuntos para atender. Su análisis en El País fue demoledor frente a la política cultural del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en Cómo acabar con la creación, los museos y el andamiaje cultural en México. Ese texto nos animó a integrar una serie de preguntas base que enviamos a algunos titulares de recintos no gubernamentales en el país. También nos alentó el video InFeliz (?) Día de los Museos 2020 donde la curadora y maestra en arte Ximena Aspirdof dice que justo la coyuntura del cierre temporal de los mu-seos por la pandemia sería ideal para generar un cambio: “Es el momento de pedirle más cosas a nuestras instituciones” y de “exigir mejores oportunidades” para los museos que no son edificios, cuadros o esculturas, sino un conjunto de personas que les dan vida. (Angélica Abelleyra)

El Vochol es una de las piezas estrella del MAP. Desde su creación en 2010 ha viajado por museos, ferias y calles de CDMX, Guadalajara, Tepic, San Diego, California, Washington D.C., Houston, Francia, Alemania, China, España y Reino Unido, entre otros. Se integra por 2 millones 277 mil unidades de chaquira que pesan 90 kilos y fueron colocadas sobre el auto Volkswagen durante 9 mil horas por los ocho integrantes de las familias huicholas de Francisco Bautista y Álvaro Ortiz, de Jalisco y Nayarit respectivamente. (Foto: amigosmap.org.mx)

Cuenta con colecciones de juguetes, cerámica, textiles, muebles y alebrijes que lo hacen un referente del arte popular mexicano que realizan cerca de los ocho millones de personas involucradas en los procesos artesanales en todo el país. El Museo de Arte Popular (MAP) tiene como propósito preservar y difundir esta forma de creación a través de exposiciones (en México y en el extranjero), visitas guiadas, talleres y concursos que destacan al arte popular desde un punto de vista estético y como un patrimonio tangible e intangible.

Sus visitantes nacionales y extranjeros suman en promedio 200,000 al año, en tanto que su ya famoso desfile y concurso de alebrijes monumentales que organiza en octubre a lo largo de Paseo de la Reforma ha congregado y hecho partícipes en su realización a más de 20 millones de personas.

Piñata de los Voladores de Papantla, integrante de la exposición que en diciembre de 2019 ocupó las instalaciones del MAP. (Fotos: @map_mexico en Instagram).

Sui generis por su naturaleza de constitución tripartita, el MAP abrió en marzo de 2006 con el apoyo de un fideicomiso privado que financió la restauración del inmueble art decó situado desde 1927 en la calle de Revillagigedo en una antigua estación de bomberos. Ese fideicomiso se finiquitó y pasó a ser público, conformado por el Gobierno de la Ciudad de México (antes Gobierno del Distrito Federal), el extinto Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (hoy Secretaría de Cultura) y la Asociación de Amigos del MAP, A.C., cuya presidenta fundadora vitalicia es Marie Thérèse Hermand de Arango.

Esta figura de apoyos privados cuenta con un patronato cuyos integrantes llevan los apellidos Abedrop, Beckman, Bessudo, López Alonso, Newman, Pérez Simón, Rivero Lake, Sada Elizondo y Melo de Sada, quienes dan solvencia a las necesidades de este museo manejado financieramente entre las tres entidades. La A.C. cuenta además con una dirección colegiada y un consejo de asesores. Desde se apertura hace 14 años, el MAP es dirigido por Walther Boelsterly Urrutia, quien responde.

—¿Cuáles son a tu juicio las medidas de emergencia que se requieren para apoyar la labor de los museos en México?

—Primero que nada: no disminuir los presupuestos. Buscar algunas medidas de ahorro (Comisión Federal de de Electricidad, Sistema de Administración Tributaria) así como compras consolidadas legales y sin sobreprecios, y apoyar al personal de los museos con mejores sueldos.

—¿Cómo ha impactado la pandemia en la vida del Museo de Arte Popular?

—En el cierre del espacio para empezar, y en no estar preparados para este tipo de acciones. Nadie de nosotros lo estábamos, pero hubo muchas contradicciones y desinformación. La cancelación de actividades como inauguraciones y lo que esto conlleva: préstamos de obras, acopio y distribución de obras; realización presencial de cursos, talleres pagados, mantenimiento en general y su costo, además de las medidas que se han tenido que tomar por la inseguridad en la zona donde se ubica el MAP.

—¿Cuál es la estrategia que estudian implementar en el mediano y largo plazos?

—Dependemos mucho del presupuesto y de las medidas que se tomarán, acompañadas de un “protocolo” que desconocemos y a cuya implementación se tendrá que acostumbrar el público. Sin lugar a dudas continuaremos con los programas de exposiciones y de talleres, adaptándolos a las circunstancias y los “protocolos”, pero de ninguna manera suspender actividades de las exhibiciones. Incrementar los proyectos en redes y buscar la forma no de mostrarlo todo de manera virtual para no quitarle al espectador el deseo de ir físicamente a la exposición. La estrategia podría ser como generar una especie de rompecabezas con las obras, platicarle al público algo del interés didáctico e histórico de las piezas o las temáticas para que al asistir complementen sus retos.

—¿Cuáles serían los aspectos a subrayar en un Programa Sectorial de Cultura acorde a la nueva realidad mexicana post pandemia?

—De nuevo: no quitarle un solo centavo al sector cultura, por el contrario, incrementar los presupuestos a estos campos y sectores vitales para el desarrollo de la vida nacional. Retomar el planteamiento original de los museos y así evitar la competencia “desleal” al no estar todos los museos en las mismas condiciones.

En el MAP los talleres creativos son fundamentales para el público infantil, adolescente y adulto, como este para crear juguetes madera de los chinelos, oriundos de los pueblos de Morelos.

Se requiere replantear el Programa Sectorial de Cultura con líneas transexenales y no solo pensar en los seis años del período presente. Con esto no pretendo generar una sola línea sino que insisto en que no es posible rehacer culturalmente el país cada seis años, como se ha insistido muchas veces.

El plan debería incorporar: 1) La atención a las comunidades más alejadas y sin “oportunidades” no mediante soluciones centralistas sino con estrategias para cada región y cada grupo. 2) Generar proyectos para activar el conocimiento de su historia y costumbres locales, ligándolas a la historia nacional. 3) Diseñar un plan nacional de exposiciones y que no se haga una gran inversión para una sola propuesta. 4) Generar redes museísticas que trasciendan los proyectos sexenales que no corresponden a las necesidades reales y se convierten en infraestructura cara y con poco resultados tangibles. 5) Desarrollar el plan de seguro de Estado. 6) Acordar y generar un plan para desarrollar una ley de protección al Patrimonio Natural y su relación con el Patrimonio Material/Inmaterial y el Patrimonio Cultural. No somos generaciones espontáneas.

—¿Qué requeriría una Ley de Museos?

—Atención igualitaria y sin preferencias momentáneas y personales. Reinstalar la carrera de servicio público y RESPETARLA. Presupuestos reales y no mágicos. Somos servidores públicos ¡no magos! Generar programas de especialización permanentes y a nivel nacional. Condicionar los puestos directivos a las capacidades y la experiencia profesional; no a los caprichos personales y del momento.

—¿Es o no es necesaria una Ley de Mecenazgo? Por qué.

—Sí se necesita un Ley de Mecenazgo regulada, con fundamento en la confianza gubernamental y en las aportaciones legales y fundamentadas en una ley sometida al escrutinio constante. Entendemos que los mecenazgos a nivel mundial han aprovechado ciertos vacíos legales para hacer viable algunas prácticas irregulares que a la larga dañan las condiciones y las estrategias de los mecenas y de las empresas interesadas en apoyar la cultura. Aunque entendamos que existe un doble propósito en sus donaciones, este capítulo es fundamental junto con la necesidad de tener leyes que obliguen al gobierno a destinar a la cultura un porcentaje importante del PIB, o respetar la aportación de un porcentaje “obligatorio” en las inversiones públicas.

Es obligado contar con un organismo plural que haga el escrutinio de los fondos, su origen y destino de los dineros públicos. Entendemos que el Estado no se puede hacer cargo de todo el paquete de manifestaciones culturales y habría que buscar los mecanismos para apoyar la cultura desde un programa hacendario viable y congruente para las necesidades mexicanas y sin pensar en el período sexenal. Esto es una garantía obligatoria para el Estado ya que es parte de su obligación constitucional sin estar sujeto a las presiones coyunturales.

El edificio arte decó que es sede del MAP fue antigua Inspección General de Policía y Cuartel Central de Bomberos, luego lo ocupó la Secretaría de Marina y en 1950 sirvió de locación para algunas tomas de la película El bombero atómico, con Cantinflas.

—¿Qué lineamientos plantearías para una Ley de Mecenazgo en México?

—Leyes claras y transparentes para ambos lados, derechos pero también obligaciones. Cuerpos colegiados por disciplinas y un grupo rector, plural, autónomo e independiente a carta cabal. Rendimiento de cuentas semestrales y cero tolerancia para cualquiera de las partes que falte o cometa alguna irregularidad. No ha caminado una ley en la materia porque simplemente hay una falta de voluntad legislativa en la cámara baja y está ausente un protagonismo y un liderazgo tanto en el sector público como en el privado.

—¿Cómo alentar la participación social -de individuos y de empresas en el entramado del sector cultural?

—Con un programa hacendario claro, transparente y que ofrezca oportunidades y propuestas interesantes y equitativas. En beneficio de los museos, por ejemplo, una estrategia es tasa cero en impuestos (impuestos por espectáculo, predial, tarifas especiales en agua y electricidad), libertad en el manejo de espacios; sueldos justos y en niveles reales; manejo de recursos autogenerados sin la carga del IVA; programas de compras consolidadas reales y sin manejos obscuros ni cargados hacia empresas y amigos.

Una de las piezas creadas para el Desfile de Alebrijes que se realiza cada año sobre Paseo de la Reforma. Aquí, un detalle de una pieza mostrada en noviembre de 2019.

—¿El MAP ha establecido con la Secretaría de Cultura algún tipo de comunicación, enlace, intercambio de opiniones o críticas?

—Sí, como el MAP siempre lo ha hecho con las diferentes autoridades locales y federales. Pero por parte del gobierno actual no hemos tenido ningún resultado y menos aun con la Comisión de Cultura ni con sus “representantes oficiales”.

—¿Se ha hablado en varios foros sobre el proyecto cultural Bosque de Chapultepec y algunas voces plantean su cancelación o la reasignación de los dineros hacia proyectos, recintos y trabajadores que viven momentos críticos ante la pandemia.

—Obvio, no es posible reducir los presupuestos de museos e instituciones que han probado su eficiencia y han dado un valor a la cultura mexicana con tal de entregar un presupuesto ilimitado a “proyectitos culturales” faraónicos que se convertirán en elefantes blancos y monumentos al ego de unos cuantos. Por tanto, debieran cancelarse. No tiene sentido continuar con el centralismo y el atiborramiento de sedes en la misma área, ya de por sí sobre explotada como Chapultepec. Habría que conservarla como área verde y sin un solo metro más de concreto sobre ella.

—¿Cómo puede participar la iniciativa privada en la reactivación del sector?

—Con programas amables, transparentes, justos y con resultados positivos en la mano. O como diríamos en el lenguaje popular, ”con los pelos de la burra en la mano” para que se puedan publicitar los resultados. Los resultados en el MAP saltan a la vista y son comprobables cuantitativa y cualitativamente. Después de este período de confinamiento y del cierre físico de las instalaciones, veremos cómo podremos apoyar, divulgar, conservar y transformar el Arte Popular Mexicano y lo pongo con mayúsculas porque lo hemos tenido en la sombra pese a ser abrevadero de los grandes artistas mexicanos y en todas las disciplinas artísticas.

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