
La consolidación del podcast como una vía de comunicación atractiva, ágil y masiva ha sido un proceso gradual desde su aparición hace poco más de dos décadas. Hoy, su capacidad para cohesionar comunidades y responder a la demanda de conectividad inmediata lo posiciona como un medio con un alcance sin precedentes. Se trata de una herramienta de comunicación esencial que ha transformado nuestras formas de interacción digital.
Los podcasts abarcan una amplísima variedad de formatos y contenidos: desde el entretenimiento y el comentario social, hasta los programas de entrevistas y las narrativas sonoras. Surgieron como un conjunto de contenidos auditivos que se integraban a los dispositivos y plataformas emergentes de la primera década de los años 2000 —el iPod, internet, las redes sociales y los primeros sitios dedicados al consumo digital—, en un contexto de experimentación tecnológica y cultural.
El principio del podcast es, en esencia, elegante. En un momento en la que las velocidades de conexión y las capacidades técnicas eran muy distintas a las actuales, los archivos exclusivamente de audio permitían una transferencia —subida, descarga y compartición— mucho más sencilla y rápida, sin exigir la memoria y los recursos que requieren las imágenes o el video. A diferencia de la radio tradicional, el podcast otorga al usuario la libertad de decidir qué escuchar, cuándo hacerlo y desde dónde, mientras que la suscripción mediante un feed RSS posibilita un seguimiento independiente de la transmisión en vivo.
La numeralia reciente indica que existen al menos tres millones de podcasts, que generan flujos de ingresos cercanos a los 30 mil millones de dólares. En el mundo hispanohablante su peso es especialmente relevante: España, México, Argentina, Chile y Perú destacan como mercados dinámicos, con audiencias jóvenes y altamente comprometidas. A diferencia de otros formatos digitales, el podcast no depende del impacto visual inmediato ni de algoritmos agresivos; su fortaleza radica en el tiempo compartido entre quien habla y quien escucha.
Aunque a veces parezca una broma recurrente en redes sociales —esa idea de que “todo el mundo tiene un podcast”—, este fenómeno es en realidad un reflejo de la democratización de los espacios digitales, donde se generan conversaciones y se articulan comunidades que difícilmente se habrían encontrado bajo otras circunstancias. A partir de la pausa provocada por la pandemia en 2020, se produjo una verdadera explosión del formato, no de manera aislada, sino integrada en ecosistemas narrativos más amplios, donde convive con blogs, redes sociales, video y espacios presenciales. En estos entornos transmedia, cada plataforma aporta algo distinto y el público deja de ser un receptor pasivo para convertirse en un participante activo. Esto abre oportunidades valiosas para temas y enfoques tradicionalmente relegados por los grandes medios de comunicación o las instituciones gubernamentales. En ese sentido, el podcast ofrece un terreno fértil y oportuno para la divulgación científica y cultural, algo que merece subrayarse.
Como señalan Alicia de Lara y Elpidio Del Campo, el podcast se ha consolidado como una herramienta estratégica para la divulgación científica gracias a su capacidad para conectar con audiencias no especializadas y generar comunidades leales y participativas. En muchos casos, este formato ha demostrado incluso superar a los contenidos audiovisuales tradicionales, aunque resulta pertinente reflexionar sobre la creciente presencia y consumo del videopodcast como una evolución natural del medio.
Es sorprendente la aparición constante de contenidos sobre arte, literatura, teatro, museos, música y fotografía, espacios donde cada día convergen diversas audiencias que generan conversaciones únicas, imposibles de encontrar en otras plataformas. Un ejemplo del poder mediático de este formato es Dua Lipa con su productora Service95, que logra atraer a millones de usuarios hacia la literatura contemporánea a través de entrevistas, superando ampliamente lo que otros presentadores han conseguido en este terreno.

En México, Mandarax se presenta como un ejemplo especialmente ilustrativo en términos de divulgación científica. En el nicho de la divulgación cultural e histórica, destacan proyectos como Historiografía Mexicana, Historia Chiquita, Bully Magnets o Pensar con el Arte. En ese marco se inscribe la experiencia de La Hoja Suelta, el podcast de Libreta Negra Mx, que cumple cinco años de existencia, concebido como un espacio de reflexión sobre cultura, historia y arqueología desde la mirada de tres especialistas que abordan temas complejos y sensibles, como el saqueo del patrimonio arqueológico, la precariedad institucional o la relación entre comunidades y Estado.

El trabajo detrás de La Hoja Suelta demuestra que el podcast no consiste únicamente en colocarse frente a un micrófono. Implica investigar, documentar y estructurar cada programa, además de adentrarse en el complejo terreno de la edición de audio y video, así como en la gestión de redes sociales. Un circulo completo de la cadena de valor cultural que también se visibiliza que el tránsito de una conversación sin guion a un videopodcast profesional, con nueve temporadas y más de 190 episodios.

La divulgación en podcast ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad consolidada. Porque más allá del formato, el impacto no radica solo en los temas que se abordan, sino en cómo se colocan sobre la mesa. El podcast no solo informa: genera conversación, cuestiona narrativas oficiales y amplifica voces que rara vez encuentran espacio en los medios tradicionales. No es una moda ni un formato alternativo pasajero, sino una respuesta cultural a un entorno saturado de estímulos visuales y discursos fugaces. Frente a la inmediatez, propone tiempo; frente al escándalo, conversación; frente al consumo rápido, escucha atenta.
En un mundo que parece no detenerse, el podcast nos recuerda que todavía hay espacio para pensar, aprender y construir comunidad… con los audífonos puestos.
Omar Espinosa Severino
Arqueólogo de profesión, docente de vocación y geek por convicción.
Co fundador de Libreta Negra Mx.

