Reforma urgente, a paso de tortuga

 

CARTEL DE LA CINTA DEL MISMO NOMBRE DIRIGIDA POR FRANCISCO DEL VILLAR
CON GUIÓN DE VICENTE LEÑERO,1974.

 

El pasado mes de diciembre terminó el tercer periodo de sesiones de la Legislatura LXVI sin que se haya presentado, por parte del Poder Ejecutivo, la propuesta de reforma a la Ley Federal de Cinematografía a la que está obligada desde el lejano año del 2023. Esto debido al incumplimiento de la resolución de amparo emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que protegió a diversos cineastas en contra de la extinción arbitraria del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine FIDECINE, contemplado en los artículos del 33 al 38 de la Ley de Cine aprobada en 1999, y todo porque el expresidente Andrés Manuel López Obrador se negó a cumplir el mandato debido a sus diferencias con la ministra Norma Piña, hecho que afectó directamente los derechos culturales de la comunidad fílmica y de los ciudadanos mexicanos.

Afortunadamente, la presidenta Claudia Sheinbaum ya anunció que la iniciativa se presentará en el primer periodo de sesiones del Poder Legislativo de 2026, que comenzó el primero de febrero. Esperemos que cumpla y además no se empantane y arrincone ante las importantes y prioritarias reformas a la Ley Electoral y la del trabajo para conseguir la jornada de 40 horas a la semana.

La propuesta de la nueva Ley de Cine ya anda circulando a través de la directora del Instituto Mexicano de Cinematografía y ha sido comentada ante diversos grupos de la comunidad cinematográfica; pero, dado lo grande que esta es, en cuanto se presente de manera oficial ante el Poder Legislativo en el pleno, se tendrá que convocar para su discusión y análisis a un Parlamento abierto de cara a la comunidad en pleno.

Entre los muchos temas a considerar, además del cumplimiento de la obligación del Estado mexicano de garantizar la existencia de la producción nacional de forma democrática e incluyente,  en garantía de la libertad de expresión de los mexicanos, de acuerdo a lo establecido en la Constitución y los acuerdos y tratados internacionales, como el de la Diversidad Cultural y la Convención de los Derechos Humanos.

También se tendrán que contemplar los diversos problemas que agobian a nuestra industria y que la colocan en situación de alto riesgo su existencia. Lo anterior, debido a la competencia ruinosa que ejecutan cotidianamente las empresas estadounidenses que ahogan a nuestro cine y le provocan un daño serio cotidianamente. Hecho que afecta de manera directa a todos los productores del país.  Analicen el cuadro siguiente:

RELACIÓN PRODUCCIÓN/ESTRENOS
 PELÍCULAS MEXICANAS ESTRENADAS EN CDMX Y EL PAÍS.
2009 – 2024

 

CUADRO ELABORADO POR EL OBSERVATORIO PÚBLICO CINEMATOGRÁFICO CON DATOS PROPIOS Y
DE LOS ANUARIOS DEL IMCINE. LOS DATOS DEL 2019 Y 2020 FUERON AFECTADOS
POR EL CIERRE MASIVO DE LAS SALAS DEBIDO A LA PANDEMIA DEL COVID

 

De las 2,552 películas mexicanas producidas en el periodo de estudio, más del cincuenta por ciento no alcanzó a estrenarse en las salas de la ciudad de México y su área conurbada, es decir,  más de la mitad del total de las películas nacionales producidas no alcanzó a exhibirse en el país y conformarse con el público mexicano que asiste a las salas, reduciéndose así las posibilidades de recuperar lo invertido.  Con esto se le condena a la bancarrota automática a los productores y artistas que quieren aportar diferentes visiones para coadyuvar en la conformación del imaginario de la nación mexicana. Esto se debió, básicamente, a la saturación y acaparamiento de las pantallas nacionales por parte de las cintas distribuidas por las empresas norteamericanas. Quienes desplazan al cine mexicano mediante malas prácticas comerciales como son: las prácticas de cartel, la presencia dominante la selección de las mejores fechas y varias más. Hechos que se pueden ver a simple vista semana a semana al consultar la cartelera cinematográfica

Si lo anterior no fuera muy preocupante para recurrir a las medidas de emergencia establecidos en el TMEC/TLCAN y la OMC. Hay que ver que los habitantes de la capital son unos privilegiados en comparación con la alarmante situación que viven día a día el resto de los ciudadanos del país.

Situación que se podría clasificar como tremendamente discriminatoria. Al resto del país son escasas las cintas mexicanas que alcanzan a estrenarse en todo el país. Solo 549 de las 2,552 películas que se produjeron en el periodo tuvieron la posibilidad de comunicarse con el total de los habitantes del país,

El 78.49% del total de lo producido no llega a verse en los 31 estados de la república mexicana, situación que empobrece aún más a los productores nacionales ya que reduce a la CDMX como su única fuente de recuperación en sala. Así también hay que recordar que a los habitantes del interior se le imponen la exhibición del material extranjero en versión doblada, incumpliendo con esto lo establecido en el artículo ocho de la LFC actual.

Lo anterior se deberá tener muy en cuenta en la discusión de la próxima ley, sobre todo si queremos impulsar un proyecto de nación independiente con ciudadanos formados con amor por lo nuestro y detener así la colonización mental que está provocando el modelo neoliberal impuesto desde 1994. Modelo que se reproduce y aumenta en la televisión mexicana y las plataformas.

Para cubrir las necesidades de los tiempos modernos, se tendrá que normar de forma transversal adecuando otras leyes en la materia,  sobre  la relación del cine con la televisión,  así como con las plataformas que operan en el país.

También deberá contemplar la creación de una gran plataforma nacional para garantizar la difusión de nuestra cinematografía hasta el último rincón del país con alcance a nivel mundial, misma que podría aglutinar lo mejor de la producción audiovisual de las televisoras públicas. Todo un tema. Actualmente los alcances del Canal de televisión pública 22.1 tiene resultados muy pobres y pasa casi desapercibida.

En los últimos años,  nuestra industria se desarrolla cotidianamente bajo la ley de la selva. ¡Nadie cumple la LFC y los funcionarios tampoco la hacen cumplir! Las grandes empresas abusan de su poder de mercado y les imponen su programación a los mexicanos, mismos que se ausentan de las salas tal y como lo demuestran los datos del Anuario 2024 del IMCINE, ya que la CANACINE dejó de publicar sus informes anuales en cuanto la hoy extinta Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE),  empezó a investigar a las distribuidoras norteamericanas.

Actualmente no existe una estadística veraz sobre el cumplimiento del 10% de exhibición para nuestro cine mexicano, mismo que apenas alcanza un 4% o menos. El cuadro indicado en la página número XXX del ANUARIO 2024 DEL IMCINE nos indica el número de películas estrenadas, el número de consumidores e ingresos de nuestro cine, pero no así la programación en semanas/salas completas y con todas las funciones, tal y como lo indica el articulo 19 de nuestra ley vigente. Cifra muy lejana al 10% establecido en el artículo 19 de la LFC ante la mirada omisa de la Dirección de Cinematografía y el IMCINE. ¿Qué ciudadanos estamos formando con el modelo neoliberal fílmico?

Como se podrá desprender de estas reflexiones, los problemas a resolver son múltiples y muy variados.  Su discusión no será fácil debido a los intereses económicos encontrados de los empresarios gringos frente al interés nacional, pero se tiene que hacer, sobre todo si México quiere tener un futuro como Nación independiente y soberana, ya que el modelo actual solo beneficia a las grandes empresas nacionales y trasnacionales de la comunicación.

Mantener esta situación y no legislar oportuna y debidamente   solo incrementará la colonización mental cotidiana de los mexicanos mediante la abrumadora presencia de los productos norteamericanos,  modelo que ha venido avanzando sin resistencia por parte de las autoridades mexicanas. Hay que impulsar nuestro cine para que así se cumpla el dicho de nuestra presidenta de que lo HECHO EN MÉXICO ESTA BIEN HECHO.

 

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