diciembre 7, 2022

Al tiro 6 de diciembre de 2019

Son odiosas las comparaciones y no pocas veces desproporcionadas. Lo cierto es que en ambos casos aleccionan. Son indicativas de una suerte de esquizofrenia que solo la economía es capaz de sembrar en nosotros. Estas líneas vienen a cuento por la entrega de los indicadores del mercado del libro que en cada Feria Internacional del Libro de Guadalajara difunde la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. Las ventas en 2018 alcanzaron 10,584 millones de pesos. La producción fue de 134 millones de ejemplares. A contrapelo, tan solo Cinépolis tuvo ventas netas en el mismo año por 74,000 millones de pesos. En el mismo periodo fueron a las salas cinematográficas 320 millones de personas de las cuales 30.3 millones vieron cine mexicano. Según la revista Merca 2.0, a 2017 el gasto promedio por ir al cine osciló entre los 201 y 300 pesos. El Instituto Nacional de Geografía y Estadística informó este año que nosotros desembolsamos anualmente 500 pesos para adquirir libros, mientras que mensualmente ponemos 3,302 pesos para fumar, beber copas y botanear. Haga sus propias cuentas.

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