diciembre 4, 2021

Busca ley Monreal de cine
para reconvertir industria

El de la izquierda quiso una (Martí Batres), el del centro pone en juego otra (Ricardo Monreal) y el de la derecha verá qué hace (Fernando de Fuentes, presidente de Canacine). Una nueva ley para el cine mexicano y los intereses de la industria. (Imágenes tomadas de mipuntodevista.com.mx /terceravia.mx y lideresmexicanos.com).

 

Limitar el doblaje de películas con el fin de incentivar el consumo nacional, obligar a los exhibidores (Cinépolis y Cinemex) a estrenar películas mexicanas en el 10 por ciento de sus pantallas y en horarios estelares; así como ordenar que las plataformas digitales (Netflix, Amazon y HBO) reserven el 10 por ciento de su catálogo para obras cinematográficas y audiovisuales nacionales independientes y de calidad, son algunos de los artículos más polémicos de la iniciativa de Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual, presentada por el senador de Morena, Ricardo Monreal.

De aprobarse, sustituirá a la Ley Federal de Cinematografía vigente. Se estima que su contenido, que sin duda pasará por una intensa discusión, no le viene nada bien a los exhibidores, distribuidores y plataformas de streaming.

En el proyecto de ley se lee que “toda obra cinematográfica nacional independiente se estrenará en salas por un periodo no inferior a siete días consecutivos en horarios estelares de exhibición. Si los resultados de asistencia en la exhibición cumplen la media de continuidad, la obra cinematográfica y audiovisual deberá permanecer los siguientes siete días continuos exhibiéndose en horarios equitativos, y así subsecuentemente mientras cumpla con la media de continuidad”.

Lo expresado en estas líneas, recoge uno de los reclamos constantes de la comunidad cinematográfica del país: el que los exhibidores den espacio y horarios importantes en las salas de cine a sus productos, por lo demás algo que por años se ha discutido. Incluso, los diferentes directores de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) han dicho que “el crecimiento del cine mexicano no va ser a través de un decreto”.

Para el senador Monreal, el cine nacional se ha exhibido de forma distinta a la que mandata el artículo 19 de la Ley Federal de Cinematografía, “en concreto nos referimos a que las obras cinematográficas nacionales se exhiben en horarios de poca accesibilidad (es decir, en horarios entre semana, o en los cuales el público no puede asistir por ser horas de trabajo) o con exposición en tiempo mínimo establecido en la ley”.

Además, la iniciativa de Monreal establece como máximo de pantallas en el estreno y corrida comercial completa de cualquier obra cinematográfica y audiovisual, el 20 por ciento, en relación con el número de pantallas disponibles y en uso al momento en todo el territorio nacional, para su estreno y corrida comercial completa. Con esto, la Ley pondría límites a los Blockbusters, tipo Avengers.

Y se señala que lo único que se pretende con esta nueva ley es que en verdad se cumpla.

“Desde hace casi una década, esta norma (la ley actual), a pesar de estar vigente, carece de eficacia, pues no tiene condiciones de aplicabilidad. Tan es así, que, si se analizara la forma en que se programan las películas en la mayoría de las pantallas, podríamos constatar que en los últimos años no ha sido cumplida”.

Cabe señalar, en esa perspectiva, que durante años Canacine ha desmentido con datos y estudios el comportamiento de la producción nacional en las salas de cine, como base para conducir los negocios de la industria.

 

El Presidente leal al cine mexicano, en los Estudios Churubusco. Con Adolfo López Mateos se adquirieron numerosas salas de cine al empresario Manuel Espinosa Yglesias, en el marco de la política nacionalista nacida en la Revolución. (Imagen tomada de mediateca.inah.gob.mx).

 

Cueros y correas

En otra parte del documento presentado por el Senador, se lee: “De hecho, dada la forma discriminatoria y desventajosa con la que se exhibe el cine mexicano, al otorgarle mejores condiciones, es posible que éste vuelva a tomar el auge que alguna vez tuvo en el país; porque, a pesar de que a la producción cinematográfica nacional, se le dan condiciones desfavorables frente al cine de otros países, principalmente, el de Estados Unidos”.

Un dato más es que las obras cinematográficas y audiovisuales extranjeras que se exhiban en territorio mexicano, dentro de los circuitos de exhibición comerciales, deben acreditar que han sido previamente estrenadas en salas cinematográficas en el país de origen.

Para verificar lo anterior, la Secretaría a de Cultura, a través de la unidad administrativa que determine su Reglamento Interior, podrá realizar visitas de inspección para verificar el cumplimiento y poner sanciones de hasta de mil días de multa.

Sí, la institución cultural se convertiría en la “policía” del cine mexicano.

Por lo que refiere al tema del doblaje, la Ley de Cine Monreal propone fijar “límites al número de copias susceptibles de doblaje”, con el fin de incentivar el consumo nacional sin que, por ello, las diversas ofertas pierdan la oportunidad de ser exhibidas en beneficio de la colectividad.

En el artículo 8 de la propuesta de ley, se señala que las obras cinematográficas deben ser exhibidas en su idioma original. Los distribuidores podrán doblar hasta un 30 por ciento del total de copias de cada título que se pretenda exhibir en el territorio nacional.

Por cierto, esto va en contra de la iniciativa que el senador Martí Batres presentó hace un año junto a la Asociación Nacional de Actores (ANDA), que buscaba que todas las películas en otro idioma que se estrenen en México fueran dobladas al español e incluso en lenguas indígenas.

“Las películas cuyo idioma original sea distinto al español deberán contar con una versión doblada que permanecerá en igual número de salas, en cada complejo, y durante el mismo tiempo que la versión en idioma original”, se refiere en iniciativa que no prosperó.

Finalmente, en el proyecto de ley, en el artículo 20 se lee que las plataformas digitales (Netflix, Amazon y HBO) tendrán que reservar el 10 por ciento de su catálogo para obras cinematográficas y audiovisuales nacionales independientes y de calidad, cuya producción no exceda veinte años atrás.

Curiosamente, hace unos años la entonces senadora Marcela Torres Peimbert del Grupo Parlamentario del PAN, propuso una Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual con puntos en común con la de Monreal, pero quedó olvidada al no tener el consenso de la comunidad e industria.

La iniciativa de Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual cuenta con el apoyo de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, del Instituto Mexicano de Cinematografía y de diferentes miembros de la comunidad, pero no así de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica, que lucha en estos momentos por sobrevivir a los efectos de la pandemia. En este tenor, lo que propone el senador Monreal no es la mejor forma de reactivar a la industria cinematográfica en el país.

 

A ver de qué cuero salen más correas, de la Motion Pictures Association (MPA) y sus socios mexicanos o de la cuatroté. En diciembre el Congreso de los Estados Unidos aprobó ayudas a la industria, celebradas por el presidente de la asociación, Charles H. Rivkin. (Imágenes tomadas de motionpictures.com y ecns.cn).

 

Otros “beneficios de la ley Monreal

Aspectos a destacar del contenido son:

  1. Garantiza a las audiencias el acceso a la cultura, así como el ejercicio de sus derechos culturales, atendiendo a la diversidad y pluralidad cultural de la nación.
  2. Adecua los alcances de la ley, ampliándolos e incluyendo a las demás obras audiovisuales; se agregan en diversos preceptos normativos el concepto de “obra cinematográfica y audiovisual”.
  3. Crea un glosario que hace más entendible y operativa la ley.
  4. Reconoce y protege los derechos de las audiencias y la obligación del Estado de elaborar políticas públicas para formar audiencias.
  5. Establece reglas para la transmisión de las obras cinematográficas, como el de ser exhibidas en su idioma original.
  6. Se establecen bases mínimas para que el Estado mexicano proteja y conserve el patrimonio cultural cinematográfico nacional, cuyo concepto es definido en el glosario propuesto en la ley.
  7. Establece reglas claras para la exhibición de las obras nacionales.

 

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