El Pabellón de México en la Expo de Sevilla 92 estaba ubicado en un lugar privilegiado, junto al de Francia y frente al de España.
La mayoría de los países latinoamericanos estaban situados en la Plaza América.
Foto: Tomada del tríptico informativo de la exposición universal que forma parte del archivo personal.

Continuando con la efervescencia que ha generado la letra X, no solo por cuestiones políticas, sino también por tan peculiar nombre que eligieron para Twitter, me referiré a ella para recordar la Expo Universal de Sevilla que se realizó en 1992, y su importancia como un escaparate de nuestra riqueza ante el mundo.

Todos sentimos un gran orgullo de ser mexicanos, este nacionalismo toma un mayor significado cuando nos encontramos fuera de nuestra nación. Es indescriptible la sensación de escuchar nuestro himno nacional en el extranjero. Igualmente, es difícil de describir el haber visto la edificación del pabellón de México en la citada exposición universal; ver ondear nuestra bandera, y todo el simbolismo que acompañaba a tan impresionante construcción, era la muestra clara de la grandeza de nuestro país.

Esta exhibición tuvo un significado sumamente especial para España y para los países latinos, debido a que se cumplía el quinto centenario del descubrimiento de América, cuyo tema fue La era de los descubrimientos, y se ubicó en la isla de La Cartuja, en Sevilla. La exhibición se inauguró el 20 de abril y se clausuró el 12 de octubre de 1992, justo el día de la Raza. Pedro Ramírez Vázquez (1919-2013), destacado y prolífico arquitecto mexicano que realizó grandes obras emblemáticas de nuestro país, fue quien estuvo a cargo de su construcción.

 

 En una cena en la Expo Sevilla, con el Ballet Folklórico y funcionarios de la Universidad de Colima, con el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez
como invitado especial, quien era un hombre sencillo de plática amena.
De camisa blanca, el arquitecto Ramírez Vázquez  y a su izquierda el rector, Fernando Moreno Peña.
Foto: Archivo personal, cortesía Janet Pinela.

De manera inteligente y diplomática, el arquitecto Ramírez Vázquez dividió la exposición en tres momentos: Antes de 1492; Después de 1492; y Rumbo al tercer milenio. Ramírez no planteó una perspectiva de México directa respecto a la conquista, pero sí dejó asentados varios mensajes que dignificaban a nuestra nación, dejando claro que antes de ese año, Mesoamérica ya era multiétnica, enriquecida por las culturas totonaca, olmeca, mexica y azteca, por mencionar algunas.

En el exterior del pabellón, se podían ver dos enormes X de 18 metros de altura cada una, que simbolizaban: los puntos cardinales; el cruce de dos mundos; y a su vez, enfatizaban que MéXico se escribe con X, haciendo referencia que los españoles comúnmente lo escriben con J. Además de ello, somos el único país en el mundo que utiliza esta letra en su nombre, peculiaridad que compartimos con España, único que se escribe con Ñ. En la explanada exterior, se podía ver: un enorme saguaro mexicano de 15 metros de altura; un mástil para que los Voladores de Papantla hicieran su rito ceremonial; un caballo de raza azteca que por momentos estaba en exhibición; la réplica de una colosal Cabeza Olmeca, y algo peculiar, un Volkswagen sedán que durante su existencia se construyó en nuestro país.

Los visitantes ingresaban entre las dos X, a través de una escalera eléctrica y eran recibidos por enormes fotomurales de las mariposas monarca. Posteriormente, realizaban un recorrido por nuestro mundo prehispánico. En los documentales presentados, con la tecnología con la que se contaba en ese momento, además de presentar toda nuestra riqueza cultural, exponían algunas de las obras hechas antes de 1492, comparadas con algunas creadas en el viejo continente en fechas similares. Por ejemplo: Abu Simbel y la Cabeza Olmeca (1200 AC); la muralla China y Teotihuacán (200 AC); la Piedad de Miguel Ángel (1498 DC) y el Señor de las Limas (1100 AC); o el sistema vigesimal maya y el numérico arábigo; entre otros comparativos.

“Por un lado, queremos dejar constancia que no nacimos en 1492, pero también reconocer que han existido 500 años de aportaciones mutuas”, señaló el arquitecto en entrevista [1] . Sobre este intercambio, el arquitecto se refería a la aportación que se hizo al viejo continente del cacao, la flor de nochebuena, el pavo, entre otros; también lo que nosotros recibimos. Asimismo, la construcción de 30 mil edificaciones en un periodo de 300 años, y la ubicación de México como la decimoquinta economía dentro de las más importantes del mundo.

Para culminar, en la terraza del pabellón mexicano, había réplicas de los centros ceremoniales más representativas de nuestro país, como: Uxmal, Palenque, Chichen Itzá, Tenochtitlán y Teotihuacán; así como, una exhibición de flores provenientes de nuestra nación.

 

16 de septiembre, el día de México

Perro de fuego es una obra emblemática del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima dirigido por Rafael Zamarripa,
inspirado en las estatuillas encontradas en el occidente del país, y en el libro del mismo nombre, escrito por Roberto F. Levy.
Foto: Archivo Juan Carlos Gaytán.

Siguiendo con esas señales emitidas durante este evento internacional, resultó curioso que el Día Nacional de México en la Expo fue el 16 de septiembre, día en que conmemorábamos el 182 aniversario de nuestra Independencia de España. Nada es casualidad. En la ceremonia celebrada en el auditorio El Palenque ubicado en la exposición, el canciller de Relaciones Exteriores de nuestro país, Fernando Solana, brindó la bienvenida al público que abarrotó el recinto y elogió la organización de la muestra, en particular la del pabellón mexicano, el cual era uno de los más visitados.

En el mismo evento, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, dirigido por Rafael Zamarripa, tuvo una presentación especial, programa que abrió con su representativa obra prehispánica Perro de fuego, que narra la formación de un joven rey. Esta parte de la enseñanza del conocimiento y entrenamiento de defensa, y concluye cuando ya está preparado para proteger a su pueblo y contraer matrimonio con una doncella. En ese momento, son alertados por el sonido de un caracol, y el aviso de que vienen los conquistadores; entonces, los pobladores optan por convertirse en piezas de barro, antes de ser profanados por los extraños, transformándose así en las figurillas que hoy conocemos. Fuerte mensaje.

El Ballet complementó su participación con sones de Nayarit, Jalisco y Colima. Con dos presentaciones dentro de la Expo, la agrupación concluyó una gira de dos meses, que inició en Francia y continuó en España, en la que participaron cerca de 70 artistas entre bailarines, cantantes, músicos y técnicos.

 

Colofón

Así lucía el saguaro con más de 1500 años de antigüedad en ese momento,
trasladado desde el Valle de los Gigantes de Mexicali, Baja California, México.
El ejemplar aun se encuentra en la Isla de la Cartuja, en Sevilla.

 La presencia de México en el extranjero es fundamental para nuestro país. Por ello, es de vital importancia el trabajo desempeñado por los Embajadores, y el personal del servicio exterior mexicano, destacados en diferentes países alrededor del mundo. He ahí la importancia de que quienes nos representan en el exterior, no deben ser elegidos por pagos de favores políticos, ni compadrazgos, sino ciudadanos que han desempeñado una verdadera carrera diplomática.

Sería importante comparar la participación de México en este tipo de exhibiciones, y valorar su importancia. La Expo Universal de Sevilla nos demostró que, de manera sutil, se puede definir la postura de nuestro país ante el mundo. Demostraron la riqueza de nuestro país, de manera inteligente,  “sin resentimientos ni petulancias”[2]  , sin necesidad de hacer un espectáculo exigiendo explicaciones. Cabe señalar que, cuando se amerita, hay canales establecidos dentro de las reglas diplomáticas reguladas por normas internacionales. Por ello, quienes representan los intereses de nuestra nación, deben tener una amplia visión y una alta preparación, incluido el dominio de varios idiomas, ya que un mal entendido puede ocasionarle un grave problema a nuestro país.

Si tienen interés, pueden conocer más de la Expo Universal de Sevilla 92 y del Pabellón de México.

Hasta el próximo Vuelo del ticús.

 

 

[1] Entrevista del Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez https://elpais.com/diario/1991/09/03/cultura/683848803_850215.html

[2] Idem.

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