Coronacrónicas antivirulianas: Itacates de bogavante

Bogavante (2003), obra del norteamericano Jeff Koons. Aluminio policromo.

Por medidas de seguridad, el restaurante italiano de Bob Giuliano, Il Buongustaio, tuvo que cerrar.

-¡Ay caray! ¿Qué haré con los cien bogavantes que me llegaron de Canadá? ¡La fecha de caducidad es 27 de mayo!

Con el propósito de no desperdiciar sus crustáceos, Bob preparó cincuenta itacates de linguini al bogavante con chícharos frescos y limón confitado. Se fue a un banco de alimentos, no muy lejos de su restaurante. Recibiendo estos itacates, la gente se quedó sorprendida y agradecida. Siendo así, el chef decidió ofrecer la otra mitad de bogavante preparado en risotto al funghi porcini. Cuando Bob regresó una semana después para saber de la suerte del banco, alguien le dijo:

-Gracias. Estuvo riquísimo, pero nadie resistió el ponerle una buena cantidad de salsa verde y empujar la pasta con unas tortillas. (Alexandra Domarchi).

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