Coronacrónicas antivirulianas: La bella ante la bestia

Como que de pronto se van secando las palabras. El encierro también puede enmudecer, enseñar a contar los pasos para encontrar los más genuino, la suerte que otros juegan en desafío irremediable. ¿Y cómo le digo, doña Vicenta, que tan chula, mejor quédese en su casita? ¿Cómo persuadirla después de tantísimos años de ponerse en esa escalinata al costado de la iglesia del Niño Jesús, en el barrio de Coyoacán, para detener su incansable peregrinar que tan provechosamente enriquece nuestro diario vivir? ¿Por qué ese tapete suyo, ese mural, es ahora tan impactante o tanto más contradictorio? ¿Así nada más, hágale? (Eduardo Cruz Vázquez).
Foto: Lines Mogollón

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