Cultura sin fines de lucro, en el sótano

Pulsos entre lo no lucrativo público y privado. (Fuente, INEGI).

 

Diciembre de 2020 trajo la actualización a 2019 de la Cuenta Satélite de Instituciones sin Fines de Lucro (CSISFL), que elabora el INEGI.

Y una vez más, las instituciones dedicadas a la cultura quedaron en el sótano. Su participación porcentual en el PIB ampliado fue de 3.3 por ciento, muy lejos del componente de enseñanza e investigación que da 45.9 por ciento.

En relación a la economía nacional, las ISFL participaron con el 2.9 por ciento del PIB, lo que significa un monto de 670 mil 488 millones de pesos (mdp). En 2018, dicho sector se ubicó en 3.0 por ciento.

Como comparativo, la Cuenta Satélite de la Cultura en su actualización a 2019, dio un 3.1 de aportación del sector cultural al PIB nacional.

Es decir, van mano a mano. Sin embargo, en las ISFL la mayor intervención por sector de la producción se da en el ramo de los servicios educativos con 41.9 por ciento, seguido de otros servicios a cargo de organizaciones civiles, de servicios de salud y asistencia social, que en su conjunto llegan casi al 80.0 por ciento.

La lectura de la CSISFL nos permite apreciar que visto el sector en el PIB ampliado a precios constantes tuvo una variación anual de (-)1.0 por ciento en 2019, mientras que en 2018 tuvo un desempeño de 4.2 por ciento. Esto significa que, como ocurrió con el sector cultural en el primer año del gobierno de López Obrador, se tuvo una caída pronunciada, tremenda, con relación al comportamiento de la economía.

El margen de movimiento del PIB de las ISFL revela un estancamiento. Si bien para muchos no debe haber queja porque las ISFL se mantuvieron navegando en lo que sido tendencia “histórica” tras la fuerte sacudida presupuestal en el primer año cuatroteísta -cargando consigo a la vez la inercia “neoliberal” de los años anteriores-, el resultado es para echar las campanas al vuelo.

Por otro lado, el reporte de actualización de la CSISFL brinda la cifra de 2.9 por ciento como promedio de participación respecto al PIB de la economía en la serie de los años 2008 a 2019. Este es un gran aporte de perspectiva, ver el comportamiento a lo largo de esos años, ya que para nuestra perspectiva de análisis, confirma el pobre desempeño de las organizaciones dedicadas a la cultura. No salen del final de la cola, del profundo hoyo.

Estos datos se pueden cruzar también con el Reporte de Donatarias Autorizadas que anualmente, en el mes de septiembre, entrega la Secretaría de Hacienda. Las instancias culturales son las que reciben menos donativos. En 2018 fueron 2 mil 332 millones de pesos, mientras que en 2019 alcanzaron 2 mil 024 mdp, es decir, 308 millones menos.

El total de donativos fue de 47 mil 659 mdp en 2018, contra 48 mil 057 de 2019, apenas 398 millones más en el primer año del nuevo régimen.

 

Las comparaciones, según INEGI. Las organizaciones sin lucro privadas en las entrañas de la economía. (Fuente, INEGI).

 

Hay más detalles. El INEGI divide las ISFL en organizaciones no lucrativas privadas y no lucrativas públicas. En este segundo segmento van, entre otras, las dedicadas a la “promoción cultural y universidades”. Para decirlo de otra manera, en este campo caben tanto las del propio gobierno, como otras que reciben gasto público.

En miles de millones de pesos del PIB, ambos grupos dividen casi “honores”. Las públicas registraron un nivel de 352 mil 193 millones de pesos, en tanto que las privadas alcanzaron 318 mil 295 mdp.

Pero lo anterior tiene tintes dramáticos o que rayan en lo ridículo. La estructura privada sigue sin tener músculo y no desea formarlo. Dicho de manera ordinaria, el gobierno participa por mucho con el gasto público y los particulares van con lo que pueden o lo que se les da la gana. ¿Problema de una falta de política de estímulos fiscales? ¿Un cáncer sin cura la pobre intervención privada en las instituciones sin fines de lucro? ¿Ante un gobierno centralista del gasto a cuánto se disparará en los años por venir este capítulo?

En 2018 las cifras fueron por el mismo comportamiento. Las organizaciones públicas rondaron los 344 mil 327 mdp, las privadas 312 mil 924 mdp.

Cabe agregar otro dato central a los números del 2019 de las ISFL. De los 670 mil 488 millones de pesos del PIB, 145 mil 626 corresponden al valor del trabajo voluntario.

Aquí se presentan más alocados contrastes. La labor se concentra en 94.3 por ciento en las instancias privadas. Increíble. El INEGI estima en 2 millones 227 mil 574 el número de voluntarios, de los cuales 2 millones 099 mil 713 se despliegan en el ámbito privado.

El mayor valor económico le corresponde a las actividades religiosas, con 47.3 por ciento, mientras que las de cultura y recreación dan 1.5 por ciento.

Más clara ni el agua y sin remedio a la vista.

 

 

 

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