septiembre 25, 2021

Galería Flavia, cuatro años: se dice fácil

Expresión de la vanguardia cultural de Xalapa. (Imagen tomada de vidaenxalapa.com).

 

Tienes que aprender las reglas del juego

y después jugar mejor que nadie.

Albert Einstein

 

XALAPA. Cualquiera sabe, es decir, si lo ha intentado, que sostener una galería de arte privada es uno de los retos empresariales más complejos, en cualquier parte del mundo, pero especialmente donde no existe o es poco común el coleccionismo, el comprador eventual o por lo menos un hábito generalizado expresado en visitas frecuentes a tal género de espacios.

Además de los gastos fijos y corrientes, una galería privada requiere una gran inversión de tiempo en difusión y gestión, mucha imaginación, la creación y mantenimiento de públicos y a veces mucha paciencia respecto a proveedores, clientes potenciales y efectivos y, también, negociar una y mil cosas con los propios artistas.

Es de sobra conocido que, en nuestro país, como en tantos otros, abren y cierran galerías como si se tratara de una suerte de deporte, mucho más asegurado el fracaso cuando las iniciativas corren a cargo de la creencia en que es muy fácil hacer lo que no se sabe, o gracias a la confianza en el rumor que afirma conceptos acerca del entorno cultural que no pasan de ser afirmaciones absolutamente distanciadas de la evidencia. Xalapa no es la excepción.

En el centro de esta ciudad, capital del Estado de Veracruz, el 19 de julio Flavia cumplió su cuarto año de vida, lo que sin duda hay que aplaudir y por varias razones. Primero, porque da gusto que los empresarios culturales, más si son amigos, tengan éxito en sus emprendimientos; segundo, porque no se trata de un espacio que, al modo de “la hora de las complacencias” en la radio, se haya propuesto sobrevivir mediante exhibiciones de obra residual pero probada, estabilizada, decorativa, reconocida y reconocible y, a cambio, se orientó a la promoción de las expresiones contemporáneas, algunas veces disrruptivas y provocadoras, locales y foráneas. Aventura y riesgo, se llama.

En tercer lugar, habría que señalar el trabajo de quienes están detrás de este proyecto: Rafael Pardo (arquitecto), José Antonio Flores Fulladosa (artista visual) y Manuel Velázquez (artista visual), éste último director, estratega, enlace, administrador de redes (community manager) y gestor ejecutivo de toda clase de actividades y procesos relacionados con las exposiciones de arte y diseño, pero también con la selección de personal, la cafetería, la tienda, las conferencias, los conciertos y conversatorios, todo lo cual se suscribe fundamentalmente a cinco conceptos verificables: aportación, innovación, calidad, calidez e idea de negocio; en suma, una filosofía consistente, filtrada del qué al cómo gracias a muchas horas de trabajo que se expresan en valores, lo mismo en el propio espacio (multipremiado, por cierto, como obra arquitectónica) que en la obra exhibida, en una tasa de café o en alguno de lo productos ofertados, algunos de ellos de jóvenes artistas o diseñadores.

Se dice fácil. No lo es. Al punto es el de Flavia un caso de éxito que bien podrían sus creadores hacer un manual para hacer y mantener galerías, que sería muy útil siempre que quien lo adquiriera tuviera de antemano visión y vocación, que son el gran capital que, en este caso, sobra, aumentado por si hiciera falta en estos últimos cuatro años, de julio 2017 a julio 2021.

 

Flavia y el diseño en armonía con los rasgos del centro de la capital veracruzana, obra del arquitecto Rafael Pardo. (Imagen tomada de amazingrchitecture.com).
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