
Me invadió la nostalgia, secretaria Claudia Curiel. Decidí abrir una de las cajas donde guardo mis archivos para averiguar dónde me encontraba hace veinte años y qué actividades realizaba. En ese entonces, era colaborador de la sección cultural de El Universal. No me ocupé de la colección Gelman. En 2006 tenía 45 años y usted 27. Aunque compartíamos el mismo ámbito de desarrollo, la diferencia de dieciocho años entre nosotros nos situaba en perspectivas y trayectorias distintas. ¿Cómo vivió ese año tan convulso? ¿Qué conserva en sus acervos como testimonio de su experiencia tanto profesional como vital?
Los editores eran Paco Ignacio Taibo I y María Elena Matadamas y los coeditores, Sonia Sierra y Alberto Salamanca. Unos grandes periodistas ¿los trató en ese entonces? Mis colaboraciones abonaban la ruta que muy tempranamente elegí, la de abordar los asuntos desde una perspectiva sectorial. Le comparto algunos de esos momentos del 2006 que me han sorprendido por su vigencia en cualquier sentido. Subrayemos que en estos veinte años seis corresponden a un periodo del PAN en la presidencia de la república, otro al PRI y va más de un sexenio con Morena.

Del amplio reportaje que se publicó en ese entonces sobre el estado del sector cultural, me detendré en ciertos temas del ámbito público que particularmente eran incumbencia del Conaculta. Uno de ellos, la situación del marco legal, pues como recordará, hubo un intento por crear una ley de cultura. ¿Qué opinión le merece tras largo tiempo? Otro atañe al entonces prometedor Servicio Profesional de Carrera que, en apenas unos meses, acumuló tantas irregularidades que no tardamos en pedir que se reformara o bien se favoreciera un servicio diferenciado para las instituciones culturales. Lo sabe, lo practican: las convocatorias son mañosas, las designaciones discrecionales.
El frente de los asuntos laborales estaba colmado de problemas. Déjeme citar tres cabezas de la cuarta página de la sección: “Por honorarios, el personal del recinto”. “Castigaron otras áreas para hacer biblioteca”. “La red en el DF, carente de recursos”. En efecto, era el mes de mayo y las obras de la Biblioteca José Vasconcelos distaban de culminarse. Dos representantes sindicales que entrevisté señalaron que se vivía una suerte de “copia al carbón” de la creación del Centro Nacional de las Artes a finales del salinato. Le pregunto ¿cómo arrancaron este año los trabajadores de la Vasconcelos?

Para el historiador Antonio Saborit, en la nota elaborada por el colega Miguel Ángel Ceballos, “Por las prisas se ha castigado el presupuesto de otras áreas, de otros institutos en aras de dotar de dinero a la construcción de este proyecto”. Por su parte, el diputado perredista Inti Muñoz “denunció que la construcción duplicó la inversión que el Conaculta aseguró que costaría”, cifras que la instancia presidida por Sari Bermúdez desmintió. Después de dos décadas ¿cree que hay algunas semejanzas con lo que se consignó en diversos medios sobre las obras de infraestructura cultural de la administración de AMLO? ¿Estima que los reporteros cambiaron su perfil para incomodar al régimen de la 4T?
Sigo convencido de que la cobertura de El Universal de las campañas presidenciales de 2006 fue la mejor. Quizá no tenga por qué acordarse de la plataforma electoral de la alianza PRD-PT-Convergencia. El titular del miércoles 18 de enero del 2006 fue: “Un cambio radical en cultura, ofrece AMLO”. Bajo el lema “Por el Bien de Todos” eran numerosas las promesas. Una llama la atención: tras elaborar un diagnóstico desaparecer al Conaculta para instaurar un órgano de Estado con “patrimonio propio y autoridad pública, con amplia participación de los actores y usuarios”. Otra: elaborar una Ley de Mecenazgo. En ese sentido “crear un organismo constitucional ciudadano para definir las políticas culturales”.

Incorporar el derecho a la cultura a la Constitución y “promulgar una ley general de cultura que establezca un marco jurídico integral en la materia”. Impulsar la descentralización “y concurrencia entre los diversos órdenes de gobierno, transfiriendo a los gobiernos locales funciones del gobierno federal”. Estará de acuerdo, secretaria Claudia Curiel, que en campañas se ofrecen cualquier cantidad de cambios que, pasados los años, se leen como fuentes de estudio. ¿Cree que valdría la pena un comparativo entre lo que era la institucionalidad cultural de 2006 a lo que es en 2026?
Mire lo que me generó, secretaria, con su airado reclamo a los interesados en el destino de la colección Gelman. Volver al pasado para contarle lo que sucedía. Otros colegas le han respondido a su manera. ¿Nos puede corresponder con su testimonio?

Eduardo Cruz Vázquez
Eduardo Cruz Vázquez periodista, gestor cultural, ex diplomático cultural, formador de emprendedores culturales y ante todo arqueólogo del sector cultural. Estudió Comunicación en la UAM Xochimilco, cuenta con una diversidad de obras publicadas entre las que destacan, bajo su coordinación, Diplomacia y cooperación cultural de México. Una aproximación (UANL/Unicach, 2007), Los silencios de la democracia (Planeta, 2008), Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016), ¡Es la reforma cultural, Presidente! Propuestas para el sexenio 2018-2024 (Editarte, 2017), Antología de la gestión cultural. Episodios de vida (UANL, 2019) y Diplomacia cultural, la vida (UANL, 2020). En 2017 elaboró el estudio Retablo de empresas culturales. Un acercamiento a la realidad empresarial del sector cultural de México.

