Inteligencia artificial y música 4.0

La Inteligencia Artifical está abordando tareas cada vez más complejas en el entorno musical.

En marzo de 2019, Warner Music sacudió a la industria musical al sentar las bases para una nueva era de mercado en la música.

Desde hace 20 años, los avances tecnológicos centrados en la inteligencia artificial han encontrado numerosas vertientes para su aplicación en diversas áreas creativas.  Cuando la super computadora Deep Blue le ganó un match de ajedrez a Gary Kasparov, en 1996, se demostró que la mente humana podría ser replicada utilizando programación específica.

En la era digital actual, los estilos y formas de programación complejos se han ido diluyendo a su mínima expresión. El cálculo binario básico ha evolucionado hasta llegar a la pieza clave de la inteligencia artificial del presente: el algoritmo.

Las compañías desarrollan nuevos algoritmos cada día utilizando al big data como fuente de información confiable, pues es la propia interacción del usuario con sus dispositivos móviles, aplicaciones y hábitos de navegación lo que permite recabarla de manera confiable.

Cada clic, trazo del ratón, presión del touch screen, ubicación, posición del dispositivo durante el día e interacción con las aplicaciones, son registradas cuidadosamente para obtener estadísticas y datos que ayudan a tomar decisiones sobre el diseño de productos tecnológicos y servicios digitales.

Así funciona Endel, un algoritmo alemán capaz de crear ambientes sonoros especializados para los usuarios, a partir de sus selecciones musicales que toman en cuenta la ubicación, clima y horario, lo que permite convertir a Alexa en la pieza tecnológica de Amazon -hasta enero de 2019 había conseguido vender cien millones de dispositivos alrededor del mundo- que puede transformar el entorno del consumidor, en una experiencia personal vinculada a sus preferencias, modos y momentos de vida.

Warner Music tomó la determinación de firmar al algoritmo para desarrollar veinte discos por año, basados en análisis big data que la compañía ha recabado a través del análisis de audiencia, reconocimiento sonoro, watermark digital de sus artistas, zonas de influencia musical y plataformas digitales como Spotify, Deezer, Pandora y Apple Music.

El uso de big data para generar nueva música lleva al menos ocho años aplicándose al género de los One Hit Wonder o artistas de un único éxito. El cantante coreano PSY y su tema icónico Gangnam Style, ha sido la primera aplicación de este sistema en la música comercial que alcanzó a la fecha más de tres mil 380 millones de reproducciones tan solo en YouTube y lo ha situado como el video más visto en la historia de la plataforma.

Después vendría el tema Despacito, de Luis Fonsi, que lo rebasó con la cifra de seis mil 310 millones de reproducciones y se le considera el último One Hit Wonder global de los años recientes.

Por ello, la decisión de Warner es más una elección estratégica y de negocios, que creativa. La aplicación del big data asusta al músico y a las empresas tradicionales del medio, pues implica asegurarse de crear nuevas líneas de planteamiento estratégico, tanto individuales como operativas.

Además, facilita en gran medida aspectos clave como la producción y tiempo de desarrollo, en tanto minimiza el riesgo de colocación en el mercado, pues aunque mucha música puede ser generada en el proceso, se pueden identificar mejor los momentos en que debe ser reservada o liberada conforme a las tendencias del usuario.

Estamos ante una nueva forma de integración entre el mercado musical y sus consumidores. Corresponde al creativo identificar nuevas oportunidades y desarrollarse en aspectos clave como big data, programación y desarrollo de algoritmos para comprender nuevas formas de integrarse a la era digital.

Warner abre la puerta como un precursor en la contratación de inteligencia artificial con fines industriales. Seguramente veremos disqueras digitales innovadoras, basadas en big data; distribuidoras y analistas de consumo digital regionales y, con todo ello, la transformación completa del entorno creativo para adaptarse a las nuevas formas de crear, comercializar y distribuir música con alcances globales.

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