noviembre 28, 2022

Las artes vivas son representaciones que derivan de

múltiples combinaciones y formas, performances

y artes escénicas que producen actos vivos.

Festival Internacional de Artes Vivas Loja

 

Concierto del grupo Sfera Armoniosa en el Tercer Encuentro Nacional de Música Antigua realizado en 2017 en la ciudad de Colima, Colima. Organizado y dirigido por el músico Abraham Elías. (Fotografía, Javier Flores).

El arte y la cultura una vez más nos demuestran su importancia ante la situación que estamos viviendo. Muchos sitios de internet nos están ofreciendo conciertos, descarga de libros o cursos gratuitos, como una ventana de escape virtual ante el bombardeo de información sobre la pandemia y el aislamiento al que estamos sometidos.

El Vuelo de ticús se suma a ello con información que les puede generar otros temas para pensar y posiblemente un nuevo conocimiento: Las artes vivas.

El término hace referencia a las expresiones artísticas que se realiza en cualquier espacio como escenario ante un público. Este, engloba lo que en algún momento se identificó como teatro-danza, teatro físico o performance, entre otras definiciones de creaciones multidisciplinarias. Además incluyen las que ya conocemos: danza, teatro, música y circo, algunas actividades escénicas relacionadas con las artes visuales, plásticas y escritas.

Se considera un servicio ya que el espectador no adquiere un producto físico, sino uno inmaterial e intangible pero que le proporcionará una gran cantidad de sensaciones, vibraciones, emociones y la cercanía con la acción artística. Justo lo que en estos momentos añoramos tanto.

En una serie de conciertos de música antigua que tuve el gusto de coordinar en el Teatro Hidalgo de la ciudad de Colima, entre el público tuvimos a dos asistentes sin capacidad visual. Pensar en el camino que tuvieron que recorrer para llegar hasta el recinto, incluso en días con lluvia, con tal de no perderse la experiencia de presenciar los recitales en vivo, nos permite medir el alcance de las sensaciones que se transmiten a través de las artes vivas.

A continuación, me referiré a un artista que, a más de un siglo de su muerte, ha permanecido vigente a través de su obra y hoy en día se puedo considerar como arte viva: Vincent Van Gogh.

Entrando en contexto

Figura del pintor y su caballete que se encuentra en el Museo Van Gogh, ubicado en Ámsterdam, Países Bajos. (Fotografías Marcela Flores Ruvalcaba).

Vincent Van Gogh (1853-1890) fue un genio que en menos de una década pintó cerca de 2,000 obras de arte: poco más de 900 pinturas y alrededor de 1,100 dibujos y bosquejos. En 1880 el artista tomó por primera vez un pincel y en ese momento supo que esa era su vocación. Fue así que, a los 27 años y de manera autodidacta, empezó a trazar pinceladas en los lienzos, inspirado en artistas impresionistas como Monet, Gauguin, Pissarro y Manet, entre otros. Fue perfeccionando su propia técnica y en poco tiempo pasó de ser un principiante a convertirse en un importante representante del postimpresionismo.

Desde el momento que se brindó a ello, su hermano menor Theo, quien se dedicaba al mercadeo de obras de arte, fungió como mecenas del pintor. Él, le proporcionaba su material de trabajo y una pensión que le permitía vivir modestamente para dedicarse al cien por ciento a pintar. Vincent consideraba que sus obras eran creación de los dos y que sin Theo no lo hubiera podido lograr. Posiblemente también lo creía así su hermano quien murió seis meses después del deceso del artista.

Van Gogh envío a su hermano más de 900 cartas, en las que le platicaba acerca de su vida y de la obra que iba creando. A veces, en la misma carta el pintor dibujaba algún boceto y días después le enviaba la pieza terminada. A la muerte de ambos, la esposa de Theo, Jo Van Gogh-Bonger, heredó la obra del pintor y quien posteriormente organizaría exposiciones de sus piezas y publicaría las cartas que escribió Vincent a su esposo. Es así como se ha podido conocer más sobre el artista.

En el Museo Van Gogh en Ámsterdam, se encuentran más de 200 pinturas del artista, muchos de sus bosquejos y cartas enviadas a su hermano Theo.

Su museo

A la muerte de Jo, la obra de Van Gogh pasó a manos de su hijo Vincent Willem Van Gogh quien acrecentó la fama de su prolífico tío. Era imperativo construir un museo dedicado a su obra. Fue así que su sobrino cedió la colección a la Fundación Van Gogh y el Estado se comprometió en construir el museo que hoy conocemos y que se encuentra ubicado en Ámsterdam, Países Bajos. Este fue inaugurado por la Reina Juliana en 1962. Actualmente es uno de los más visitados de la ciudad, con más de dos millones de asistentes al año.

Entre sus creaciones, Van Gogh pintó al menos 27 autorretratos y más de mil dibujos con tiza, El lanzador de discos (1986) fue uno de ellos. Ambas obras se encuentran en el Museo Van Gogh, en Ámsterdam.

En el museo podemos apreciar un recorrido cronológico de la obra de Van Gogh. Mención aparte merece la sección en la que muestran su concepción del color. Fue en 1886, estando en París, que empieza a trabajar sobre la teoría de Charles Blanc en la que plantea, con base al círculo cromático, que para exaltar los colores había que emplearlos con sus complementarios: amarillo con violeta, azul con naranja y verde con rojo.

“No sé nada con certeza, pero ver las estrellas me hace soñar”: Vincent Van Gogh. Su obra Noche estrellada, óleo sobre lienzo pintada en 1889, es una de las más representativas del artista, muestra la aplicación de su teoría del color.

Durante su vida artística, Van Gogh solo logró vender un cuadro: El viñedo rojo en 1,900 dólares actuales. Paradójicamente, El misterioso retrato del doctor Gachet, alcanzó el precio de 82 millones de dólares en una subasta llevada a cabo en los años 90. Además de ello, parte de su obra se encuentra actualmente en exhibición en algunos de los museos más importantes del mundo. Van Gogh no podría imaginar que llegara un momento en el que su obra fuera tan celosamente custodiada y altamente valuada.

Su producción artística fue creciendo rápidamente: a los 34 años tenía aproximadamente 400 cuadros pintados y creó otro tanto en los dos últimos años de su vida. Vincent pintaba obsesivamente y con un horario muy riguroso. Uno de sus grandes sueños no realizados fue convertir la casa amarilla, lugar que habitó en Arles, en un hostal para artistas.

Gracias a la tecnología, hoy en día podemos hacer un recorrido virtual de su museo.

En la segunda parte de este escrito conoceremos otros aspectos de su obra y la evolución que ha tenido hasta llegar a ser parte de las artes vivas.

Hasta el próximo Vuelvo del ticús.

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