agosto 11, 2022

Logípolis; Las conductas actuales: nuestros nuevos dolores

La muerte de Pablo Escobar (1999, óleo sobre tela), del colombiano Fernando Botero (1932). (Imagen tomada de historia-arte.com).

 

ENSENADA. ¿Cuándo fue que las sociedades contemporáneas nos comenzaron a doler de una manera tan significativa? ¿A doler dada su perdición y su superación imposible? Los imperios (Grecia y Roma) por eso se derrumbaron (la Roma de Fellini). En la Edad Media, según Dante, también se dan procesos de descomposición que conducen a la destrucción social. Ya, en pleno capitalismo, Enzensberger nos ilustra, en uno de sus ensayos clásicos, cómo Chicago y Alphonse Capone (en la época de la prohibición en Estados Unidos) inauguran la etapa en la cual el alcohol se convierte en el paradigma del vivir ficticio que luego, con las drogas, alcanza hoy plenitud, de manera paralela a la destrucción social irreparable que en la actualidad, con la enfermedad universal (epidemia) que nos aqueja, se hace presente cada vez más y que, como siempre sucede en el capitalismo, a quienes golpea con más rigor es a los pobres.

Es decir, hoy, la dupla pandemia-drogas (adicciones) anuncia, se espera, un fin doloroso para un capitalismo que, socialmente (en lo ideológico, económico y político), parece estar dando sus últimas patadas de ahogado y en su desesperación poco le importa generar conductas basadas en las enfermedades mentales (la depresión imperando de una manera angustiosa) y en las conductas delictivas cada vez más cotidianas (el feminicidio encabezando hoy la lista de delitos). ¿Por qué esa manifestación tan oprimente de tales conductas?

El peso del encierro, al cual no estábamos para nada acostumbrados ha generado el que las conductas en casa se disparen masivamente hacia la depresión por un lado, el consumo de drogas y alcohol o hacia la agresión (en contra de quien físicamente es más débil, las féminas), en aquellos ámbitos, el hogar, en donde la vida de los muchos se desarrolla. Aunque la violencia, en ámbitos más abiertos (sociales) también está presente en la medida en que el consumo y por ende el tráfico de drogas se han disparado. De tal forma que hoy, enfermedad y conductas enfermizas se han tornado una dupla maligna que cada vez golpea con más fuerza a todos los estratos sociales, sin hacer distingos de ninguna naturaleza y configurando así un panorama social del cual nadie sabe si podrá salir relativamente indemne. Frente a esa realidad, las preguntas que rondan en el ambiente es cómo pertrecharse uno para hacer frente a esa debacle, ¿qué vacuna aplicarse para inmunizarse frente a la debacle?

No es pues gratuito que hoy el pensamiento a profundidad sobre la realidad se encuentre tan teñido de pesimismo, pues las épocas de vino y rosas de principios del XX, en un París fluyendo incontenible, que sufrió un parón si no en seco, sí sensible con la guerra, la epidemia de la gripa y la recesión, lo que hoy sucede es un escenario gris, que hasta hoy no muestra aún cuál sería la salida posible, por lo que habría que acudir a la experiencia y a la sabiduría para comenzar a vislumbrar y construir un panorama menos gris que el actual. ¿La inteligencia artificial puede ser una opción? ¿Cómo pensar y construir al futuro?

 

*Sólo estructurador de historias cotidianas

Profesor jubilado de la UPN/Ensenada

gomeboka@yahoo.com.mx

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