El deporte es un fenómeno polifacético y un campo de investigación académica desde la administración, la gestión, la economía y la filosofía. (Foto: tomada de pixabay.com)

Para comprender el deporte

El deporte es un fenómeno polifacético y un campo de investigación académica desde la administración, la gestión, la economía y la filosofía. (Foto: tomada de pixabay.com)

Sirva esta primera entrada para agradecer al Grecu la oportunidad para expresar mis ideas y opiniones en torno de un fenómeno presente en nuestra vida cotidiana, social, política y cultural: el deporte. En la actualidad existen numerosos espacios y expertos que se esfuerzan por abarcar las distintas facetas de este fenómeno más allá de las canchas. Esto ha permitido que nos adentremos en cuestiones y debates que relacionan al deporte con temas de salud, educación, economía, transversalidad y políticas públicas, entre otros.

El deporte es un fenómeno polifacético y a veces contradictorio. Observemos, por ejemplo, la imagen muy difundida de los deportistas como individuos sanos pero que sufren lesiones y padecimientos, a veces muy graves, debido a las exigencias de sus disciplinas. O bien situaciones de identidad entre combinados nacionales, pero de grandes conflictos entre clubes rivales (Boca-River, por ejemplo). Así,  considero que mi primera intervención debe enfocarse a definir mi postura en torno del deporte. Una declaración de principios que pretende guiar los temas y la forma en que me propongo escribir al respecto.

  1. Deporte como campo de análisis académico

Comienzo señalando que el deporte es ya un importante campo de investigación académica.  Las disciplinas más conocidas que lo estudian son la sociología, la antropología y la historia del deporte. Pero también se cuentan otros campos como la administración y la gestión, la economía y la filosofía del deporte. Estas áreas han alcanzado cierta autonomía desde la década de los setenta, al grado de conformar departamentos especializados en universidades estadounidenses, europeas y asiáticas.

En México, si bien hemos entrado a este terreno con algún rezago, hoy se puede afirmar que existe un buen número de académicos y estudiantes interesados en abordar de manera científica el fenómeno del deporte. Instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Mora, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Universidad de Guanajuato, por mencionar algunas, han consolidado proyectos y espacios permanentes dedicados a diversos temas deportivos en nuestro país.

Uno de los imaginarios sociales que se construyen desde el deporte es la militancia e indiferencia frente a las demandas de igualdad de las ligas deportivas femeniles en el mundo. (Foto: Jeffrey F. Lin en unsplash.com)
  1. El deporte como complejo de imaginarios sociales

El deporte se observa también como un complejo de imaginarios que suelen encerrar en un mismo término al menos cuatro ideas: 1) el deporte como sinónimo de la salud; 2) el deporte como elemento democratizador; 3) el deporte como cohesionador social y 4) el deporte como creador de identidades. De ahí se derivan arquetipos, situaciones y actividades que tienden a concluir en él como un acto positivo, en general.

Sin embargo, estos imaginarios entran constantemente en tensión ante circunstancias particulares. Las expresiones de admiración o rechazo hacia atletas calificados como arrogantes; la militancia o indiferencia frente a las demandas de igualdad de las ligas deportivas femeniles y los lazos de identidad de un combinado nacional contrapuesto a la rivalidad entre clubes, son ejemplos que tensan estos imaginarios sociales del deporte.

  1. El deporte como industria

Desde sus orígenes en el siglo XVIII, el deporte fascinó rápidamente debido a su naturaleza impredecible. La incertidumbre por conocer al ganador de una competición físico-atlética fue rápidamente observada como un nicho de actividad económica que devino en una industria de entretenimiento enfocada, más que en los atletas, en los espectadores. La diversificación de esta actividad va desde la producción del entretenimiento por los medios de comunicación masiva, hasta aquellas que se dedican a optimizar el desempeño atlético mediante la tecnología y la medicina deportiva.

En la actualidad, las cifras en torno de la industria deportiva alcanzan cifras medibles en términos macroeconómicos. En España, la liga de futbol supone un 1.37 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y genera 184 mil 626 empleos (Expansión, 30 de enero de 2019). En otro caso diametralmente opuesto, se estima que los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 supusieron un gasto equivalente al 5.9 por ciento del PIB de Grecia (Economía y Negocios, 29 de julio de 2012). El Súper Tazón en 2018 de la liga de futbol americano en Estados Unidos es otro ejemplo de la conexión del deporte con la actividad económica: la edición del año pasado supuso ingresos por 414 millones de dólares tan solo por concepto de tiempo publicitario y la importación de 120 mil toneladas de aguacate mexicano para antes, durante y después del partido (El Financiero, 2 de febrero de 2019). Dejemos solo apuntada la importancia económica de las apuestas deportivas que se mueven entre lo legal y lo ilegal y que viven muy próximas a la delincuencia organizada y al mundo del delito.

El fútbol americano es una de las industrias deportivas con más ganancias. En Estados Unidos, el Super Tazón de 2018 significó ingresos por 414 millones de dólares solo por tiempo publicitario  y la importación de 120 mil toneladas de aguacate mexicano que se consumió en el contexto del partido. (Foto: Chris Chow en unsplash.com)
  1. El deporte como tema de política pública

Finalmente, el deporte debe observarse como un tema de política pública y de interés del Estado. Ligado a los imaginarios sociales, el deporte se ha incorporado a la agenda pública y se ha traducido en normas y acciones para su desarrollo público. De manera general, el deporte como objeto de política pública se ha insertado dentro de las prioridades de los ministerios de educación, salud, turismo y cultura.

En México, los temas que ligan al deporte y a la política pública son constantemente relacionados con los esfuerzos para reducir los alarmantes niveles de obesidad infantil y adulta. Sin embargo, existen otros en torno de las formas de fomento y apoyo al deporte cuyos resultados habrían de traducirse en orgullo nacional y prestigio internacional. De hecho, en este preciso momento, en el marco del desarrollo de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, el deporte mexicano se debate en la polémica de la implementación de las medidas de austeridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que reducen el monto de los estímulos otorgados a los atletas de alto rendimiento. Algunas preguntas que podemos plantear al respecto, son: ¿cómo afectará esta medida en el desempeño deportivo de la delegación mexicana? ¿Son justificados los argumentos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte? ¿Cuáles son las perspectivas a mediano plazo de esta acción?

Me propongo compartir la observación del deporte como un fenómeno polifacético, contradictorio y a veces confuso. Como el hecho social que despliega un fascinante abanico de posibilidades de análisis, y que puede darnos pistas importantes para descifrar la sociedad y la cultura actual.

9 de agosto de 2019.

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