septiembre 19, 2020

Rafael Zamarripa, plasticidad escénica (I)

La preparación del primer programa presentado por el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, dirigido por Rafael Zamarripa, requirió de tres años de preparación de la agrupación. Perro de fuego fue una de las obras de este repertorio, cuya realización de la escenografía estuvo a cargo del maestro Rangel Hidalgo, notable pintor colimense, esta mostró la calidad artística y creativa del coreógrafo. A 37 años de su estreno, sigue siendo de las coreografías preferidas por público. (Fotografía: Captada de la transmisión de la función realizada en el Auditorio Telmex, el 15 de noviembre de 2016).

Tercera llamada, tercera… La luz de la sala del teatro y el murmullo de los asistentes poco a poco disminuyen hasta lograr un oscuro y silencio total. Sorpresivamente, el público se cimbra cuando irrumpen unos tambores; el sonido de un caracol nos anuncia que algo importante está a punto de suceder. Lentamente se abre el telón y podemos ver una hermosa pintura en tonos sepia sobre el escenario; figuras de arcilla que nos narrarán cómo pudo ser nuestra vida prehispánica.

El 23 de julio pasado se conmemoraron 37 años del estreno de la coreografía Perro de fuego, una de las obras emblemáticas del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima. Con ella, su creador, Rafael Zamarripa, marcó una transformación en la creación escénica.

Pero antes de hablar más sobre su obra, hagamos un breve recorrido por su extensa trayectoria artística.

Una vida dedicada a las artes

La obra artística de Rafael Zamarripa, tanto en la danza como en las artes plásticas, es reconocida a nivel nacional e internacional. Además de haber cursado la carrera de escultura en la Universidad de Guadalajara, de realizar estudios en Nueva Zelanda, Australia, Italia y Estados Unidos, y de haberse formado dancísticamente en el escenario viajando con el Ballet Folklórico de México, dirigido por Amalia Hernández, cursó la carrera de maestro en la Normal de Jalisco. (Fotografía: archivo personal Rafael Zamarripa -RZ).

Apasionado e incansable, el tiempo parece detenerse cuando está creando, ya sea en un salón de danza o en su taller de escultura. Rafael Zamarripa se ha desarrollado tanto en las artes plásticas como dancísticas. Su carrera en ambas disciplinas ha evolucionado de manera prácticamente simultánea; encontró el equilibrio perfecto entre ellas, de tal manera que sus coreografías son como pinceladas de color y en sus pinturas y esculturas reflejan movimiento.

El artista, originario de Guadalajara, Jalisco (1942), vivió desde su infancia inmerso en el arte y desde muy pequeño, hacía figuras con el migajón del pan. Su madre tocaba el piano y su padre, zapatero de profesión, pintaba de manera empírica y también dominaba el clarinete. Por las tardes, ayudaba a su padre a entregar calzado en la zona zapatera de la capital tapatía; a su paso se encontraba la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara y el Teatro Degollado, dos lugares que han estado ligados con él por siempre.

A los catorce años comenzó su educación formal de artes plásticas en esa escuela. En un inicio, no lo aceptaban por su edad; sin embargo, llegó a ser alumno, maestro y director de la institución universitaria. A los 18 años recibió el Premio Nacional de Escultura, así como “su primera importante comisión escultórica: El Niño sobre el Caballito de Mar, símbolo oficial de Puerto Vallarta”.

La obra artística del maestro Zamarripa, es el reflejo de sus inquietudes, vivencias, anhelos e investigaciones. A los 18 años tuvo su primer trabajo creativo por encargo: El niño sobre caballito de mar, imagen actual de la ciudad de Puerto Vallarta. La pieza que hoy en día conocemos en el malecón, es una réplica de la original ya que esta se perdió en el mar y le fue solicitada otra al escultor.(Fotografía: RZ).

Ha realizado más de cincuenta obras públicas ubicadas principalmente en los estados de Jalisco y Colima; ha participado en 58 exposiciones colectivas y 23 individuales, tanto en México como en el extranjero. Algunas de las obras monumentales creadas en Guadalajara por el artista son: La Fundación de Guadalajara, ubicada en la Plaza Fundadores; El hombre y la información, ubicado en la Biblioteca Central Dr. Manuel Rodríguez Lapuente, de la Universidad de Guadalajara; Monumento a Orozco, en la Rotonda de los Hombre Ilustres y el diseño de Ave de Plata, presea que se otorga en las Fiestas de Octubre.

Obra Fundadores de Guadalajara, es un mural en relieve forjado en bronce, mide tres metros de altura por veintiuno de largo. Se encuentra ubicado en la Plaza Fundadores, a espaldas del Teatro Degollado, en el centro de Guadalajara. En dicha plaza se llevan a cabo muchas actividades artísticas. (Fotografía: Archivo personal de Marcela Flores -MF).

Algunas de sus obras creadas en la ciudad de Colima, ubicadas tanto en espacios de la Universidad como en dependencias de la entidad, son: El viajero, Jardín Libertad; Educadores educandos, Secretaría de Educación Pública; Mujer liberando palomas, Complejo Administrativo del Gobierno del Estado; “Homenaje a la Niñez Colimense”, glorieta cercana al Parque de la Piedra lisa y El archivista, en el Archivo Histórico de la U. de C.

Universo universidad es uno de los murales ubicado en el campus central de la Universidad de Colima, representa el espíritu de la institución. Está elaborado en resina y fibra de vidrio y mide 4 metros de ancho por doce de ancho. Fue inaugurada en 1996 y es una de las obras más importantes de la entidad. (Fotografía: Archivo del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima).

Sus inicios en la danza fueron en la misma escuela de artes plásticas, un grupo de jóvenes se reunía los sábados para “zapatear como podían”. Un día, el grupo de bailarines recibió la visita de una celebridad de la danza: Amalia Hernández. La coreógrafa vio bailar a Zamarripa y le pidió que asistiera a la función que el Ballet Folklórico de México daría esa noche. El artista se quedó impresionado al ver el espectáculo de la compañía de Hernández. Al terminar la función, Amalia le solicitó que interpretara algunos sones con sus bailarinas. Posteriormente, lo invitó a que se fuera a la Ciudad de México a formar parte de su ballet. El joven rechazó la invitación dado que él estudiaba en Guadalajara y quería ser escultor. Entonces Amalia le dijo “con mayor razón debes venir conmigo porque así conocerás museos de muchos países. Aprovecha que tus piernas te pueden dar la oportunidad que tus manos todavía no[1]”. Es así que Rafael, con 19 años, se integra como bailarín principal al ballet de Amalia Hernández; durante largo tiempo estuvo de gira y en cada país que visitaron, la directora hacía las gestiones necesarias para que el artista tomara clases de escultura. Al término de una de las giras, el artista se quedó un año becado en Roma, Italia, como aprendiz del escultor Sandro Tagliolini.

Al regresar a México, Zamarripa solamente participaba en las giras del grupo de Amalia dado que ya había fundado el Ballet de la Universidad de Guadalajara, del cual fue director de 1964 a 1980. Pronto el grupo adquirió fama por su gran calidad, realizó giras por más de 20 países y obtuvo muchos reconocimientos. Una de sus participaciones más importante, fue haber representado a México en la ceremonia de apertura de los juegos Olímpicos de Munich 1972, en donde, para sorpresa de todos, interpretaron el son “La culebra”, primera ocasión que la danza hace su aparición en una ceremonia olímpica. ¡Disfrútenlo!

De 1981 a la fecha, ha sido director del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, fue director del Instituto Universitario de Bellas Artes de la misma universidad y actualmente es coordinador del departamento de danza de dicho instituto.

La colección Los colosos, consta de seis esculturas en bronce de cuatro metros de alto, las cuales representan diferentes aspectos de la Universidad de Colima. Actualmente cinco de ellas se encuentran ubicadas en el Tercer anillo periférico, una de las principales avenidas de la capital colimense. Estas son: “La Ingeniería”, “La Ciencia”, “El Arte”, “La Justicia” y “El Universo”. Las otras dos que completan la colección son: “La llama del estudiante” y “El escultor”.
(Fotografía: Secretaría de Cultura del Estado de Colima).

El maestro Zamarripa ha recibido más de 50 medallas y reconocimientos, nacionales e internacionales. Algunos de ellos son: Premio Jalisco en las Artes (1960), Hombre del año en Jalisco (1974), Medalla Lázaro Cárdenas, Universidad de Colima (1992), Medalla Una Vida en la Danza (1994), premio Guillermina Bravo (1998), Medalla Bellas Artes, INBA (2002), Medalla Ciudad de Guadalajara (2006). En 2014 recibió, por parte del Gobierno del estado de Colima, la Medalla Rey de Colimán, en una ceremonia inusual ya que el Congreso del Estado fue trasladado al Teatro Hidalgo de la capital colimense para realizar la ceremonia solemne y posteriormente disfrutar de una muestra escénica de su obra. Además de ello, fue becario de 1994 a 1997 y de 2004 a 2007 del Sistema Nacional de Creadores del Arte, CONACULTA.

En la siguiente entrega hablaremos de su faceta como director del Ballet Folclórico de la Universidad de Colima.

Hasta el próximo Vuelo del ticús.

 

mfruvalcaba@gmail.com

[1] Entrevista al Mtro. Rafael Zamarripa Canal TVC por Yoelí Ramírez.

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