Un traje estadístico a la medida (como nunca antes)

 

Y las sorpresas no paran en esta Cuarta Jornada Nacional de la Cuenta Satélite de la Cultura. En esta ocasión les presentamos la gráfica número 20 que se refiere a la desagregación porcentual del PIB del sector con base en los componentes del ciclo de la cultura.

Pero ¿a qué nos referimos cuando mencionamos el ciclo de la cultura? La respuesta es sencilla: nos referimos a las distintas etapas y/o procesos asociados a las actividades culturales, desde su creación hasta su consumo, además de las tareas correspondientes a la conservación y la formación de nuevos trabajadores culturales. Dichas etapas son: creación, producción, transmisión y difusión, consumo, preservación y formación.

Tal vez la primera etapa sea la más difícil de cuantificar, porque lo primero que se nos viene a la cabeza es de qué manera valorar el tiempo que dedican los artistas y trabajadores de la cultura a crear, a generar la idea, a escribir o a plasmar en un lienzo o una roca lo que tienen guardado en la mente.

Una manera de aproximarnos a ello son los registros de derechos de autor, porque es ahí donde los creadores dejan asentado ese primer trabajo. Las demás etapas no son complicadas ni difíciles de entender: la edición del texto ocurre cuando el escrito se imprime, encuaderna y distribuye, cuando se filma la película o se monta la obra en un foro; la difusión y transmisión opera de diversos modos, desde la galería donde se exhibe la obra, hasta los gastos que se requieren para proyectar una película en las salas.

Cuando nos referimos al consumo cambiamos de sujeto, porque es aquí donde entra en juego el demandante, la persona que tiene una necesidad que va a cubrir mediante la adquisición de un libro, un disco compacto, una escultura o un boleto para ver una película, un concierto o una obra de teatro. Por último, gracias a la preservación y la formación es posible garantizar que los productos culturales creados y producidos en el pasado se mantengan en buen estado y que el talento y el conocimiento humano acumulado se transmita a las nuevas generaciones, para que sean éstas quienes sigan impulsando los inicios de los nuevos ciclos.

La nueva información que nos proporciona la Cuenta Satélite de la Cultura en su actualización al año 2022 indica que 15.9% del PIB cultural se destinó a la creación; 14.7% a la producción; 35.7% a la transmisión y difusión; 22.3% al consumo; 3.6% a la preservación, y el restante 7.8% a la formación.

Esta información nos abre una nueva área de oportunidad, los gastos involucrados con la etapa productiva, de consumo y de mantenimiento nos permitirá detectar los recursos humanos, materiales y financieros que participan en cada etapa y las necesidades de cada una de ellas para contribuir a que el ciclo se conserve activo.

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