Rael el bombero Salvador*

Fotografías de Ruth Gámez.

 

-Es un bomberazo, Rael, tienes mucho de salvador. Preparo una nueva obra colectiva que se titula Sucesos culturales 1988-2024. Un repaso de seis sexenios a partir de algunos acontecimientos en tan largo trayecto que cubre seis sexenios. El amigo que se ocuparía de la muerte de Octavio Paz en 1998 no deseó continuar. ¿Me puedes ayudar ocupándote del asunto?

-Le entro, Eduardo, cuenta conmigo, sin duda es un gran tema.

Ya por el WhatsApp, al brindarle las características de presentación de su artículo, se despidió con estas palabras: “Salud y saludos cordiales (porque el vino es bueno para todo corazón y toda ocasión)”.

La charla telefónica ocurrió el martes 22 de julio de 2025. Le pedí a Rael escribirlo en dos semanas, cuando las y los otros autores habían contado con meses para hacerlo. Fue un acto de profunda amistad. No eran ya tiempos de buena salud para él.

El lunes 4 de agosto recibí su texto, con el título de “Vislumbres de Paz”. Leí ipso facto, hablamos para fijar unos ajustes y al devolverlo vía WhatsApp anotó: “He de decirte que me ha gustado la reubicación de perspectiva… Ya me dirás qué diablos procede. ¡Saludos! ¡Me voy a descansar un poco de mí mismo!”.

Desde que llegué a vivir a Ensenada, a mediados de febrero de 2024, pensé que la convivencia con Rael y con Sergio Gómez Montero, mi compadre y artífice de nuestra amistad desde 2009, sería intensa. No fue así. Ambos estaban enfermos. Más delicado Sergio -quien falleció el sábado 15 de febrero del año pasado- fue posible reunirnos a comer con mi comadre Norma y en ocasiones acompañado de mi ahijado Sergio, todos los domingos.

Con Rael los encuentros no fueron tan abundantes y recordaré con mucho cariño un par de comidas en casa del querido Enrique Botello, estupendo anfitrión y excelente cocinero, ya que no se repetiría una experiencia tan llena de gozo. Los tres intentamos armar un proyecto que nos permitiera colaborar, ser atrevidos y perfilar “Los imaginarios de Ensenada”. Disfrutamos el intento.

Hacia el sábado 30 de agosto le mandé la propuesta de portada de Sucesos culturales. Al comentar su agrado remató el mensaje: “A lo que tiene futuro hay que darle entrada”.

Pulcro, irónico, erudito, con un uso delicado del oficio de escribir, Rael me respondió el lunes 10 de noviembre al preguntarle sobre el cierre de año para la revista Palabra, de la que he sido colaborador muchos años, ya de regreso en la Ciudad de México: “En enero le entramos con ímpetu, como recomendó Napoleón”.

Sin agobiarlo, estuve lo más cerca de su doloroso periplo de atención médica. El miércoles 11 febrero, tras una intervención quirúrgica sentenció: “Hay túneles sin luz al final, pero este concluye con cierta calidad de vida”.

– ¡A seguir el viaje capitán! le respondí.

– Capitán, no hay capitán: ¡El capitán es el mar! me aleccionó.

En el artículo que se convierte en póstumo, Rael termina con estas palabras: “Vuelta y revuelta. Cada vez que la muerte nos aborda nos vuelve más actuales. Lo refería el mismo Paz: ‘La historia es nosotros, los hombres’”.

*Rael falleció el miércoles 25 de marzo de 2026, a la edad de 63 años. El periódico El Vigía, de Ensenada, dedicó la edición de abril-mayo de Palabra, la revista que fundó y dirigió en tres épocas distintas (semanal/mensual) para sumar 350 números.

Aquí se puede leer la revista.

https://issuu.com/editorialelvigia/docs/palabra_revista_cultural_f1fb650e1683b8?fr=xKAE9_zU1NQ 

Fotografías de Ruth Gámez.

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