diciembre 9, 2022

Thomas Roehler obtuvo para Alemania la medalla de oro en lanzamiento de jabalina en Río 2016, con una marca superior a 90 metros. Aquí, en el campeonato nacional celebrado este año en Berlín. (Foto: Instagram de @thomasroehler).

Comentarios sobre la política deportiva en Alemania

Thomas Roehler obtuvo para Alemania la medalla de oro en lanzamiento de jabalina en Río 2016, con una marca superior a 90 metros. Aquí, en el campeonato nacional celebrado este año en Berlín. (Foto: Instagram de @thomasroehler).

El deporte alemán antes y después de la reunificación

Con motivo del 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín (9 de noviembre de 1989), y el consecuente proceso de reunificación alemana (3 de octubre de 1990), me di a la tarea de investigar los resultados deportivos de Alemania antes y después de los Juegos Olímpicos (JJ. OO.). Esto bajo la hipótesis de que el proceso de asimilación política, económica y social de la oriental República Democrática Alemana (RDA) y la occidental República Federal de Alemania (RFA) pudo haber afectado los resultados deportivos en las grandes competiciones de los años posteriores a 1990.Mi breve análisis se limitó a la participación de la RDA y la RFA desde 1968 hasta 1989, y de Alemania reunificada desde 1992 hasta 2016. De inicio, los resultados de ambos países entre los JJ. OO. de México 68 y Seúl 88 los muestran como protagonistas del certamen multideportivo. En el caso de la RDA, esta se mantuvo en lo alto del medallero (con excepción de su primera participación en México), quedando incluso por arriba de Alemania Occidental en la Olimpiada de Múnich en 1972. Por su parte, la RFA tuvo resultados más variados, pero de igual forma fue una de las naciones más competitivas a nivel olímpico durante la Guerra Fría (ver Tabla 1).

Los logros de Alemania reunificada en los JJ. OO. de 1992 y 1996 contrastan con los ciclos del 2000 al 2016. Como se observa en la Tabla 2, en la Olimpiada de Barcelona los alemanes consiguieron el tercer puesto en el medallero, mientras que a partir de Sídney 2000 oscilan entre el quinto y el sexto lugar. Lo anterior podría significar, en primera instancia, que los resultados deportivos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996 emularían más a los números de la Alemania Oriental, mientras que a partir del cambio de milenio remiten a la Alemania Federal. En este sentido, una respuesta hipotética a este hecho podría ser que en los años inmediatos a la reunificación, el sistema deportivo alemán continuó basándose en los procesos propios de la RDA, mientras que a partir del año 2000 se asentaron sobre el modelo de la Alemania Federal.

Por supuesto que estas conclusiones son preliminares y merecen un estudio de mayor profundidad. Empero, dan pie a preguntarse y hacer un primer análisis sobre la política deportiva alemana, la cual, si bien no alcanza los resultados de otras potencias deportivas como Estados Unidos, Rusia y China, sí es estable y dota de presencia internacional al país.

La política deportiva alemana

La política deportiva alemana se basa en el reconocimiento de la práctica de múltiples disciplinas deportivas por alrededor de 28 millones de habitantes adscritos a 91 mil clubes deportivos (www.bmi.bund.de) repartidos en 16 estados federados. En este sentido, se habla del deporte como corresponsabilidad del Estado con las entidades que conforman la federación. Es importante aclarar que Alemania ha marcado una diferencia entre la obligación estatal de impartir educación física a los jóvenes con fines de salud, de lo cual son responsables los ministerios de Salud y Educación, y lo que el Estado alemán ha identificado como el “deporte profesional, olímpico y recreativo”, cuya dependencia a cargo es el Ministerio Federal del Interior, para la Construcción y la Patria (Bundesministerium des Innern, für Bau und Heimat, BMI), a través de su oficina dedicada al deporte (sin un nombre particular).

De esta manera, se ha establecido que el deporte de alto rendimiento es prioridad del Estado en tanto la presencia y desempeño de los atletas alemanes de élite es importante para perfilar la imagen de Alemania ante el mundo”. En este sentido, la política deportiva ha diferenciado las obligaciones de los ministerios estatales como responsables de la promoción del deporte para la cohesión social y el deporte recreativo como semillero de talento, de las de la federación que se encarga de la administración del deporte de “clase mundial” con base en tres directrices:

  1. La autonomía del deporte.
  2. Subsidios para el deporte.
  3. Cooperación con las organizaciones deportivas.

De acuerdo con la literatura especializada (ver fuentes consultadas), se entiende por autonomía a la independencia que guardan las distintas entidades e instituciones deportivas encargadas de los procesos técnico-deportivos. Esto tiene dos implicaciones importantes. Por un lado se reconoce la participación de entidades no gubernamentales que rigen las distintas disciplinas deportivas, en las que el Estado carece de injerencia para determinar procesos burocráticos, así como en los sistemas de entrenamiento deportivos tal y como se entienden en países como la desaparecida RDA, Cuba o China. Por el otro lado, la autonomía también significa el esfuerzo del Estado por procurar que las agrupaciones deportivas se hagan de sus propios recursos económicos para no depender de estímulos gubernamentales.

El alemán Christoph Harting (der.) se convirtió en el campeón olímpico de lanzamiento de disco en Río 2016. En la imagen, junto a su hermano Robert, que obtuvo el oro olímpico, en la misma categoría, en Londres 2012. (Foto: Instagram de @chrisharting426)

Los subsidios son asignaciones anuales del presupuesto federal para proyectos deportivos de distinta índole. Desde la construcción de infraestructura, atención a grupos deportivos de todos los niveles (recreación, formación o alto rendimiento), hasta apoyos económicos para organizaciones deportivas como el Comité Olímpico Alemán (Deutsche Olympische Sportbund, DOSB) o la Liga Nacional de Fútbol (Bundesliga). Sin embargo, sobre este principio se hace hincapié en dos detalles notoriamente diferentes en comparación con sistemas deportivos como el mexicano. En primer lugar, el Estado alemán declara que el subsidio es un estímulo adicional de proyectos con autonomía financiera o bien de propuestas que hayan demostrado agotar sus propios recursos antes de optar por este apoyo. En segundo lugar se señala que no existe responsabilidad legal del Estado para asignar dinero público a los proyectos deportivos. Este último elemento resulta sustancial ya que permite tener un marco de acción más amplio para promover proyectos deportivos eficientes.

Finalmente, se habla de cooperación con las organizaciones deportivas en la medida que estas pueden prestar un servicio público. Por citar algunos ejemplos, deportivos o albercas gratuitas o de bajo costo estarían operando como instituciones públicas. A cambio, el Estado (a nivel federal o estatal) puede asignar subsidios, recursos públicos o exentar de impuestos a este tipo de instancias.

¿Qué se puede aprender de esta política?

Como toda política pública, la alemana tiene fallas importantes. Colegas germanos especializados en deporte y olimpismo, así como el estudio de Feiler et. al  (2018), han señalado que si bien hay resultados importantes en la alta competición, existe una desvinculación entre el deporte y la educación física. A lo anterior se suma el hecho de que los índices de sobrepeso y obesidad en Alemania alcanzan cifras de 66.8 y 25.9 por ciento entre hombres y de 54.5 y 24.4 por ciento en mujeres. Para tener una idea más amplia de este fenómeno, Francia presenta números de 56.4 y 19.1 por ciento en prevalencia de sobrepeso y obesidad entre hombres, y 45.4 y 17.4 por ciento para las mujeres (las cifras provienen de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud). En el caso de Alemania, gran parte del problema podría radicar en esa desvinculación que hay entre la educación física escolar y la práctica del deporte. Sin embargo, algunos elementos pueden destacarse para coadyuvar a orientar con mayor eficacia la política deportiva en México.

Considerando las diferencias económicas y socioculturales que hay entre Alemania y México, la organización de tipo federal hace más compatible este sistema que otros como el francés, el americano o el cubano (a los cuales pretendo dedicar líneas en un futuro cercano). En este sentido valdría la pena destacar la claridad de la política alemana en contraste con la ambigüedad de la mexicana en cuanto a la responsabilidad federal, estatal y local establecida por la Ley General de Cultura Física y Deporte (LGCFyD).

Así, valdría la pena analizar lo que de hecho ocurre y reconocer en el marco normativo que la responsabilidad de detección y formación de talentos así como de cohesión social se ejerce con mayor efectividad en lo municipal y estatal, mientras que a nivel federal se podría abordar la administración del alto rendimiento consolidado y la representación internacional. Así mismo, sería importante generar directrices básicas que permitan orientar el camino del deporte independientemente del gobierno en turno.

En segundo lugar considero importante estudiar el principio del subsidio basado en la autonomía financiera de las organizaciones deportivas. La interpretación que se hace sobre la obligación del Estado para apoyar el deporte ha generado dependencia, clientelismo y corrupción en los proyectos deportivos así como en las federaciones deportivas. De igual forma se ha utilizado este principio como un medio para ejercer presión sobre los gobiernos en turno cuando estos se niegan a liberar recursos no presupuestados.

Si bien es cierto que la LGCFyD ordena estimular económicamente la cultura física y la práctica deportiva (Cap. IV), ya sea directamente o a través de las organizaciones deportivas reconocidas, esto no exime de que se ejerzan los principios de transparencia y optimización de recursos. O bien, podría interpretarse este ordenamiento como una forma de promover y presionar a los organismos deportivos para que planteen proyectos con viabilidad de independencia financiera.

Finalmente, me parece que debe haber un esfuerzo para estimar el número de practicantes y determinar la orientación de los hábitos deportivos en la población mexicana. Para ello, podría tomarse como base la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) para realizar un estudio con mayor amplitud, que debería complementarse con otro que aborde, contraste y haga públicos los hallazgos en torno al análisis y comparación de otras políticas deportivas compatibles con la mexicana.

nivon2099@gmail.com

Twitter: @ra_niv

14 de noviembre de 2019.

Fuentes consultadas:

Feiler, Svenja, Pamela Wicker y Christoph Breuer (2018). “Public subsides for clubs in Germany: Funding, Regulation vs. Empirical Evidence”, en European Sport Management Quarterly, DOI: 10.1080/16184742.2018.1541915, 21 p.

Heckman, Philip (2017). Historical Development of Sport in Germany in the 20th Century: The Formation of Physical Culture. University of Jyväskylä, Faculty of Sport and Health Sciences Master’s Thesis in Social Sciences of Sport Spring 2017, 83 p.

Naul, Roland, Dennis Dreiskämpfer y Dirk Hoffmann (2014). “Physical and Health Education in Germany. From School Sports to Local Networks for Healthy Children in Sound Communities”, en Physical Education and Health – Global Perspectives and Best Practice, Publisher: Sagmore, Editors: Chin M-K, Edington Ch, pp.191-204.

Zhang, James, Haiyan Huan y John Nauright (editores, 2018). Sport Business in Leading Economies. Reino Unido, Emerald Publishing Limited.

 

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