septiembre 24, 2021

Convocatorias con garras y pezuñas;
instituciones con oligofrenia cultural

Convocatorias de película. Escena de Hombres de negro (Estados Unidos, 1997, F.G. Gray/B. Sonnenfeld), protagonizada por Tommy Lee Jones y Will Smith. (Imagen tomada de vix.com).

 

En México pareciera que las convocatorias para actividades artísticas son la venganza de la ignorancia y la estupidez contra el arte y la cultura, parafraseando a Susan Sontag cuando afirmaba que la interpretación era la venganza del intelecto sobre el arte. Sin embargo, aquí las miserables convocatorias que desde la Secretaría de Cultura se emiten o en coordinación con la misma, carecen por completo de cualquier atisbo de intelecto.

En la lógica de la “austeridad” republicana de la 4T, la realidad ha sido precarizar a los de abajo como ruta para pagar el saqueo de las administraciones pasadas y darles continuidad a los proyectos neoliberales, con la simulación de que los que pagan son los de arriba (no hemos visto que se le toque un pelo a ningún empresario). Pero hasta abajo de la cadena alimenticia ya se encuentran artistas y trabajadores de la cultura, resultado de una oligofrenia adquirida en menos de tres años en materia de política cultural, y transmitida por osmosis desde la titular de la Secretaría de Cultura como una verdadera pandemia entre los funcionarios de las instituciones culturales. Y hasta pareciera que estas autoridades en sus convocatorias juegan a ver quién se porta más ojete con la comunidad artística, a ver quién ahorra más dinero y al mismo tiempo hace que el engranaje cultural de este país se mueva y a costillas de los artistas y trabajadores de la cultura. Total, para eso les pagan cientos de miles de pesos al año: calentar el asiento y simular, desde la comodidad del poder, que trabajan por la cultura.

El nuevo huacal de zanahorias para los artistas consiste en hacer “convocatorias” para distintas disciplinas cuyos “premios” o derechos a “espacios” de exhibición consisten en el puritito gusto de pasar a la historia personal con el reconocimiento de un gobierno que los niega y les da atole con el dedo. Es decir, no hay ni reconocimientos económicos, ni reconocimiento al trabajo digno ni acceso a lo que por derecho tienen los artistas como trabajadores. El artista es reafirmado como el bufón de la corte para vivir de las migajas de los paupérrimos presupuestos que asigna el Presidente de la República y que aprueban aplaudiendo todas sus focas en el Congreso de la Unión.

 

La ciencia de las convocatorias en la Secretaría de Cultura federal. (Imagen tomada de sp.depositphotos.com).

 

Convocatorias que bien pudo haber escrito Cantinflas o el Chavo del ocho con la venia de la 4T. Por ejemplo, la realizada para ilustradores y artistas visuales para ilustrar libros de texto con la increíble Catafixia del Chabelo: “Participas o no participas y si participas puedes ser que se publique la obra en algún libro de texto”. Fin de la convocatoria. También, la abominable convocatoria hecha para muralistas para pintar extensiones de 100 metros cuadrados con el costo de una cubeta de pintura, “certamen” para embellecer muros de unidades habitacionales, donde después de la impugnación que metimos los muralistas ahora fuimos discriminados, ya no es para muralistas ni para murales ahora utilizan el ridículo y ambiguo nombre de “intervenciones artísticas”. Y así, podemos ir enumerando las nuevas ocurrencias de la Cuarta “Transformación” para músicos, artesanos, poetas, artistas escénicos, cineastas, artistas plásticos y demás, que se suman al listado de convocatorias clasistas y discriminatorias, dictadas y escritas con garras y pezuñas y que encima presumen como sus panaceas culturales. Es decir, un burócrata con una preparación de medio pelo (si acaso) decide y pone en marcha lo que su oligofrenia le permite para que los que sí generan y hacen arte y cultura, se cuadren y sean cómplices de esta piltrafa a la que cínicamente llaman “Proyecto Cultural” y que no es mas que el andrajo de un proyecto que la comunidad artística y cultural viene construyendo, peleando y a propuesto desde hace décadas (el que meta a los gobiernos pasados para justificar las atrocidades de éste en cultura, que lo demuestre).

Así, de igual manera se entra en un terreno por demás perverso en el que si le quitamos lo rimbombante y hasta incluyente a la palabra “convocatoria” lo que en realidad tenemos son viles y vulgares licitaciones para poner a competir a la comunidad artística y cultural para realizar proyectos de manera gratuita a cambio de fama y membrete. Licitaciones que no hacen mas que reafirmar la ruta neoliberal de este gobierno y una concepción capitalista y mercachifle de lo que son el arte y la cultura. El manual de procedimientos del capitalismo sobre la cultura como objeto y la enajenación absoluta del trabajo de los creadores, se cumple a cabalidad y en México supera todo, es como un nuevo modelo de explotación que no habíamos visto y que hasta parece “trata de artistas y creadores”, con la opción de catafixia para no participar, y con el camuflaje de pilar de la “transformación”. Nada más fascista y humillante contra una de las comunidades más precarizadas, pero de las más productivas y generosas con la Patria, con el Pueblo y con el engrandecimiento desde siempre de una de las Naciones más diversas y grandes culturalmente en el planeta.

 

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