agosto 16, 2022

Cultura Jalisco: despegues, quiebres, cauces (1)

Territorio abundante en artistas plásticos es Jalisco. Equilibrio (ca. 1944, óleo sobre cartón) de Manuel González Serrano (1917-1960). (Imagen tomada de museoblastein.com).

 

GUADALAJARA. Jalisco es un estado rico y diverso en sus manifestaciones culturales. Sus tradiciones, gastronomía, artesanía y folclor contrastan con las manifestaciones artísticas más contemporáneas que los creadores locales aportan en muy variadas disciplinas artísticas. El tequila, el traje de charro, la música de mariachi y la torta ahogada comparten su espacio en la lista de referentes patrimoniales de esta tierra, junto con la obra de destacados personajes como Juan Rulfo, José Clemente Orozco, Consuelito Velázquez, Luis Barragán y Guillermo del Toro, sólo por mencionar algunos de los más representativos artistas originarios de esta tierra.

Ruinas arqueológicas únicas en su tipo; capillas, templos y conventos barrocos; imponentes palacios neoclásicos; residencias modernistas diseñadas bajo un estilo conocido como la escuela “tapatía”, y diseños ultracontemporáneos, componen nuestros paisajes urbanos. Diversidad y eclecticismo; pasado, presente y futuro; por más ambigua que pueda sonar, resulta ser la mejor forma para describir nuestro patrimonio artístico y cultural.

Definir la situación que guardan la cultura y las artes en Jalisco, las principales políticas que en este sentido han generado las instituciones gubernamentales y los retos que se plantean la iniciativa privada y los colectivos independientes del estado en un solo artículo es un reto imposible de cumplir. Por lo tanto, en este texto describo lo que desde mi punto de vista es lo más sobresaliente, urgente y necesario. Dejo a consideración de lector este artículo dividido en dos partes. La primera, dedicada a la Secretaría de Cultura de Jalisco, cuya administración va justo a la mitad de su periodo y cuya gestión ha sido clave para el desarrollo cultural del estado. La segunda parte abordará el actual desempeño de los ayuntamientos de Jalisco, además de la participación del sector privado.
Administración interrumpida

 

Una leyenda en la lente de Lola Álvarez Bravo (1907-1993): El ensueño, retrato de Isabel “Chavela” Villaseñor (1941), gran artista visual, escritora, compositora e intérprete de música popular. (Imagen tomada de potosinoticias.com).

 

Con el gobernador Enrique Alfaro se han dado cambios sustanciales en las políticas de la Secretaría de Cultura del estado. De entrada se apostó por un perfil profesional, ajeno a la política local, primero porque no provenía del equipo político del gobernador y segundo, porque aunque Giovana Jaspersen es jalisciense, formada en Guadalajara como restauradora y promotora cultural, su carrera profesional la ha desarrollado fuera del estado, principalmente en Mérida. Su nombramiento sorprendió a la comunidad cultural, pues hasta ese momento era muy poco conocida en el medio local.

Jaspersen y su equipo de trabajo dieron un enfoque distinto a las políticas tradicionales de la Secretaría de Cultura. Además de marcarse como reto la profesionalización de la comunidad cultural en el estado y fortalecer la infraestructura cultural que está bajo la responsabilidad de la secretaría, dio un interesante giro a la llamada transversalidad de la políticas culturales al incluir dos novedosos ejes en sus políticas: gestionar una cultura de paz para “promover la recuperación de espacios públicos como lugares seguros para la convivencia”, además de incorporar una visión de género para “renovar el compromiso hacia la diversidad cultural, la tolerancia y el pluralismo como principios no negociables”.

Pero su apuesta más grande se dio a través de un paso firme y decidido para cristalizar los esfuerzos de administraciones pasadas por descentralizar los servicios culturales del gobierno estatal. Por medio de un programa denominado Cultura Cardinal se propuso instalar estaciones regionales, para desde ahí atender las necesidades de los 125 municipios de Jalisco.

En este momento se trabaja en la adecuación de estas estaciones piloto en municipios como Chapala, Zapotlán el Grande (Ciudad Guzmán), Lagos de Moreno, Mezquitic y Puerto Vallarta. Cultura Cardinal es sin duda el elemento clave de las políticas culturales de la actual administración, pues va más allá de las buenas intenciones al garantizar la atención directa a artistas, promotores y funcionarios municipales, sin que tengan que desplazarse hasta la ciudad de Guadalajara, a las oficinas centrales. Giovana visitó personalmente cada uno de estos cuatro municipios y sostuvo reuniones no solo con funcionarios, sino también con representantes de las comunidades culturales de los municipios integrantes de cada región. Fue un gesto sencillo pero significativo, pues no hay registro alguno de cualquiera de los anteriores secretarios hubieran tenido ningún acto similar.

 

Jalisco posee una diversidad de infraestructura cultural y en ella, sitios patrimoniales. Un espacio excepcional es el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, ubicado en Teuchitlán. (Imagen tomada de Jalisco.gob.mx).

 

Sin embargo, a la mitad del sexenio se dieron ciertas situaciones que interrumpieron drásticamente el desempeño de la secretaria. De entrada, venir desde un lugar lejano tiene inconvenientes. El no conocer las dinámicas locales y a las personas indicadas para conformar su equipo de trabajo le trajo a Jaspersen dos problemas significativos: se dejó imponer al personal y eso le generó serias dificultades y desencuentros con sus subalternos. Pero también la expectativa que generó entre la comunidad cultural de Guadalajara fue muy alta y lamentablemente no logró cubrirla, y es que los artistas y promotores del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) demandan una atención personal y, por supuesto, apoyo a sus múltiples necesidades, algo que se vuelve complicado debido a la restricción en presupuestos y capacidad de acción. Giovana Jaspersen se fue quedando cada vez más sola y aislada, dentro y fuera de sus oficinas.

Por si esto fuera poco, los efectos de la pandemia impactaron drásticamente en la Secretaría de Cultura. Todos sus espacios, al igual que toda actividad cultural pública y privada fueron cancelados. Los recursos destinados a la dependencia se redujeron al mínimo y sólo se respetó el gasto corriente para sostener la nómina. Al final la titular no soportó y terminó por renunciar al cargo. Nunca antes en la historia de esa Secretaría algún titular había renunciado. No fue la primera vez que un secretario terminaba aislado, salvo el primer secretario, Juan Francisco González, todos los demás habían fracasado en su aceptación con la comunidad, pero a nadie le había tocado una situación de confinamiento y nula operatividad. Sin embargo, Jaspersen tomó una decisión a conciencia y dejó su responsabilidad a alguien más.
Durante algunos meses permaneció vacante el puesto, con la maestra Susana Chávez, directora del Instituto Cultural Cabañas, como encargada de despacho, hasta que hace apenas hace unas semanas se anunció formalmente el nombramiento de Lourdes González Pérez como nueva titular. González Pérez tiene una amplia trayectoria como académica, promotora y productora, particularmente en el ámbito de las artes escénicas. Mujer seria, profesional y con muy buenos contactos en el sector cultural de Guadalajara, promete dar continuidad a las políticas ya establecidas de esta Secretaría, pero además tiene por delante el gran reto de subsanar la históricamente complicada relación con los agentes culturales, principalmente los de la capital del estado.

Para lograrlo, en rueda de prensa junto con el gobernador, anunció un paquete de recursos que devuelven al presupuesto de esa institución, con el objetivo de iniciar la reactivación de las actividades económicas, sociales y culturales de Jalisco, dinero que será destinado específicamente a propuestas de la propia comunidad cultural. De lograrse, esta iniciativa lograría subsanar una asignatura pendiente que la Secretaría arrastra desde pasadas administraciones panistas y priistas: una sana y productiva relación entre Cultura del estado y los artistas y promotores independientes de Guadalajara.

 

Megaobra a la carta. Ninguna universidad pública de México, tiene en desarrollo lo que la Universidad de Guadalajara lleva viento en popa: el Distrito Cultural Universitario. (Imagen tomada de udg.mx).

 

Universidad pública, modelo empresarial

La Universidad de Guadalajara, la segunda institución educativa pública del país y que cuenta además con una larga trayectoria en su impulso de proyectos de difusión cultural, como el Festival de Cine de Guadalajara y la Feria Internacional del Libro, avanza con paso firme en la consolidación de su propia infraestructura destinada a la promoción de proyectos artísticos.

Con un modelo empresarial descentralizado presidido por Raúl Padilla López, ex rector de esa universidad y líder del grupo político que desde hace décadas ahí domina, a partir de 2005 inició una etapa de gestión de sus propios espacios, al inaugurar el Teatro Diana. A la fecha cuentan ya con un conjunto de modernos edificios, entre los que destacan el Museo de las Artes (MUSA), ubicado frente al edificio de rectoría, además del Auditorio Telmex y el Conjunto Santander de Artes Escénicas, dentro de un entorno urbano ubicado al norte de la ciudad, el Centro Cultural Universitario y en el que tienen proyectada más infraestructura a futuro. A través de sus festivales, espacios y demás proyectos coordinados desde Cultura UdeG han logrado incidir notablemente en el desarrollo del estado, principalmente del AMG. Muchos de los proyectos artísticos y hasta comerciales de talla internacional que se han presentado en el estado han sido gestionados a través de esta institución. Su relación con la comunidad artística local resulta ser muy productiva, debido a la gestión de sus recintos culturales y la promoción que les han brindado, la cual les ha servido para catapultarlos dentro y fuera del país.

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