Entre la agricultura y la guerra cristera, se teje parte de la historia del Bajío. También entre la industria automotriz y la actividad petrolera. De igual manera con el narcotráfico y la delincuencia. Entre Guanajuato, Jalisco y Colima estuvo la semana pasada, el presidente López Obrador. (Ilustración: Paso Libre).

 

Me acusan de traición, desidia, esclavitud,

yo qué les hice, turros, no tengo nada que ver.

J. Huasi: “Contrapunto y fuga”

ENSENADA. Para escribir hoy sobre el Bajío, tengo que pensar en 45 años atrás, cuando trabajando por allá (Celaya, La Piedad, Irapuato, Querétaro y demás) me tocó la época dorada de la agricultura de esa región: era el verdadero granero de la república y quedaba producción para exportar. Era una delicia, entonces, recorrer esos caminos que hoy, a diferencia de entonces, paulatinamente se ven dominados por las instalaciones petroleras de Salamanca, las fábricas automotrices que cada vez son más y los fraccionamientos para obreros privilegiados de la industria. Todo ello, pronto, podrá dominar el espíritu agrario de la zona, en donde la cristiada se asentó con todo vigor en años anteriores y es la razón remota de ser del conservadurismo de la zona. Rara historia la de esa región que cada vez se ve más dominada por el narcotráfico, en donde éste, allí, hoy, tiene una de sus zonas privilegiadas, competida ferozmente por El Mencho y El Marro, sin que ninguno de los dos quiera ceder ni un ápice.

Por allá anduvieron López Obrador y la 4T (incluido Alfonso Durazo) pactando con los gobernadores de la región (Guanajuato, Jalisco y Colima) para gobernar tranquilamente un país al cual la pandemia no quiere dejar en paz y de allí el anuncio de buscar un nuevo pacto fiscal que permita distribuir equitativamente los escasos recursos hacendarios que se disponen, si es que no se quiere caer en las angustias de préstamos internacionales que hundan más al país en las deudas casi impagables heredadas por los gobiernos anteriores. Sí, sin duda, faltan recursos para distribuir; la pregunta es: ¿y de dónde sacarlos, si la CEPAL anuncia que la caída del PIB para este año será de alrededor del 9 por ciento? El panorama económico de la nación no es nada alentador.

Y frente a eso, todavía, en la noche, el Presidente López Obrador se tiene todavía que poner a redactar una carta para dar respuesta a los niños bonitos de la pequeña burguesía ilustrada quienes se quejan de la carencia de chayote y cochupos que les eran consustanciales a sus ingresos privilegiados de cómplices de los regímenes neoliberales inmediatos anteriores al actual. Empeñados en golpear a AMLO, anuncian hoy su alianza con quienes, en 2021, preparan el golpe electoral de ese año (y si se puede en el 2022 sacar definitivamente a AMLO del poder) para minar el control que hoy se tiene de la Cámara de Diputados, que ha sido clave para fincar legislativamente varias de las propuestas de la 4T.

Incapaces de dar una lucha ideológica abierta, esos enemigos de AMLO hoy toman la ofensiva para encabezar la dura lucha que se establecerá el año próximo en el terreno electoral, en donde, aparte de las prácticas fraudulentas a las que son afectos quienes conforman el llamado Frente 2021 (en donde se van a cobijar los niños bonitos mencionados) cuya estrategia de lucha será, sin duda, la guerra sucia, la fraudulenta, la demoscópica y mediática de siempre, en donde, marchando a la vanguardia, los intelectualitos y los comentócratas que firmaron el desplegado antiAMLO van a ocupar un lugar destacado.

Habrá, pues, que seguir dando la lucha recorriendo todo el país sin cesar, enfrentando los avatares de una sociedad compleja y contestando las diatribas de los niños bonitos de la pequeña burguesía ilustrada.

La cuestión es seguir avanzando.

gomeboka@yahoo.com.mx

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