Hospital IMSS, Ciudad de México, abril de 2020. (Fotografía: Omar Martínez/Cuartoscuro)

He leído las notas publicadas sobre el reporte del Dr. Héctor Hernández Bringas (CRIM-UNAM) “Mortalidad por Covid-19 en México” y me ha impresionado y afligido el impacto de la terrible desigualdad que existe en México sobre la población. El 71 por ciento de los fallecidos contaban con la primaria o menos de escolaridad y carecía de empleo fijo y acceso a los servicios de seguridad social. Me sentí doblemente afligido porque a partir de síntomas que mostré hace tres días terminé haciéndole la prueba de Covid-19 y un conjunto de estudios de laboratorio para descartar la enfermedad y valorar mi estado de salud. La impactante atención que recibí de personal sanitario vestido con ropa protectora, mascarillas, cubrebocas, guantes, cápsula transportadora, me hicieron sentir culpable de la pobre y difícil atención que apenas recibe una parte de la población. Tal vez estamos doblando la pandemia, pero la desigualdad ha producido un infierno.

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