¡Es el Banco Bx+, Gelman!

Un jugador más en la puja por la pintora Frida Kahlo: el banco de Antonio del Valle Ruiz. (Imagen tomada de vepormas.com).

 

1 Me detengo en el primer punto de las tres páginas y renglones. “Comunicado sobre la Colección Gelman” del Museo de Arte Moderno del INBAL, que leí en dos redes, Instagram y Facebook. Ocurrió en vísperas de la final del Mundial de fútbol, el sábado 18 de julio a las 14:39 y del cierre de la exposición. No se difundió por otros medios institucionales y no se consignó ni fecha ni número, como corresponde cuando hay un manejo de prensa responsable.

Tras considerar que “las discusiones son un ejercicio sano y democrático (…) nos hemos dado a la tarea de hacer un resumen de los asuntos más destacados publicados en comunicaciones oficiales para conocimiento de quienes nos visitan y tienen interés en esta historia”. Vaya manera grosera de anular el empeño del colectivo que ha asumido la defensa del acervo y de tanta gente que convencida de su labor.

Se ofrece al final una liga para “revisar los comunicados oficiales” en la cual, al elaborar esta columna y hasta su entrega, aparece el siguiente aviso: “Este vínculo se ha quitado” y luego remite a la página del correo institucional del INBAL. Tuve que capturarla, ya que ha conciencia saben que como fue dispuesta no se puede abrir directamente.

Así la secuencia aludida en esta columna. (Imágenes proporcionadas por el autor).

 

Legado y validez jurídica de origen: La Colección Gelman, integrada originalmente por 95 piezas, fue heredada legalmente a Robert Littman, quien además fue nombrado albacea testamentario. Tras procesos legales en los que se examinaron minuciosamente las impugnaciones y basándose estrictamente en lo dispuesto por el Código Civil, las sentencias judiciales definitivas ratificaron la propiedad legal e indiscutible del señor Littman, validando el origen y la legítima transmisión de ese patrimonio en el año 2009”.

Bien, gracias por conducirse como jueces, que para eso integraron el Poder Judicial al contentillo. Habrá que insistir entonces en que se hagan públicos los “procesos legales” a los que refiere el primer punto. Suponemos que el expediente al que llamaré “Littman-Gelman” en poder de las autoridades culturales contiene todas las fuentes para que el dieran por bueno lo validado sobre el origen, propiedad y “transmisión de ese patrimonio”.

El señor Littman habrá sido molestado con algunas preguntas en estos meses de 2026, igual que varios de sus colaboradores y cómplices de travesía. ¿Por qué el museo no invita al que fue dueño de 95 piezas y más, en ese paquete un archivo cuyo alcance se desconoce, a que platique acerca de lo que siempre fue legítimo tras el fallecimiento de Natasha Gelman?

Este primer punto da sentencia. Ya no sigan, parecen gritar. Emitido a horas del desmontaje y vuelo de la muestra a Santander, es un manotazo al activismo de quienes no reconocen y tratan de “desactivar” (¿recuerdan?). Está escrito con el tufo insolente que caracteriza a la cuatroté en los asuntos culturales. Me quedo corto, por supuesto.

2 Su columna La quinta transformación del jueves 16 de los corrientes en El Heraldo de México, Darío Celis la tituló “Atrae Corte histórico expediente cultural”. Ofrece pistas que algunos advertíamos al saberse la decisión de “atraer” tal caso por parte de la mayoría de los ministros.

Dice: “La obra en cuestión pertenece a un coleccionista privado y está actualmente en un fideicomiso del Banco Bx+, de Antonio del Valle Ruiz y que dirige Thomas Ehrenberg”.

En efecto, uno de los autoretratos de Frida Kahlo, que dicen puede rondar en subasta los 53 millones de dólares. Como sabemos, el empresario de raíces asturianas, es uno de nuestros contados coleccionistas nacionales. Para eso creó la Fundación y el Museo Kaluz. Las obras reunidas son excepcionales. Quizá en alguna bodega de su propiedad se guarda ese cuadro.

¿Quién eligió el banco de Antonio del Valle Ruiz para crear un fideicomiso a partir de un activo como lo es en este contexto la obra de Frida? Dos aristas de interpretación. Primera: por lo general una persona establece esa figura para distribuir la riqueza que desea heredar o heredó y así evitar pleitos entre los beneficiarios. La segunda: el dueño la protegió de la ambición de sus cercanos con ese instrumento, la dio a resguardo en la bóvedas de Antonio del Valle Ruiz y ahora quiere su dinero para hacer bolitas de gusto.

¿O la quiere mandar a su mansión en algún país europeo?

Vía su institución bancaria, el “coleccionista privado” -que no tiene porqué hacerse público y notorio- busca que la Suprema Corte autorice la exportación definitiva de la pieza para venderla. De esta forma, ya con los billetes en el Banco Bx+ se procede al disfrute, según diga el fideicomiso.

¿No estaremos ante otro personaje endeudado que necesita liquidez?

PD: El mismo sábado 25 de julio en que se publicó esta columna en El Sol de México, recibí en mi correo, el comunicado aludido de parte del área de prensa del INBAL. ¡Claro! con fecha y número. Además, una bateria de fotografías. Resulta insultante tal actitud, ya que era innecesaria y además no ofrecen una explicación a la imposibilidad de acceder a los distintos comunicados que dicen resumir, como tampoco facilitan la información que se señala. No tienen cura.

Ligas

https://www.instagram.com/p/Da8pZ8_CYZV/

https://bellasartes-my.sharepoint.com/:f:/g/personal/ftapia_inba_gob_mx/lgDw4jA5Y4upTZsCRv7lwzhDAQhlDSa7UCPk4VOQgiJfEpl?e=urdzzx

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/7/16/atrae-corte-historico-expediente-cultural-850544.html

En la comunidad autónoma de Cantabria, la ciudad de Santander. A la vista el edificio de las oficinas corporativas reinaugurado en 2023. (Imagen tomada de santander.com).

 

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