diciembre 7, 2022

¿Es posible construir mejores festivales musicales?

El Hi Seoul Festival suma artes escénicas a su oferta musical. Desde 2016 cambió su nombre a Seoul Street Arts Festival. Arriba, una imagen de 2013. (Foto: Tomada de Flickr).

En la nueva era, definir un festival musical depende de diferentes perspectivas. Consideremos que se trata de una celebración periódica con programas o eventos culturales y de entretenimiento con un enfoque determinado.Consiste en presentar a una gran variedad de artistas de diferentes estilos en distintos escenarios que son programados durante algunos días para atraer a la mayor cantidad de audiencia posible. Muchos festivales son definidos por el género musical, es decir, integran exclusivamente a bandas de jazz, rock, música popular o clásica. Sin embargo, bajo ciertos esquemas se han ido estableciendo menos barreras en la programación.

Desde la perspectiva artística y estética, nuestra pregunta inicial abriría un debate interminable. Por eso, me centraré particularmente en abordar la importancia de desarrollar festivales musicales con una perspectiva de negocio, rentabilidad y sustentabilidad.

Impacto cultural

El impacto cultural de los festivales musicales es enorme. La interacción a través de la música y su lenguaje puede unificar criterios, identidades y establecer raíces a nivel humano que la nacionalidad política no puede superar.

Aunque el origen de los festivales musicales data de mediados del siglo XX, proveniente de la cultura hippie y de los sentimientos anti conflicto sobre la guerra de Vietnam (1959-1975)  —un patrimonio y legado digno de ser reclamado por la generación baby-boomer—, tiene sus raíces en los principios de la era moderna.

En la antigua Grecia, durante los Juegos Pitianos, la música estaba integrada a la competición junto con la danza desde el siglo VI antes de Cristo. En nuestros tiempos, eventos como los Juegos Olímpicos o el Mundial de Fútbol incluyen presentaciones musicales exclusivas para ofrecer alternativas a los visitantes de otros países durante las competencias.

De igual manera, los festivales musicales ofrecen yoga, círculos de lectura, exposiciones y mercados de coleccionables, entre otras actividades.

Pero existen otras áreas que se enriquecen con los festivales musicales. Se incrementan las visitas a museos, sitios arqueológicos, centros arquitectónicos, rutas gastronómicas e incluso a iglesias y catedrales, puesto que la religión sigue interpretando un papel artístico en las sociedades.

También es importante cambiar la perspectiva como promotores y diseñadores de festivales musicales, porque su organización va mucho más allá de simplemente seleccionar sedes y aprobar recursos para tener en el cierre a un artista de renombre.

Proyectar, no programar

Los festivales deben construirse con una proyección mínima de 5 años para cumplir objetivos específicos. Se acabaron las épocas de bonanza y cada vez es más difícil convencer a autoridades y patrocinadores para que colaboren en su desarrollo.

Sin este rumbo, los festivales están condenados a desaparecer durante los primeros tres años, puesto que no evalúan las necesidades culturales y económicas que les permitirán distinguirse de otros eventos similares.

Dependen de audiencias específicas y fidelizadas para su continuidad. Es decir, deben lograr una tasa alta de personas que regresen al festival por coincidir con su misión, visión y valores, y no simplemente porque es gratuito o positivo.

Un festival musical debe construir una estabilidad financiera sustentable para que se pueda replicar cada año, lo que significa evaluar sus prácticas de riesgo, optimizar el flujo de efectivo y disminuir la dependencia de terceros para su desarrollo.

También debe fortalecer las relaciones clave y desarrollar un beneficio mutuo con sus patrocinadores, socios estratégicos, anfitriones y gremios artísticos locales a través de su staff y comités designados.

Otra tarea clave es impulsar e incentivar la presencia y reputación del festival durante el resto del año. De lo contrario, se convierte en un evento comercial con publicidad contratada por un mes. Las actividades y seguimiento son importantes a través de los canales adecuados.

Y, sobre todo, hay que mejorar el liderazgo y la administración de los recursos captados. De otro modo, solo tenemos un evento musical programado desde lo técnico, sin impacto cultural, económico y social.

¿Cuántos “festivales musicales” conoces que reúnan estas características? ¿Cuántos desarrollan alguna de estas prácticas y cumplen con objetivos específicos de impacto real? ¿Podrías nombrar uno que promueva algo más que artistas populares como estrategia de éxito?

21 de agosto de 2019.

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