agosto 11, 2022

Puesta en escena de El laberinto, de Fernando Arrabal, en el Espacio C' Héctor Azar del Centro de Arte Dramático, A. C. (CADAC), en 2008. El espacio cultural, fundado en 1975 , se ubica en Coyoacán. (Foto: Omisis Beltrán, tomada de Galería CADAC).

Espacios culturales independientes en la Ciudad de México (I)

Puesta en escena de El laberinto, de Fernando Arrabal, en el Espacio C’ Héctor Azar del Centro de Arte Dramático, A. C. (CADAC), en 2008. El espacio cultural, fundado en 1975 , se ubica en Coyoacán. (Foto: Omisis Beltrán, tomada de Galería CADAC).

Actualmente está en proceso la consulta con la comunidad artística y académica, y con representantes tanto de la Secretaría de Cultura capitalina como del Congreso local, para la elaboración de la Ley de Espacios Culturales Independientes de la Ciudad de México, con el fin de que el documento sea presentado en el próximo periodo legislativo.La redacción del proyecto de ley ha tomado como referente la reglamentación de países de Latinoamérica, especialmente los casos de Buenos Aires y Colombia, debido a la falta de estudios de experiencias nacionales, más específicamente de nuestra ciudad capital.

Si bien son escasos los estudios, los que existen logran dar cuenta de las condiciones en las que los Espacios Culturales Independientes (ECI) han desarrollado su actividad a lo largo de más de 30 años; podemos partir de considerar que han funcionado en un vacío jurídico, que los han hecho operar desde la resistencia.

Se presentan los resultados de las investigaciones y acercamientos al tema, con el fin de contribuir a la argumentación sobre la necesidad de crear un marco regulatorio que exprese la especificidad de las actividades que desarrollan los ECI.

En la entrega anterior señalé que los espacios y salas teatrales independientes en la Ciudad de México representan el 22.22 por ciento del total de la infraestructura, suelen desarrollar un teatro de arte y se presentan como una opción paralela al teatro que fomentan y subvencionan las entidades gubernamentales.

Son espacios determinados por la capacidad de aforo de sus salas, de pequeño y mediano formato; en el caso de la Ley del Teatro Independiente de Buenos Aires, este es un aspecto que se toma en cuenta al momento de establecer las reglas de Protección Civil. Desde la propuesta de ley se prevé la creación de un Sistema Integral de Información que permitirá caracterizarlos y regularlos de acuerdo con sus condiciones.

El colectivo de gestión cultural Cama de Nubes expone la necesidad de descentralizar los ECI, ya que de acuerdo con los datos del Sistema de Información Cultural del Conaculta, hoy Secretaría de Cultura, de 246 espacios oficiales, 68 se encuentran en la alcaldía de Cuauhtémoc, 28 en Benito Juárez, 27 en Coyoacán y 18 en Iztapalapa. En promedio, por cada 35,200 habitantes existe un centro o casa de cultura; en el caso de Iztapalapa, la proporción es de 100 mil habitantes. Tema que los lleva a concluir cómo la distribución de estos espacios está relacionada con la marginación.

Dicho colectivo realizó el estudio en el marco de la defensa de su espacio cultural, localizado en la demarcación de Iztapalapa [1].

Desde la academia, la investigación “Espacios no oficiales de artes vivas de la Ciudad de México”, coordinada por la doctora Laura Elena Román de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), ha cartografiado siete delegaciones, en las que ubicaron 216 espacios.

De nueva cuenta se observa la concentración de los ECI en la alcaldía de Cuauhtémoc, y la desproporción entre población e infraestructura en las demarcaciones.
El sello del Foro Cultural Hilvana, localizado en Buenavista, es presentar a artistas emergentes nacionales y extranjeros. (Foto: Facebook del @foroculturalhilvana).
El Multiforo Alicia, creado en 1995 en la Roma, se describe como un “laboratorio de culturas subterráneas”. (Foto: Facebook del Multiforo Alicia)

Difusión, formación y consumo

Los espacios que se centran en la difusión representan el 59 por ciento; dirigen su actividad a la programación de una disciplina artística con la finalidad de apoyarla y expandir sus públicos. En este circuito prevalece un objetivo social.

En el caso de los espacios clasificados en formación, tienen como objetivo central la impartición de cursos y paralelamente la presentación de obras. Representan el 15 por ciento.

El 26 por ciento de los espacios se concentra en el circuito de consumo, su objetivo central es generar ingresos económicos y asumirse como una entidad de negocio.

Un aspecto importante es la condición inmobiliaria: 47 espacios son rentados, cinco son propios, dos están en comodato y dos en préstamo.

En su operación son espacios que trabajan en una constante incertidumbre, que de acuerdo a lo expresado en 56 entrevistas requieren una simplificación administrativa, beneficios fiscales, un trato fiscal específico para su actividad y apoyo gubernamental. El estudio señala también la ausencia de una figura jurídica para estos lugares.

Los ECI que se esfuerzan por estar dentro del marco de las normativas y cuya función es social y artística son los más violentados por las autoridades, lo que refuerza la necesidad de construir una política dirigida a ellos.

La autora señala una gran distancia entre las autoridades delegacionales, hoy alcaldías, y hacendarias, por lo que los ECI operan “constreñidos” y amoldados obligatoriamente.

Lo cual es el punto central, ya que “la homogeneización de los establecimientos mercantiles en las leyes aplicables los coloca al mismo nivel que un table dance, bar, restaurante o cadena de comida rápida; y sin embargo la necesidad social, la inversión y los objetivos económicos son en muchos casos diametralmente opuestos”.

Un beneficio derivado de una regulación que tome en cuenta la especificidad de las actividades de los ECI es la protección al artista, en el caso del pago de derechos de autor, por ejemplo.

Como lo anota Román, aunque es en el nivel más próximo de gobierno, las alcaldías, donde se reflejan los beneficios derivados de los ECI al activar la participación comunitaria, es en ese nivel también donde se abren los márgenes para una operación extralegal, manifestada por los entrevistados en frases como: “debes tener un contacto en la delegación”, “el pago de cuotas” y “acuerdos de palabra, que incluyen un tipo de dádivas”.

Un paso importante en la regulación de los ECI es regresar a la dependencia de cultura responsable, la Secretaria de Cultura de la Ciudad de México, lo relativo a la certificación de estos espacios.

chavero_gomez@yahoo.com.mx

8 de septiembre de 2019.

[1] Arisbeth Mercado. “Mapeo de centros culturales en la Ciudad de México”, en Noticias 22 digital. 22 de abril de 2019. Recuperado en agosto de 2019.

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