
(Imagen tomada del libro México insólito en Europa, de Gleason).
Volver a Miguel León Portilla, a un párrafo esencial de su prólogo a México insólito en Europa (2014) de Miguel Gleason (reimpreso en 2016) en estas semanas de discusiones sobre la Colección Gelman. “¿Cómo han salido de México estos preciados objetos? ¿Fueron ilegalmente sustraídos? ¿O en muchos casos se trata de regalos de grandes personajes? Las historias son múltiples, tan atrayentes como los objetos mismos a los que refieren. Lo que por encima de todo importa es que cuanto integra este gran tesoro constituye algo así como un cuerpo de embajadores que dan a conocer lo que a través de milenios se ha creado en tierras mexicanas”.
La enorme contribución de Gleason, especialista en el patrimonio cultural de México en el extranjero, ha sido ubicarlo y ponerlo a nuestro alcance. Ese “cuerpo de embajadores” que escasamente es noticia. El libro de arte fue editado por la Fundación México en Europa, que preside en Francia y por Fogra Editorial. Son 255 páginas donde se muestra “solamente lo que consideramos más selecto, más bello e interesante, pero sobre todo con el ánimo de destacar lo más insólito”. Las numerosas piezas son acompañadas por los comentarios de 47 expertos de ocho naciones.
Ante la decisión de hacer su vida en otros lares “La mejor manera de curar dicha nostalgia, estando fuera del país, era acercarme a los lugares con presencia mexicana o a los museos con objetos mesoamericanos. Descubrí maravillas y me propuse compartirlas”.
La confección de México insólito en Europa implicó para Gleason desplazarse a 320 ciudades, cubriendo 450 sitios entre museos, iglesias, bibliotecas y organismos con obras de origen o tema mexicano. Ha videograbado alrededor de 150 entrevistas con especialistas, tanto mexicanos como europeos. Tiene 9 mil piezas registradas.
Entre lo que más le ha impactado y conferido de una especie de “energía invisible” se cuentan: tener en sus manos “las cartas originales que Carlos V le escribió a Hernán Cortés” así como el códice Sahagún y obras inéditas de Cristóbal de Villalpando. En Italia asistir a pueblos donde la Virgen de Guadalupe es la patrona desde hace siglos. Descubrir poco antes de cerrar el libro el penacho de Cuauhtémoc en el Museo del Quai Branly, en París.

En lo insólito de lo insólito, Gleason busca La mesa herida, una pintura de Frida Kahlo, la cual desapareció en 1955 durante una gira de arte mexicano a través de los países del bloque soviético de aquel entonces: Polonia, Bulgaria, Rumania y Alemania del Este.
“Y quiero hacer un documental cinematográfico al respecto. Tengo pistas nuevas que me podrían llevar a encontrar el cuadro original, que es el más grande que pintó Frida. El principal cuestionamiento que me hago es ¿Y que va a pasar si lo encuentro? ¿Podrá regresar a México simplemente porque, al ser un cuadro de Frida, está declarado como Monumento Artístico? ¿Qué va a pensar, sobre dicha declaratoria, el actual propietario de esta pintura si es un extranjero y la tiene fuera de México?.
“En fin, muchas preguntas -me comenta Gleason en un mensaje vía Messenger-. Pero no sólo se queda allí la dificultad -añade- sino que además es un cuadro robado o desaparecido en 1955 y oficialmente cuando esto sucedió, el dueño de la obra era la extinguida Unión Soviética, ya que Frida Kahlo lo otorgó en donación a dicho país en 1947. Con la Colección Gelman se puede hablar en concreto porque son obras de arte que existen y están localizadas. ¿Qué sucede con las obras que tienen la misma declaratoria y están perdidas si llegaran a aparecer?”.
En México insólito en Europa tenemos La mesa herida (óleo sobre tela de 122x244cm) una réplica de un artista chino cuyo nombre no se conoce, elaborada en 2009. Se encuentra en el Museo de Arte Gehrke-Remund en Baden Baden, Alemania.
La curadora del recinto, Mariella C. Remund, dice: “Esta pintura es tal vez una de las más misteriosas de Frida Kahlo por varias razones. La pintó en enero de 1940, dos semanas después del divorcio con Diego y esto influyó completamente lo que pintó y como lo pintó (…) Verlo aquí es la única posibilidad de hacerlo directamente. Afortunadamente una de las fotos que tenemos es a colores y pudimos reproducir la pintura con muy buena calidad”.
A 12 años de su aparición, aún es posible encontrar ejemplares de la obra.

Eduardo Cruz Vázquez
Eduardo Cruz Vázquez periodista, gestor cultural, ex diplomático cultural, formador de emprendedores culturales y ante todo arqueólogo del sector cultural. Estudió Comunicación en la UAM Xochimilco, cuenta con una diversidad de obras publicadas entre las que destacan, bajo su coordinación, Diplomacia y cooperación cultural de México. Una aproximación (UANL/Unicach, 2007), Los silencios de la democracia (Planeta, 2008), Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016), ¡Es la reforma cultural, Presidente! Propuestas para el sexenio 2018-2024 (Editarte, 2017), Antología de la gestión cultural. Episodios de vida (UANL, 2019) y Diplomacia cultural, la vida (UANL, 2020). En 2017 elaboró el estudio Retablo de empresas culturales. Un acercamiento a la realidad empresarial del sector cultural de México.

