diciembre 3, 2021

Gráfica 6: Estructura porcentual del PIB de la cultura por áreas generales en 2019.

 

Antes de hacer mi comentario a esta gráfica, les recuerdo que pueden acceder a las entregas anteriores, iniciamos el lunes 13 de septiembre. Lo recomiendo para llevar la secuencia y ampliar las posibilidades de comprensión y sobre todo, de provecho.

En ese tenor, saber de la estructura porcentual del PIB de la cultura por áreas generales al 2019, nos permite ir al detalle de lo que nos muestra tanto el PIB por componentes de mercado y no mercado, como cuando lo vemos por su participación en los sectores del SCIAN.

Lo que ahora observamos al microscopio del INEGI, nos lleva nuevamente a lo brutal, cruel y desmitificador que pueden ser las cifras. No vayamos muy lejos. Simplemente leamos los porcentajes: corresponde a los medios audiovisuales el mayor aporte. La lista de los mismos la sabemos, pues remite al catálogo de las pantallas: televisión, cine, todo lo que pasa por internet mediante computadores y dispositivos, así como la radiodifusión, con todas las cadenas de valor implicadas.

Naturalmente en tal rubro se cuentan medios impresos y otras opciones del anaquel de la llamada cultura digital.

Sigue la producción artesanal. En efecto, es sabido que el país genera y consume artesanías, se mueven en un mercado interno sólido, sin competencia del exterior, aunque circulen manufacturas chinas y haya contrabando de textiles vía Guatemala, por decir unos casos que restan consumidores. Ligeramente abajo, el no mercado con su considerable peso, lo que el INEGI llama producción cultural de los hogares: bienes y servicios que alimentan la economía a través de la informalidad.

¿Es para azotarse que tres grupos de áreas comúnmente asociadas a la fortaleza identitaria de la nación como a sus dotes creativas sean las que menos aportan a la riqueza económica del país? ¿Es por ello que son las actividades que más se benefician de los subsidios de gobierno en todas sus expresiones?

Chequen con esos ojos que me leen: en el piso –sí, aunque usted no lo crea- música y conciertos, mientras que empatan, en la actualización al año 2019, patrimonio material y natural, como las artes visuales y plásticas.

La utilidad de tan sencilla gráfica es enorme. Por ejemplo, si una persona quiere dedicarse al comercio de obra de arte, ya sabe por dónde va el tamaño del mercado. Igual si se preguntan por la escases de trabajo para los músicos. Si alguien quiere poner una empresa de videojuegos o de desarrollo de producciones audiovisuales, puede ir a las bases no sólo de la Cuenta Satélite de la Cultura, sino del Sistema de Cuentas Nacionales y tomar información pertinente para un plan de negocios.

Finalmente, recordemos que esta información la tenemos disponible desde el año 2008. Un extraordinario acervo que es a la vez patrimonio de todas y todos. Hay que usarlo, además no cuesta. Ahí los impuestos trabajan y muy bien.

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