diciembre 3, 2021

El museo TIC o museos hiperbioculturales

Cuestión de dejar crecer las industrias bioculturales. (Imagen tomada de codebox.es).

 

Para ubicar o entender mejor lo del museo TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) o museos hiperbioculturales tiene sus inicios hace mucho tiempo, ya tiene historia; desde las exposiciones intra y extra muros en los museos a través de soportes tecnológicos análogos, en su caso, junto con el performance, que amplió el espacio del museo mismo en otros ecosistemas de lenguajes y de expresión sin, subrayo, dejar de ser su aquí y ahora en el museo en sí incluyendo su manifestación extra muros. El museo no dejaba de ser un territorio donde se territorializa la manifestación creativa y estética a exponer, pese a que sea fotografiada o videograbada no deja de estar ahí y ser aquí en el museo, aunque se difunda vía una transmisión simultánea complementaria a la presencialidad del espectador-visitante-usuario.

Con la Internet y sus advenimientos tecnológicos, el concepto de territorio como museo se desterritorializó y se resignificó en un ecosistema de conectividad virtual y desde diversos territorios en uno sólo que es el territorio de la gran Red o aldea global. El museo se virtualiza y se transforma por completo en otro medio de comunicación “sociodigital”. En definitiva, son museos TIC y no museos en su entendido “clásico” o pre pandemia…

¿Un museo, donde no entro físicamente a un espacio común-público que se transforma en salas y diversos espacios en dónde se me cuentan historias y se me resuelven o nacen diversas dudas, con un énfasis estético-simbólico?…

Para mí, me aligera estética y simbólicamente la carga del ser y el estar en el aquí y el ahora de la existencia; estando en el aquí y ahora del museo físicamente espacial y, todo lo que implica llegar ahí siendo un lugar público y comunitario física o presencialmente. Son distintos museos el presencial y el virtual en ecosistemas diferentes e interconectados; pero aún, no vinculantes ni claros porque obviamente se continúa dialogando en esa diversidad que componen los museos. No solo la pandemia tomó por sorpresa a los museos, antes la implosiva búsqueda del ímpetu y creatividad estética y expresiva llevó a las salas de exposición, la museografía y lo museal, museística; la museología a la determinación de abrir la idea y costumbre del gabinete expositivo.

 

En la virtualidad museística, no hay problema con pedir hasta la nieve de limón. Arte lista en la mesa del consumo cultural. Recientemente el Museo Nacional de Arte se hizo del sistema video wall. (Imagen tomada de dondeir.com).

 

Hoy día los museos se sostienen para sobrevivir en una hiperbioculturalidad o sólo bioculturalidad a la par que unos cuantos experimentan con soportes y lenguajes conectados e inter relacionados con los desarrollos tecnológicos digitales, por medio de una estructura de comunicación virtual basada en su antecedente de origen bélico del ARPANET…

Así nomás.

Sin entrar aún en detalles, la Internet de por sí ya ofrece múltiple información de sus orígenes al respecto. Por el momento, ubiquémonos en términos del negocio prístino, aplicado en el desarrollo tecnológico, es decir; en el mercado los negocios y/o productos a comercializar parten de dos orígenes o principios, que incluso se combinan: el negocio a partir de una necesidad ya dada o, a partir de la que se crea y genera la necesidad, se provoca su consumo y; como el negocio son procesos socioeconómicos-bioculturales-psicológicos, pues el producto mismo se re inventa como producto o como campaña mercadotécnica. Las TIC en su mayoría han sido orientadas, desarrolladas y establecidas como negocios esencialmente basados en necesidades creadas: dopamina.

Al ser el museo un agente biocultural no escapa de las TIC y, mayor aún en el actual contexto pandémico. Pero, el museo también es el inmueble, la colección o acervo; los patrimonios tangibles, intangibles y/o simbólicos, junto con su lugar físico de presencia, la región, barrio y comunidad a dónde pertenece territorialmente, asimismo la comunidad a quién se dirige con base en su sentido fundacional. Fuera de la Internet o desconectado eso es el museo de una forma muy sintáctica. El museo presencial.

El museo TIC es virtual, la presencia física no deja de ser y existir, pero su visita y uso, la apropiación del concepto museo se virtualiza transformándose en otra especie de museo; ya sea por una exposición u obra digital-virtual en particular o bien, el museo como tal ya virtualizado, incluso, solo la digitalización de sus exposiciones y acervos en un funcional y estético portal, con o sin las placenteras visitas en 360º, el museo es otro porque deja de ser físicamente presencial, se multiplican a nivel global los territorios como espectadores del entretenimiento que se vuelve el museo TIC, a través de una conectividad virtual; pese a que en el museo presencial en un mismo y un sólo territorio la conectividad es física-tangible para, quizás, subirse y/o desarrollarse-recrearse en la Internet. Ambas conectividades: virtual y física como tal o su inter conectividad implican dos museos: el museo presencial y el museo TIC. Son museos, visiones y proyectos diferentes y distintos, pueden ser integrales, pero no serán vinculantes, porque la naturaleza u origen de un museo es de naturaleza presencial, dasein, al ser virtual es otro museo. Digamos que existe una conectividad ilógica en la inter conectividad entre ambos museos y su propia intra conectividad de cada uno, porque uno es físico-presencial y el otro es físico-virtual.

 

Imagen de una página de comercio electrónico en Facebook “Locos por la tecnología”. (Imagen tomada de la página oficial en Facebook).

Considero solamente en términos de TIC y sus consecuencias que, por más innovación museológica y la vanguardia museística, lejos de que, si está bien o mal, son museos diferentes y distintos el museo presencial y el virtual. La “innovación museal TIC” en términos del negocio o herramienta-medio de comunicación tecnológico es muy semejante o espejo a un almacén o tienda departamental o de moda en un centro comercial o avenida de estatus y su versión de tienda virtual. Pero, el museo tiene todo los elementos y capacidad para ser otro museo y no solo la versión virtual del museo presencial que, pienso ha sido la simulada transformación digital de la mayoría de los museos por los alcances forzados en la actual pandemia, la cual cayó de perlas para los fabricantes TIC. El museo virtual aún tiende a ser un museo como espectáculo en su forma virtualizada. No es otro museo, es solo el plan b del museo presencial.

¡Sorpresa! Así como el museo presencial requiere una seguridad en específico la ciberseguridad es a su vez en el museo TIC y; este es otro negocio tecnológico que, si de antemano los museos adolecen de un financiamiento adecuado y correcto para la implementación de sus políticas bioculturales y públicas de exposición, difusión, conservación, investigación y educación de diversos patrimonios. Entonces ¿de dónde saldrá el presupuesto para lograr de por sí la ya transformación digital complementándola con la ciberseguridad de los patrimonios, los visitantes y la soberanía de los que se virtualice entre los vacíos e interpretaciones legales, corrupción; la perenne explotación comercial al extraer indiscriminadamente nuestros datos-patrimonios sin omitir la piratería y los múltiples hackeos?… La privacidad queda de por medio.

Dejo hasta aquí el tema, para mí, el museo TIC es otra industria hiperbiocultural que se emparenta con la industria biocultural del museo presencial. La esencia que los diferencia es que, al ser los museos agentes de servicio para la transformación de la conciencias individual y comunitaria, pese a lo que afirmen los auto denominados “tecnólogos” y del negocio TIC, para los museos, son y seguirán siendo otro método de ser agentes de servicio comunitario no mercantil. Por ende, un museo TIC o virtual es otro museo, otro proyecto. Otro derrotero muy interesante y extremadamente cuestionable de desarrollar cuando la fuerza e impacto de un museo presencial es la imperiosa e inevitable necesidad actual de desconectarte de la Internet. Reflexionemos, vivir fuera de la pantalla. Me permito ponerlo en la mesa, hablemos de museos. Sigo insistiendo…

 

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