El proceso de descentralización de la Secretaría de Cultura a Tlaxcala es una de las ocurrencias en la actual administración pues solo se conoce la instalación de oficinas con cinco empleados fijos y no hay mención de ello ni en el presupuesto ni en los informes parciales. (Foto: culturamx en Instagram).

La Secretaría de Cultura en sus primeros seis meses

El proceso de descentralización de la Secretaría de Cultura a Tlaxcala es una de las ocurrencias en la actual administración pues solo se conoce la instalación de oficinas con cinco empleados fijos y no hay mención de ello ni en el presupuesto ni en los informes parciales. (Foto: culturamx en Instagram).

La Secretaría de Cultura en sus primeros seis meses

Con base en lo señalado en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria al cierre de julio del presente, el Ejecutivo Federal entregó a la Cámara de Diputados, en tiempo y forma, el informe sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública correspondiente al segundo trimestre del año en curso con los avances en materia de ingresos, gasto y deuda públicos, así como los resultados de los programas presupuestarios.

La importancia de este informe, y en general de los que se entregan de manera periódica al Poder Legislativo, radica en su oportunidad y en su contenido ya que no solo cumple con su función en materia de rendición de cuentas sino que permite monitorear las acciones, los ingresos y el gasto del sector público federal para que se apliquen las medidas correctivas en caso de ser necesario.

La sección que nos interesa, la referida a los egresos, se muestra a niveles globales en clasificación económica y administrativa pero no se reporta el detalle por dependencia a nivel capítulo de gasto, por lo que no estamos en condiciones de revisar los compromisos de reducir las erogaciones en ciertos renglones que se consideraban excesivos.

Los avances físicos se reportan a través de indicadores, de acuerdo con lo propuesto en el modelo denominado Presupuesto Basado en Resultados el cual, se presume, permite al gobierno tomar decisiones eficientes y acertadas para corregir el rumbo y ofrecer información transparente a la sociedad.

Al interior del informe se muestran los principales resultados físicos y financieros obtenidos por el sector cultural, mismos que presentamos a continuación.

Gasto ejercido

Durante el período señalado, la Secretaría de Cultura erogó un total de 4 mil 932.1 millones de pesos, monto que en términos reales fue inferior en 16.9 por ciento a lo registrado en el mismo lapso del año anterior, mientras que -comparado con el presupuesto en nivel modificado previsto para este ciclo- fue menor en 14 por ciento, es decir, en 804.2 millones de pesos.

Dichos recursos se canalizaron a través de 16 programas presupuestarios de los cuales diez están vinculados con la promoción de actividades culturales; dos corresponden a administración y buen gobierno; dos a transferencias vía becas y apoyos económicos para eventos; uno para lenguas indígenas, y uno para la reconstrucción del patrimonio cultural dañado por el sismo de 2017.

A partir de esta información podemos observar que 60 por ciento del presupuesto se ejerció a través de los programas de Desarrollo cultural y de Protección y conservación del patrimonio cultural, mientras que 22 por ciento correspondió a gastos de administración.

Por tratarse de un corte al primer semestre podría esperarse que el presupuesto ejercido corresponda a un cercano 50 por ciento del total previsto para el año, lo cual puede que no sea exacto dado que al cierre de cada ejercicio fiscal se acumulan gastos como los aguinaldos que rompen ese posible porcentaje ideal. No obstante es conveniente señalar que el nivel de gasto corresponde al 38.3 por ciento del presupuesto original, y que sólo seis programas se encuentran en niveles cercanos al 50 por ciento o más. En contraste, destacan los programas de Apoyos a la cultura (donde se acomodaban los etiquetados) y de Reconstrucción, en los cuales no se ejercieron recursos.

Avances físicos

Para dar seguimiento a los avances físicos de los programas, se elaboraron 92 indicadores, de ellos ocho se refieren al fin, esto es el objetivo estratégico; ocho al propósito o lo que se espera lograr; 26 al componente, que son los bienes y servicios que se requiere producir, y 51 a las actividades asociadas con la producción de los componentes[1].

De acuerdo con las previsiones para el primer semestre del año, 14 indicadores registraron un avance menor a 50 por ciento; 16 entre 50 y 85 por ciento; 37 entre 85 y 115 por ciento; cinco se situaron en el intervalo de 150 y 200 por ciento, y 11 por arriba de 200 por ciento. En un artículo posterior presentaremos un análisis más detallado de estos resultados.

Una primera aproximación nos permitiría afirmar que el programa de austeridad en el ejercicio del gasto impulsado por el Ejecutivo Federal afectó el desarrollo de una tercera parte de las metas establecidas para dicho período, justo aquellas que se encuentran por debajo del 85 por ciento de avance.

Pero dicha apreciación me parece injusta, al tratarse de un gobierno que apenas empieza y que se está esforzando por manejar los recursos públicos de una manera más honrada y eficiente. Si retomamos las experiencias de gobiernos pasados, el primer año se caracteriza por un cambio en los ritmos de las actividades que implican un freno en aquellas que no se consideran relevantes, mientras que se fortalecen las que se valoran como prioritarias. El problema es que no ha quedado claro cuáles son esas prioridades.

El análisis de los indicadores por programa presupuestario es más complicado. Los esfuerzos por presentar información digerida que pretenda evaluar el avance en la consecución de las metas conllevan a darle la vuelta a la misma cifra original, la cual a veces no se consigna. Al interior de los programas, en su mayoría el grado de cumplimiento está dentro del margen arriba señalado, es decir que poco menos de la tercera parte de los indicadores registró un avance inferior al 85 por ciento.

Uno de los 64 talleres infantiles impartidos en las pasadas vacaciones de julio-agosto, como parte de los Semilleros Creativos que dependen de la Dirección General de Vinculación Cultural a través del Programa de Cultura Comunitaria de la SC. (Foto: cortesía Secretaría de Cultura).

Lo que no vamos a encontrar en el informe

El inicio del nuevo gobierno en el ámbito de la cultura se ha caracterizado por la repentina aparición de problemas que se desconocían o que se mantenían ocultos, o bien por algunas ocurrencias. Ese tipo de información no podrá ser ubicada en el contexto de este informe pero de la misma manera merece nuestra atención porque está relacionada con la gestión de la Secretaría.

Dentro de los primeros aspectos podemos ubicar a los trabajadores contratados a través del Capítulo 3000, que puso en evidencia la situación de subempleo en que subsiste un buen número de servidores públicos que no están reconocidos como tales. Ese problema lo podemos ubicar como una mala herencia. Dentro de las ocurrencias destaca el proceso de descentralización de la Secretaría, del cual sólo se conoce la instalación de unas oficinas en Tlaxcala con cinco empleados fijos porque no hay mención de ello ni en el presupuesto ni en los informes parciales. Buscaremos más información para comentar sobre ello.

amierhughes@yahoo.com.mx

4 de septiembre de 2019.

[1] La suma de los parciales es de 93 indicadores, pero el informe reporta 92. En un artículo posterior analizaremos con mayor detalle estos datos.

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