Logípolis; Del feminismo a la feminización

La italiana Sofonisba Anguissola (1530-1626), es considerada la primera mujer pintora de éxito. Aquí su Partita a Scacchi (1555, óleo sobre tela). (Imagen tomada de cuadernodesofonisba.blogspot.com).

 

Para la camarada Claudia Sheinbaum, por la ciudad que

gobierna y donde se registran, ya, estos fenómenos

 

ENSENADA. Muchas y diferentes cosas se mezclan hoy al abordar la temática de las mujeres en la época actual, que se diferencian, de raíz, con el abordaje que sobre el mismo tema se hacía, dígase, a principios del siglo XX, cuando por primeras veces esa temática surgía con, entre otras, Luxemburgo y Kollantai, incorporadas ellas a las luchas proletarias de aquel entonces, y que si bien sus principios siguen siendo válidos hoy, requieren, sin duda, ser revisados para ubicarlos en la vorágine del presente.

Así hoy, lo que aquí interesa es precisamente cómo definir una lucha que si bien tiene ya más de un siglo de situarse en el campo de batalla social, porque es hasta hoy -aún con limitaciones- que surge, dura y brutal, como parte del todo social de nuestros días. ¿Por qué no, desde que la mujer es tal? Mitología y literatura nos ofrecen, de manera remota, ejemplos de matriarcado que la Historia conocida no recoge; para ella, para la Historia, hasta hoy aún, el papel de la mujer implica subordinación al hombre, desde los tiempos de nuestras sociedades agrícolas hasta la época de nuestras primeras sociedades industriales, en que la mujer se incorpora al trabajo al parejo que el hombre y muchas veces sin descuidar sus tareas domésticas (doble jornada). La mujer, pues, siempre junto al hombre, ya que si no, no hubiera procreación, ha desempeñado muy diferentes trabajos (el doméstico, principalmente; un trabajo de vital importancia desde las sociedades agrícolas) de manera paralela a los que el hombre ha tenido que desempeñar.

En la actualidad, desde que se registra un fenómeno poblacional muy significativo -el aumento paulatino del género femenino en el total de la población, a partir, aproximadamente de los años cincuenta del siglo pasado- la mujer ocupa, cada vez más, puestos de trabajo en la producción cotidiana, a la vez que sigue siendo por lo común responsable de las tareas domésticas y sobre todo, sin ella -en pareja con el hombre, claro- no hubiera reproducción del género humano. La polivalencia de la mujer, así pues, desde épocas relativamente recientes se ha multiplicado de manera significativa -entrando así en competencia abierta con el hombre en el trabajo, en el estudio, en el deporte, en tareas diversas-, lo que, de forma inconsciente, ha generado en el hombre conductas de rechazo y venganza manifiestas, expresadas tanto en la brutalización de las conductas sexuales (¿recuerdan ustedes la película inglesa El coleccionista o la actual Human, para darse una idea de ello?), así como en el manejo de violencia física brutal en contra de su género contrario (la mujer, pues), que hoy se expresa en términos de feminicidio.

De hecho, las sociedades contemporáneas o logran abolir pacíficamente el pacto patriarcal bajo el cual operan desde siglos atrás, o es muy probable que pronto, muy pronto, conozcamos nuevos patrones de violencia -expresados en términos de luchas de mujeres contra hombres- al interior de nuestras sociedades contemporáneas, de los cuales nunca antes habíamos tenido memoria.

Registrada como una de las contradicciones fundamentales de nuestro mundo contemporáneo, la feminización creciente de nuestras sociedades va a determinar, en mucho, el qué vamos a ser, como especie, en un tiempo relativamente corto.

P.D.: O se anulan las UMAS para estimar nuestras pensiones o no voto. Ojalá y todos los jubilados del ISSSTE hagamos lo mismo.

 

*Sólo estructurador de historias cotidianas

Profesor jubilado de la UPN/Ensenada

 

gomeboka@yahoo.com.mx

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