Una historia con 63 años de antigüedad, la del Conjunto Típico Tamaulipeco, música y danza al frente de las tradiciones del estado. (Imagen tomada de la página oficial en Facebook).

 

CIUDAD VICTORIA. “La civilización termina donde comienza la carne asada”, frase atribuida a José Vasconcelos, Secretario de Educación Pública durante la administración de Álvaro Obregón, muestra la manera en que desde el centro veían a los estados norteños en México, entre estos, Tamaulipas, estado con poca riqueza cultural heredada de los pueblos originarios, comparado con estados del centro y del sur de país. Al ser el norte del país de los últimos territorios colonizados, nuestra cultura ha tenido poco tiempo para forjarse.

A lo largo de la historia son varios los personajes que han contribuido a la consolidación del arte y la cultura en Tamaulipas, uno de ellos fue el Ing. Marte R. Gómez, amigo y mecenas de artistas, Gobernador de 1937 a 1940. Otro caso es del Dr. Norberto Treviño Zapata, quien estuvo en el periodo comprendido de 1957 a 1963, y durante su administración se abrieron museos, se creó el Conjunto Típico Tamaulipeco, se erigió el Ateneo de Tamaulipas y varios centros de arte, entre otras acciones.

Sin embargo, Tamaulipas ha albergado políticos y funcionarios cuyo ego, ignorancia y falta de sentido común han atentado contra el patrimonio cultural, utilizando además el poder político en su propio beneficio.

Tal vez el primer acto de barbarie moderna que se conoce es la destrucción del majestuoso Teatro Juárez de Cd. Victoria, inaugurado el 17 de septiembre de 1899 y demolido en 1949 por órdenes del general Raúl Gárate, gobernador interino de Tamaulipas, para construir, en su lugar, el actual Palacio de Gobierno, argumentando ingenuamente que no había en el área urbana de la ciudad, un espacio suficiente para construir el nuevo palacio.

En 1981 es electo gobernador el Dr. Emilio Martínez Manautou, y durante su administración se construyó el Centro Cultural Tamaulipas que alberga al Teatro Amalia G. de Castillo Ledón, el cual fuera en su momento el mejor teatro en Latinoamérica. Con esto la capital del estado vuelve a tener un majestuoso recinto que ha acogido puestas en escena y eventos artísticos, principalmente comerciales, de la capital del país. Cabe mencionar que algunos grupos de teatro locales se les ha permitido presentar sus obras, con muy poco apoyo para la difusión de sus funciones.

 

Una vista del Parque Cultural Reynosa, que abrió sus puertas en 2010. (Imagen tomada de elahoratamaulipas.com).

 

Evolución y conflicto

Fue durante la administración gubernamental de Tomas Yarrington que se inauguró el Espacio Cultural Metropolitano, en Tampico, en 2003, y el Centro Cultural Nuevo Laredo, en 2004.

En esta administración se dio un gran impuso a la cultura con la consolidación del Festival internacional Tamaulipas. Para lograr esto, el gobierno se apoyó en patronatos formados en las principales ciudades de la entidad, integrados por distinguidas señoras de la sociedad local, quienes mayoritariamente carecían de conocimientos en cuestión de arte, cultura, gestión, logística y lenguaje técnico para poder dialogar con artistas, lo que fue un problema constante.

Es en este escenario donde aparece Medardo Treviño, un personaje que si bien ya estaba incrustado en la burocracia cultural del estado, es aquí donde afianza una posición relevante gracias al vacío que el director del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA), Fernando Mier y Terán, deja por estar más al pendiente de sus asuntos personales y sociales que de sus responsabilidades. Así, Treviño organiza y coordina el Festival Internacional, aprovechándose de su posición para presentar monumentales puestas en escena, adjudicándose incluso la dirección de una accidentada Flauta mágica. Al tener el poder de contratar e invitar a grandes artistas escénicos, aprovechó esto para que asesoraran las puestas en escena de su grupo de teatro Tequio con el que, siempre apoyándose en el aparato estatal, viajó y se presentó en festivales nacionales e internacionales.

Fue por esos años donde se organizó la primera protesta de artistas del estado en contra de este servidor público que se sirvió con la cuchara grande, protesta que el gobierno de Yarrington no atendió.

Al cambio del sexenio el nuevo mandatarior, Eugenio Hernández, ratifica en su puesto a Fernando Mier y Terán, por lo que la presencia de Treviño es de nuevo requerida. Como era de esperarse la dinámica continuó, hasta que una nueva protesta por parte de artistas y promotores culturales de todos los rincones del estado y una presión mediática apabullante lograron por fin, que el gobernador solicitara la renuncia de ambos.

Fue en este sexenio donde se inauguró el Parque Cultural Reynosa, con lo que Tamaulipas se consolidaba como uno de los estados con un gran número de espacios culturales.

Sin embargo, el gobierno no entendió que no bastaba con construir grandes espacios, sino que tenía que habitarlos con la ayuda de artistas, que debía buscar profesionalizar a sus creadores, ofreciéndoles no solo los elementos de formación sino también de difusión y promoción de su trabajo, para que este llegase al público tamaulipeco.

 

Escena de la puesta en 2019 de El viaje de los cantores, de Hugo Salcedo (Jalisco, 1964), con integrantes de Dosce, la Compañía, de Tampico, que dirige Sandra Muñoz. (Imagen tomada de elsoldetampico.com.mx).

 

Un caso particular es el de Dosce, la Compañía, que desarrolló un trabajo notable como grupo escénico asentado en el Espacio Cultural Metropolitano de Tampico, el “METRO”, logrando éxito en festivales nacionales e internacionales. Sin embargo, fue desafortunado que dicha instancia menospreciara y relegara el trabajo de los demás grupos locales, a los que apenas se les programaba algunas funciones por año.

Dosce, la Compañía aún sigue trabajando de manera independiente bajo la dirección de su fundadora Sandra Muñoz, quien se ostenta actualmente como directora de Cultura del gobierno municipal panista de Tampico, así como miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Terminado el sexenio de Eugenio Hernández, llega a la gubernatura de manera fortuita el Ing. Egidio Torre Cantú, tomando el lugar de su hermano el Dr. Rodolfo Torre Cantú, asesinado días antes de su cierre de campaña.

En el camino

Llega para Tamaulipas una época de esperanza al ser designada al frente del ITCA la maestra Libertad García Cabriales, mujer con una amplia cultura y compromiso en su trabajo. Es en esta administración que los apoyos fluyen de manera más equitativa y se vuelve común que en casi todos los eventos artísticos y culturales se encuentre a la Maestra observando y conviviendo con el público y la comunidad de creadores. Lamentablemente algunos de sus colaboradores no respondieron de la misma manera ya que buscaron la forma de apoyar a sus amigos y protegidos.

Y llegaron entonces, los vientos de cambio.

En un hecho histórico para Tamaulipas, por primera vez llega a la gubernatura un candidato de oposición, el panista y actual gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, quien triunfa ante su opositor priísta Baltazar Hinojosa, el cual tenía en el área de cultura de su equipo de campaña, al polémico Medardo Treviño.

Al inicio de este mandato, se nombró a Luis Sottil Cicero como responsable del ITCA, pintor decorativo perteneciente a la alta esfera social de Tampico, cuya residencia principal en ese momento la tenía en los Estados Unidos, razón por la que la mayor parte de su administración se la pasó fuera del estado. Lo más lamentable fue que no tenía ningún plan concreto en política cultural, no entendía la parte administrativa, no dialogó con los creadores y muy apenas comprendió lo que pasaba en su oficina, donde dicen se gestaron las acciones que causaron su renuncia, apenas a un año y tres meses en su cargo.

 

Compartiendo cuatro municipios del sureste de Tamaulipas, la Reserva de la Biósfera El Cielo, uno de los gran patrimonios naturales de México. (Fotografía de Pablo Casacuevas, 2020, tomada de muyinteresante.com.mx).

 

Para el anecdotario quedan sus pintorescas e innumerables acciones, que fueron desde recibir sin empacho el premio al Artista del Año otorgado por el Patronato de la Casa de la Cultura de Tamaulipas, promover su obra en los Estados Unidos, o sus discursos evangelizadores donde aseguraba que la mano de dios se había posado sobre Tamaulipas.

Llega al relevo la C.P. Sandra Luz García Guajardo, cuya primera tarea fue encontrarse con los creadores de todo el estado para escuchar sus propuestas. Si bien las cosas cambiaron y la parte administrativa se ordenó y entraron nuevos funcionarios que abrieron las puertas al diálogo, finalmente no se tomaron en cuenta las iniciativas vertidas ante la nueva titular. El ejemplo más claro es el área de teatro donde las cosas siguen igual, donde las decisiones se toman desde un escritorio, a cargo de un egocéntrico personaje que desde hace más de 20 años mantiene un cacicazgo desde el que premia y castiga a sus amigos y críticos.

Ahora, el gobierno de Cabeza de Vaca está por terminar y seguramente el próximo gobernador será de MORENA, con lo que se avizoran cambios en el panorama de la cultura estatal.

Es hora de que la comunidad artística y cultural de Tamaulipas se organice, que solicite se construya una escuela profesional de arte y se forme un consejo de artistas, que sea copartícipe del diseño de las políticas culturales y que no se permita más que el presupuesto oficial sea utilizado para promover el trabajo artístico de los funcionarios en turno.

Tamaulipas necesita despojarse de los prejuicios culturales etnocéntricos, para así dejar de ser el norte bárbaro y asumir su identidad, nutriéndose del amplio abanico que sus manifestaciones artísticas y culturales ofrecen.

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