Museo García Ponce-MACAY: los museos fuera del centro
estamos lejos de los planes culturales estratégicos

El MACAY fue Palacio Arzobispal, cuartel militar, colegio y ateneo; desde hace 26 años es el único museo de arte moderno y contemporáneo en la península de Yucatán. Cuenta con un acervo de una treintena de piezas del pintor abstracto Fernando García Ponce. (Fotos: cortesía del MACAY).

En esta décima entrega sobre la situación actual de los museos en México frente a la pandemia de la COVID-19 (la novena reflexión fue publicada en Paso libre alrededor del Museo Federico Silva de Escultura Contemporánea en San Luis Potosí), hablaremos hoy del único museo de arte moderno y contemporáneo en la península de Yucatán: el Museo Fernando García Ponce-MACAY en Mérida, que con sus 26 años de existencia atiende no solo los aspectos de difusión y exhibición de la producción pictórica, escultórica y gráfica nacional e internacional sino que pone especial énfasis en la educación artística de la población infantil de las escuelas meridanas públicas y privadas de nivel primaria y en comunidades cercanas a la capital yucateca.

La denominación MACAY, ya común para los públicos locales, corresponde a las siglas del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán. Su inmueble de estilo neoclásico afrancesado está en el corazón de la ciudad blanca, contiguo a la Catedral y se inauguró el 29 de abril de 1994. Fue Palacio Arzobispal, Universidad de Segunda y Tercera Enseñanza, Colegio de San Ildefonso, cuartel militar y el Ateneo Peninsular. Testigo de 400 años de la historia yucateca, sufrió múltiples cambios arquitectónicos con el paso del tiempo hasta que en 1991 se inició el proyecto de restauración de la edificación y dos años más tarde se concluyó para convertirse en un museo que el año pasado recibió 120 mil visitantes.

El museo cuenta con una colección de 200 obras aproximadamente y se apoya con el fondo perteneciente a la Fundación MACAY A.C. que suma más de 3,000 piezas. El museo lleva el nombre del pintor abstracto Fernando García Ponce (1933-1987) porque su obra es preservada y difundida por dicha asociación civil que opera el museo. En sus salas presenta una treintena de pinturas de García Ponce realizadas entre 1964 y 1986, una selección fotográfica de lo elaborado en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado, además de exhibir algunos instrumentos y objetos de trabajo, como su restirador.

El Pasaje Revolución contiguo al MACAY es un espacio para la exhibición de esculturas y otros soportes de gran formato. A la derecha, un rincón del patio central en el antiguo Ateneo Peninsular.

Junto con este creador meridano, otros dos pintores son pilares de la plástica yucateca con un espacio propio en el MACAY. Se trata del muralista Fernando Castro Pacheco (1918-2013) y de Gabriel Ramírez Aznar (1938) cuya producción se muestra en cuatro salas permanentes. El resto de las 15 salas se dedica a muestras temporales que se renuevan cada tres meses; dos galerías, el Jardín de las Tinajas y el ExpoForo. Además, el Pasaje Revolución adjunto al edificio presenta exposiciones de escultura. A los espacios expositivos suma una biblioteca especializada en arte y una hemeroteca con 1,945 contenidos sobre arqueología, arquitectura, artesanía, cine, diseño, ecología, foto y museos. Finalmente, produce sus propios programas de radio y televisión, cuenta con una columna periodística semanal y edita el Boletín MACAY.

A cargo de la operación administrativa del museo, la Fundación Cultural MACAY A.C. se formó en 1993. En Yucatán es pionera en alentar programas dirigidos a la población escolar. Cada año atiende a 22 mil infantes de instancias públicas y privadas de nivel básico tanto en Mérida como en comunidades cercanas a la capital. Cuenta con la Escuela Itinerante de Arte-Xiimbalarte que recorre los 105 municipios al interior del estado para desarrollar actividades relacionadas con las artes visuales, la literatura y el cine. El museo cuenta con la asociación civil Amigos MACAY, nacida en 1999 como apoyo a la misión educativa de la institución con el financiamiento de los programas de la escuela itinerante, elabora el boletín trimestral del museo y ofrece recorridos privados.

El curador meridano Rafael Pérez y Pérez es el director del MACAY desde abril de 2019. Fue subdirector del Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en CDMX y es quien contesta el cuestionario de Paso libre.

—¿Cómo ha impactado la pandemia actual la vida del MACAY?

—El museo permanece cerrado en la actualidad, suspendiendo sus labores a público, lo cual impacta en la cifra de visitantes presenciales; por otra parte, se han tenido que adaptar los espacios para que en su reapertura próxima se puedan cumplir con las normas necesarias de salud para la pandemia.

—¿Cuáles son a tu juicio las estrategias (financieras, conceptuales u otras) que se requieren para apoyar la labor de los museos en México en tiempos de pandemia?

—La adaptación de espacios de conformidad con las nuevas reglamentaciones establecidas en los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) generan cargas económicas no previstas y que, en el caso del museo, la Fundación MACAY que lo apoya ha hecho un esfuerzo por apuntalar. Sin embargo estos recursos son limitados, ya que además el gobierno del Estado —donante a la Fundación— también ha tenido que ajustar su presupuesto. Esto nos deja desprotegidos para cualquier otra circunstancia que pudiera surgir. Asimismo, se han implementado estrategias a través de las plataformas para seguir con las actividades de forma virtual.

Un aspecto de las visitas escolares en el museo meridano. Una de las tareas principales de la Fundación MACAY A.C. es atender a la población infantil de las primarias de Mérida y de las regiones aledañas a la capital con visitas guiadas y con la escue-la itinerante Xiimbalarte que va a los 105 municipios de la entidad.

—¿Cuáles serían los aspectos para reelaborar o replantear en el recién conocido Programa Sectorial de Cultura, acorde a la nueva realidad mexicana post COVID-19?

—Realizar un estudio de coyuntura de la necesidad de existencia y adaptabilidad (a las nuevas reglamentaciones sobre COVID-19) de algunos espacios, así como de los apoyos a los creadores, reorientando los recursos de conformidad con la necesidad de los mismos y estableciendo al cumplimiento de metas más claras y precisas.

—¿Qué requeriría una Ley de Museos?

—La Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del Apartado B, establece la necesidad de creación de las comisiones de seguridad e higiene en el trabajo, la cual debe considerar este tipo de eventualidades e involucrar al personal para su cumplimiento a través de protocolos y manuales que consideran las medidas preventivas para la COVID-19. Este tipo de normatividad además de ser una obligación debe estar considerara como parte de una Ley de Museos, ya que se trata de normas vigentes del derecho positivo mexicano.

—¿Es o no es necesaria una Ley de Mecenazgo? ¿Por qué?

—Sí, aunque hay que explorar las figuras de los fundaciones y fideicomisos gubernamentales como una forma de apoyo, ya que en su mayoría los espacios como el Museo Fernando García Ponce MACAY son de entrada libre y cumplen un papel importante en la educación y el desarrollo del sector turístico.

—¿Qué lineamientos plantearías para una Ley de Mecenazgo en México?

—Facilitar tanto la donación de recursos como de obra, en concordancia con el Servicio de Administración Tributaria (SAT federal) y los gobiernos de los estados y municipios.

—¿Cómo alentar la participación social -de individuos y de empresasen el entramado del sector cultural?

—Incentivando la donación directa de recursos, así como dar un merecido reconocimiento a las empresas que apoyan la cultura.

—¿Qué estrategias financieras y en materia fiscal sería ideal implementar en beneficio de los museos y de sus públicos?

—Liberar el cobro de impuestos tanto a las instituciones como a los donantes, ya que cumplen una labor formativa de la ciudadanía y apoyan otras estrategias fundamentales para los gobiernos.

Parte del tríptico de Fernando Castro Pacheco intitulado Las tres etapas históricas del pueblo yucateco (préstamo temporal del Museo Nacional de Arte) y una vista a la sala dedicada a Gabriel Ramírez Aznar. Los dos artistas yucatecos son pilar del acervo del MACAY junto con la obra de Fernando García Ponce.

—¿Han establecido con la Secretaría de Cultura federal algún tipo de comunicación, enlace, intercambio de opiniones o crítica?

—No, los museos ubicados en las entidades federativas estamos muy lejanos de la planeación de las estrategias y nunca somos considerados o convocados para planear, opinar o aportar nuestras experiencias como instituciones.

Diferentes voces han planteado la exigencia de suprimir, posponer o redireccionar los recursos del Complejo Cultural Chapultepec en CDMX hacia proyectos/comunidades/museos en crisis ante la pandemia. ¿Cuál es tu opinión?

—Creo que es un proyecto no necesario en este momento ante la actual crisis de recursos. Habría que cancelar ese tipo de iniciativas.

—¿Cómo puede participar la iniciativa privada en la reactivación del sector de los museos en México?

—A través de la Secretaría de Economía y la de Turismo, ya que los museos son parte de una economía más amplia que la visible.

—¿Cómo lo está haciendo la IP frente a un espacio como el MACAY?

—El MACAY existe gracias a la gestión y el apoyo de la Fundación. Durante el presente año, en que hemos sufrido de un recorte del donativo estatal del más del 50 por ciento, su participación es más que indispensable.

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