agosto 11, 2022

Cartel de la película Ellas también son rebeldes de Alejandro Galindo (México, 1959)

¿Por qué nací mujer?

Cartel de la película Ellas también son rebeldes de Alejandro Galindo (México, 1959)

Como el país, la industria del cine ha sido históricamente misógina y violenta para la mitad de la población nacional: las mujeres. Ejemplos sobran y nos debería de dar vergüenza por tamaña atrocidad cultural. Ana Bertha Lepe fue boicoteada por años cuando su padre mató al hijo de un famoso productor de cine. Leticia Palma fue expulsada de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) por un conflicto con Jorge Negrete y ahí se acabó su carrera fílmica. Matilde Landeta nunca logró ser contratada como directora desde mediados de los años cincuenta y eso que ya había dirigido tres largometrajes producidos por ella en los años anteriores.Todavía en la década de los 90, un famoso premio nacional de cine que estaba en la Comisión de Premiación de la Academia Mexicana de Cine, desapareció la categoría de documental de cortometraje para que Marcela Fernández Violante no obtuviera el Ariel por su corto De cuerpo presente, y tantos casos más. Hasta mediados de los años ochenta solo existían tres mujeres fotógrafas de largometrajes, el 3 por ciento eran directoras de cine y apenas un 5 por ciento lograba ser guionista de largometraje.

Afortunadamente, poco a poco, y después de innumerables luchas, esta injusta realidad se ha ido transformando para lograr su inclusión de forma más acelerada. El ejemplo reciente es la LXIV Legislatura, la primera paritaria de género que en su primer año ha mostrado su éxito, aunque informalmente tiene algunos defectos por la malicia del poder informal masculino que se niega a perder lo que supone son derechos adquiridos.

Históricamente las mujeres han luchado de manera permanente por la reivindicación de sus derechos, han sufrido de violencia, discriminación, maltrato, inseguridad y exclusión. La desigualdad de género se registra en los diversos ámbitos de la vida: en lo social, económico, familiar, de seguridad social y en el plano político pero sobre todo en el laboral. El mundo del cine no ha sido la excepción.

En la industria cinematográfica del siglo XX a las mujeres se les permitía participar en “las labores propias de su sexo” como continuistas, asistentes de dirección, de producción, maquillistas, vestuaristas y, por supuesto, actrices. Pocas podían ser directoras, guionistas o productoras; mucho menos se reivindicaban las historias donde la mujer fuera la protagonista de la historia. Excepciones existieron: la primera directora y guionista Mimí Derba, Adela Sequeyro, Cándida Beltrán o Matilde Landeta, sólo por mencionar algunas de las que abrieron el camino para que las generaciones posteriores pudieran encontrar sus historias.

De ellas surgieron historias y personajes fuertes como Lola Casanova, La Negra Angustias y Doña Bárbara. Años mas tarde, y ya pasando los años 70, vinieron El secreto de Romelia, Perfume de violetas, Danzón, No quiero dormir sola, Los insólitos peces gatos, Nos vemos papá y un exitoso etcétera que nos transporta al cine actual.

Desde los años 90, las escuelas de cine incorporaron casi paritariamente a las cineastas del futuro por lo que se llegó a pensar que la equidad fílmica sucedería a corto plazo. A finales de la primera década del siglo XXI la situación era preocupante por sus escasos avances.

Cuadro elaborado por el Observatorio Público Cinematográfico Rafael E. Portas para el Grecu, con datos del Anuario Estadístico de Cine mexicano e investigaciones propias.

La situación en el mundo

En una investigación publicada en septiembre en el periódico El País, dos investigadoras españolas que analizaron 1,344 películas hollywoodenses demostraron que la desigualdad salarial en la llamada Meca del cine es real. Las actrices cobran un millón de dólares menos por película con respecto de sus compañeros.

En 2014, Stacy L. Smith, investigadora principal del primer estudio mundial sobre personajes femeninos en películas populares, auspiciado por el Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios, concluyó que “el informe muestra cómo las actitudes discriminatorias que afectan a las mujeres y las jóvenes se reflejan en películas de todo el mundo”.

“Hace 20 años, 189 gobiernos aprobaron la Plataforma de Acción de Beijing con la hoja de ruta internacional a favor de la igualdad de género que instaba a los medios de comunicación a evitar descripciones estereotipadas y degradantes de las mujeres. Dos décadas después, este estudio es un signo de alerta sobre el largo camino que todavía debe recorrer la industria cinematográfica mundial”, afirmó la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka.

“Con su gran influencia a la hora de modelar las percepciones de grandes públicos, los medios de comunicación son un factor determinante en la agenda por la igualdad de género. Y con la influencia viene la responsabilidad. Este sector no puede permitirse esperar otros 20 años para tomar las decisiones correctas”, añadió.

Entre las películas analizadas, las mujeres constituían casi uno de cada cuatro cineastas detrás de las cámaras (directores, guionistas, productores). No obstante, cuando las películas contaban con una directora o guionista, la cantidad de personajes femeninos en pantalla aumentaba significativamente.

Un remedio obvio para solucionar la disparidad de género en pantalla es contratar a más mujeres cineastas. Otro enfoque es instar a las y los ejecutivos cinematográficos a obrar con mayor sensibilidad frente al desequilibrio de género y los estereotipos en pantalla.

Entre los resultados clave del estudio destacan  los siguientes:

Solo el 30.9 por ciento de los personajes con líneas de diálogo son mujeres. Hay varios países que están por encima de la norma mundial: Reino Unido (37.9 por ciento), Brasil (37.1 por ciento) y Corea del Sur (35.9 por ciento). Sin embargo, estos porcentajes son muy inferiores a las cifras de población del 50 por ciento.

Hay dos ejemplos por debajo de la media: en las películas coproducidas por el Reino Unido y Estados Unidos (23.6 por ciento) y las películas indias (24.9 por ciento) los personajes femeninos representan menos de una cuarta parte de todos los papeles con líneas de diálogo.

Faltan mujeres en las películas de acción y aventuras. Únicamente el 23 por ciento de los personajes con líneas de diálogo en este género son femeninos. De un total de 1, 452 cineastas de los que se conoce el género, el 20.5 por ciento son mujeres y el 79.5 por ciento son hombres. Las mujeres constituyeron el 7  por ciento de los directores, el 19.7 por ciento de los guionistas, y el 22.7 por ciento de los productores de la muestra estudiada.

Las películas con una directora o una guionista tenían un número significativamente más alto de niñas y mujeres en pantalla en comparación con las películas en las que no había directora o guionista. Los personajes femeninos únicamente constituyen el 22.5 por ciento de la fuerza laboral de las películas a nivel mundial frente a los personajes masculinos, con una cifra del 77.5 por ciento.

En los puestos de liderazgo predominan los hombres; únicamente el 13.9 por ciento de los ejecutivos y solo el 9.5 por ciento de los políticos de alto nivel son mujeres. Entre las profesiones de prestigio, los personajes masculinos superan a los femeninos en fiscales y jueces (13 frente a 1), profesores (16 frente a 1), profesionales médicos (5 frente a 1), y en ámbitos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (7 frente a 1). (1)

¿Qué está haciendo Hollywood para contrarrestar o reducir esta enorme brecha de género? Melissa Goodman, directora de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (conocida por sus siglas ACLU) instó al Departamento Californiano de Igualdad en el Puesto de Trabajo a tomar cartas sobre el asunto. “Ha llegado el momento de presionar… y también identificar a los responsables (…) y tomar medidas”.  Lo que  haga Estados Unidos se reflejará en el resto del mundo.

España y la situación de América Latina

Casi todos los mercados occidentales están colonizados mentalmente y dominados por la industria cinematográfica estadounidense, integrada en grandes conglomerados de comunicación. En el caso español, las pantallas están controladas por Cinesa, que pertenece a United Cinema Inc. EU; Yelmo, propiedad de Cinépolis-México; y Kinépolis, una empresa de titularidad belga. Los capitales extranjeros controlan todos sus sectores: producción, distribución y exhibición. Estas empresas exhibidoras proponen mayoritariamente el imaginario gringo y lo imponen, mediante prácticas contrarias a la libre competencia.

Situación que evita el crecimiento y consolidación  de las industrias nacionales, ya que las producciones estadounidenses dominan las listas de las películas más taquilleras en el mundo, año tras año. Prácticamente todas estas cintas son distribuidas por los seis estudios de Hollywood más importantes: CBS Corporation, Comcast Corporation, News Corp., The Walt Disney Company, Time Warner Inc. y Viacom Inc. (2)

Las mujeres españolas padecen una situación similar a las estadounidenses y a las del resto de Europa. El avance es verdaderamente lento, aunque no se ha estancado del todo (Martínez- Collado & Navarrete-Tudela, 2011). Si bien se camina pausado (Arranz-Lozano, 2010), es evidente que cada vez acceden más mujeres a la dirección. Y es de esperar que también a otros puestos de responsabilidad en el entorno cinematográfico que las hagan estar mejor representadas en la gran pantalla.

En las cintas españolas “las mujeres son acompañantes o ayudantes que los personajes masculinos tienen para conseguir lo que desean, poniendo así́ en marcha las estructuras narrativas. En las películas de comedia, aventuras, policíacas o de humor, los varones son los que deciden actuar: buscar un tesoro inca, ir a la luna, conseguir dinero, aunque sea vendiendo droga, detener delincuentes o ir en busca de su enamorada a Euskadi o a Cataluña”.

Algunas mujeres, en papeles secundarios, también realizan acciones significativas para la trama. Pero casi siempre tienen qué ver con los cuidados y la mediación, sobre todo familiar. Tienen una personalidad fuerte aunque su rol es ayudar a los protagonistas masculinos.

La exclusión de las mujeres de la producción y la dirección de películas se explica también porque el cine refuerza su invisibilidad simbólica en la representación. Una de las estrategias es la de no hacerlas protagonistas de las historias que se cuentan, ubicándolas como acompañantes o asistentes de los deseos de los hombres. Además, los personajes femeninos sufren un déficit de representación porque poseen caracteres malhumorados y poco simpáticos; y se les atribuyen los valores de género más tradicionales: de cuidadoras o madres.

La realidad no cambiará mientras no cambie la representación. Y la representación no se alterará mientras no surjan nuevas posibilidades de ser en la vida social. En el bucle que se produce entre realidad y ficción está el nudo de género que debemos cambiar para que la sociedad sea más justa con las mujeres, tanto en lo económico como en lo representativo. Porque el cine comercial, como todas las industrias culturales, puede contribuir positivamente a construir ciudadanos cívicos, respetuosos, humanos; y no meros consumidores, que paguen una entrada, llenen las salas y respondan a intereses mercantiles o empresariales de la industria cinematográfica, sin llevarse ningún mensaje de los filmes. (3)

Suecia y la integración paritaria

Las palabras ya no sirven. Lo único es la acción. La igualdad de género es cuestión de decisiones políticas y sociales. Así de claro lo vio Anna Serner cuando se hizo responsable del Instituto del Cine de Suecia. En sólo tres años, el número de mujeres directoras suecas ha aumentado del 26 por ciento en 2012 al 50 por ciento en 2015. Está claro que este modelo es la envidia de todas las mujeres cineastas iberoamericanas que se reunieron en el marco del Festival de Cine de San Sebastián para debatir una situación que califican de “dolorosa y clamorosa”.

El modelo sueco implantado comienza por la contabilización real de la presencia de mujeres en el cine y en los proyectos que se presentan para las ayudas; una vez priorizado el nivel de calidad, se pone el acento en aquellos trabajos firmados por cineastas femeninas para que no sufran discriminación. Se intensifica de esta manera la mirada en las realizadoras que presentan proyectos de calidad.

Cartel de la película ¿Por qué nací mujer? (México, 1970).

Mientras tanto, en México

Las películas mexicanas están siendo escritas, producidas y dirigidas en su mayoría por hombres. Así concluyó la investigación sobre “Cine y género: una representación de la desigualdad”, realizada por el Laboratorio Nacional de Diversidades UNAM-CONACYT, con Jennifer Córdova Solís a la cabeza. La autora indicó: “La participación de las mujeres delante y detrás de las cámaras sigue siendo muy por debajo con relación a la de los hombres. Además, la representación en pantallas continúa construyendo y reproduciendo estereotipos de género que sostienen la brecha de desigualdad”.

“Es difícil hablar sobre la industria cinematográfica con la perspectiva de que tiene una importante responsabilidad social, ya que se suele relacionar con la producción sólo para entretenimiento (…) Se analizaron las 10 películas nacionales con mayor asistencia en los cines de México estrenadas entre 2013 y 2016, con hallazgos que podríamos decir que no nos sorprenden a muchos. De las 10 películas analizadas, ninguna fue dirigida por mujeres y solo el 24 por ciento de guionistas y el 27 por ciento de productoras son mujeres. En esta muestra del cine mexicano masivo contemporáneo, podemos ver que hay 3.7 hombres por cada mujer que está detrás de cámaras en funciones clave.

“El 42 por ciento de cineastas en México son mujeres, pero de los apoyos entregados por FOPROCINE, FIDECINE y EFICINE, entre 1998 y 2016,  a los proyectos de mujeres directoras recibieron solamente el 18.6 por ciento del apoyo económico mientras que el entregado a hombres directores fue del 81.3 por ciento”. (pág. 10).

En la pantalla, los personajes representados por mujeres se escriben con una serie de mandatos a cumplir, como el ser joven, tener cuerpos esbeltos, usar vestimenta “sexy” y con una imagen moldeada para atraer la mirada masculina. Según este estudio, en la muestra analizada se encontró que el 80 por ciento de los personajes que reciben comentarios sobre su atractivo sexual son mujeres; es decir, 1 de cada 50 varones recibe algún tipo de comentario al respecto mientras que  la relación en mujeres es de 7 de cada 50.

Un resultado alarmante en la investigación es que el acoso sexual está naturalizado. En el 40 por ciento de las películas mexicanas donde ocurrieron casos de acoso sexual, estos fueron tratados como asuntos graciosos. “El arquetipo del misógino agradable es habitual en la llamada cultura pop, personajes que son expresamente sexistas e inclusive definidos por esa conducta pero que al final del día son amigables y agradables, así se redimen y siempre son perdonados. Su misoginia nunca es tratada como algo suficientemente serio como para dañar sus relaciones de amistad, amorosas o laborales”. (pág.17).

Otros aspectos que resalta el estudio son la presencia insuficiente de las mujeres como fuerza laboral así como los estereotipos laborales de género; los roles de cuidado asociados a lo femenino, y un trato inadecuado de las orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género.

¡ELLAS TAMBIÉN SON REBELDES!

En nuestro país, los derechos de las mujeres han sido vulnerados de manera reiterada, teniendo como causa-efecto la pobreza, falta de educación y el acceso de oportunidades en el campo laboral. Sin embargo, la tenacidad de las mujeres es un rasgo distintivo que les ha permitido lograr grandes avances en la obtención de reconocimiento de sus derechos. Sin embargo, en el sector cine estamos más que atrasados.

El Estado mexicano ha suscrito acuerdos y tratados internacionales en materia de derechos humanos de las mujeres con lo que se ha pretendido disminuir la brecha de desigualdad. Podemos enlistar la Convención Sobre Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) y la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer (Beijing’ 95) donde los gobiernos deben construir programas y acciones para la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas; la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, entre otros, cuyo contenido es obligatorio para el Estado mexicano, derivado de la reforma histórica al artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Diario Oficial de la Federación, 14 de agosto de 2001) y la amplia armonización en materia de derechos humanos publicada en el DOF el 10 de junio de 2011. Desgraciadamente todos parecen letra muerta. Casi nadie los cumple de forma transversal.

Por lo anterior, en 2016 un grupo de directoras, guionistas y fotógrafas expresaron públicamente su descontento por la discriminación en la selección de proyectos con dineros públicos. En los tres primeros años del peñismo (2013-2015) solo el 20.45 por ciento de las cintas de largometraje lo dirigieron mujeres. De inmediato, Jorge Sánchez, entonces director del IMCINE, las atendió y mejoraron las estadísticas en el anuario. A partir de 2016 apareció un apartado donde se sumaron las actividades de las directoras, guionistas y productoras y así se lograron unos números “impresionantes” de incorporación de género. De una producción total de  162 filmes de largo, en 118 trabajaron mujeres en los puestos más importantes (72.83 por ciento). Sin embargo la realidad era otra: solo el 20.98 por ciento fue de  guionistas, el 22.83 por ciento correspondió a directoras y el 30.24 por ciento a productoras.

Por su parte el INEGI afirmó en el anuario del 2017, que en 2016 el cine creció cinco veces más que el conjunto de la economía nacional, generando más de 28,000 empleos de los cuales 40 por ciento fueron ocupados por mujeres. En 2017 se registró un incremento en la participación de mujeres en las diversas actividades creativas e industriales que conforman el cine mexicano; en relación con el 2016, hubo más películas producidas o escritas por mujeres con un incremento de 34 y 30 por ciento, respectivamente. En 2017 las mujeres dirigieron 42 películas de las cuales el 42 por ciento fueron documentales y 58 por ciento de ficción. El 52 por ciento del total de las producciones tuvo una participación femenina en guionismo, producción y dirección.

Cuadro elaborado por el Observatorio Público Cinematográfico Rafael E. Portas para el Grecu, con datos del Anuario Estadístico de Cine Mexicano  e investigaciones propias.

Tal y como fue en el sexenio de Enrique Peña Nieto, las estadísticas y sus interpretaciones  decían unas cosas maravillosas pero la realidad era otra. En el 2016 el porcentaje de mujeres directoras cayó al 22.83 por ciento con respecto al 2015 que fue del 24.28 por ciento. Entre los múltiples argumentos que se han usado para justificar la no inclusión equitativa destacan: La selección fue proporcional de acuerdo a su inscripción; no hay discriminación, solo selección por calidad; no se pueden aprobar a mujeres por decreto aunque sus proyectos sean malos y que muchas de ellas no están debidamente preparadas.

En estas palabras hay mucha discriminación implícita y soterrada de acuerdo a lo que CONAPRED establece como discriminación: “Se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional  y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o más de los siguientes motivos: el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género… o cualquier otro motivo”.

Para tratar de evitar la discriminación de género el Estado mexicano cuenta con diversas herramientas como La Ley General para la igualdad entre mujeres y hombres y la Ley Federal para prevenir y eliminar la discriminación, ordenamientos que deberían de cumplirse en el área de cine de acuerdo con lo establecido en la fracción VII sobre la transversalidad: “Es el proceso que permite garantizar la incorporación de la perspectiva de género con el objetivo de valorar las implicaciones que tiene para las mujeres y los hombres cualquier acción que se programe, tratándose de legislación, políticas públicas, actividades administrativas, económicas y culturales en las instituciones públicas y privadas”.

El #MeToo, la AMACC y #YaEsHora

En el 2017 surgió el movimiento en contra la violencia de género conocido con el hashtag #MeToo: un grito  desesperado que cruzó de inmediato todas las fronteras. La internacionalización del movimiento #MeToo ha abierto la puerta para que la agenda feminista de cada país se traduzca en una demanda viral. Desde el #SiMeMatan mexicano, el #LaManada español o el #MiráCómoNosPonemos argentino, los colectivos de mujeres en varios países han cerrado filas para terminar con una declaración de sororidad: #YoSíTeCreo.(4)

Actrices, directoras, escritoras, productoras y periodistas mexicanas se unieron durante la edición 61 de la entrega de los premios Ariel para protestar y lanzar #YaEsHora, una iniciativa de mujeres para mujeres que tiene como objetivo crear un cambio en la industria del cine a favor del sexo femenino. El movimiento busca que el sistema cambie de raíz, que la violencia deje de ser normalizada, ignorada y justificada. Además, buscan conseguir ámbitos laborales libres de violencia y condiciones de equidad en las políticas publicas, así como una mayor inclusión de narrativas con perspectiva de género.

Por lo anterior y debido a varias denuncias que se recibieron por parte del #MeToo cine mexicano y a la nominación de artistas varones con acusaciones de violencia de género, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas  organizó en septiembre el “Foro Miradas a la violencia de género en el cine y el audiovisual”, donde se analizaron varios temas: “El acoso y violencia de género”, “Políticas púbicas sobre violencia de género”, “Prácticas en la industria audiovisual y Contenidos y narrativas en cine televisión y plataformas digitales y publicidad”. (5)

La cuarta transformación y la equidad de género

Hechos son amores y no buenas razones. A la llamada Cuarta Transformación le tocó vivir la primera legislatura con equidad de género, además de que Andrés Manuel López Obrador propuso un gabinete equitativo mujeres-hombres. Pero algunos de sus colaboradores no terminan de entender las nuevas políticas de inclusión e igualdad. Hasta el momento de escribir estas líneas los resultados del proceso de selección de apoyos públicos cinematográficos dejan mucho qué desear ya que la mayor parte de los apoyos son para los mismos y hasta existe un retroceso preocupante para las mujeres.

Cuadro elaborado por el Observatorio Público Cinematográfico Rafael E. Portas para el Grecu, con datos publicados por el IMCINE e investigaciones propias.

Conclusión

No se trata de lograr alcanzar una cuota que se limite a una cifra o a un número meta; se trata de abrir espacios, reconocer el talento, promover la formación, la creatividad y las capacidades para -de forma equitativa- emplear el mejor capital humano independientemente del género, como elemento de éxito de cualquier sociedad.

Sobre los dichos discriminatorios mencionados en párrafos anteriores podemos contra argumentar que hay que establecer “temporalmente” medidas de equidad y no de igualdad. Actualmente el piso no es parejo para las mujeres. La mayor parte de los seleccionadores son mayoritariamente masculinos. Urge acelerar la inclusión mediante el uso de medidas de discriminación positiva establecidas en la Constitución y en los tratados internacionales. Se entiende por “Acciones Afirmativas al conjunto de medidas de carácter temporal correctivo, compensatorio y/o de promoción, encaminadas a acelerar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres”.

Esto quiere decir: hacer políticas públicas con perspectiva de género, un concepto que se refiere a crear los mecanismos que permitan identificar, cuestionar y valorar la discriminación, la desigualdad y la exclusión de las mujeres, mismos que se pretenden justificar con base en las diferencias biológicas entre mujeres y hombres. Así mismo se busca emprender las acciones que creen las condiciones de cambio para avanzar en la construcción de la igualdad de género. Hay que seguir el ejemplo de Suecia, que ha aumentado la cuota de directoras en tan solo tres años: pasaron del 26 al 50 por ciento.  No olvidemos que las directoras tienden a dar más trabajo a otras mujeres detrás de la cámara en puestos de responsabilidad como montadoras o directoras de fotografía, por ejemplo.

Talento hay y lo demuestra la existencia de las asociaciones Apertura, Comunidad Mexicana de Mujeres Cinefotógrafas, conformada por más de 30 integrantes activas. (www.aperturadop.com)  y Mujeres en el Cine y la Televisión A.C. (https://www.mujerescineytv.org).

Es indiscutible y categórico que existen definitivos avances en la industria pero seguimos estando lejos de un equilibrio de género. Solo hay que observar que en la 17° edición del Festival Internacional de Cine de Morelia del 2019 no se seleccionó a ninguna mujer en la categoría de ficción de largometraje. ¡Preocupante!

vicmanugal@hotmail.com

29 de septiembre de 2019.

Notas:

(1). Puede descargarse el informe completo en http://seejane.org/wp-content/uploads/full-study-gender-disparity-in-family-films-v2.pdf

(2). RLCS, Revista Latina de Comunicación Social, 73 – Páginas 1247 a 1266 [Investigación] [Financiada] DOI: 10.4185/RLCS-2018-1305 | ISSN 1138-5820 | Año 2018.

(3) Investigación financiada. Este artículo es producto de un Proyecto Banco Santander- Universidad Complutense de Madrid, titulado “Brecha digital entre docentes y estudiantes universitarios: Producción y consumo cultural a través de las redes sociales (Facebook, http://www.revistalatinacs.org/073paper/1305/64es.html)

(4) https://www.milenio.com/cultura/too-mexico-movimiento-nacio-eu-extiende-cine-medios-academia

(5) Las conferencias se pueden consultar en amacc.org.mx y a la fecha no hay conclusiones

(6) IMCINE publicó los nombres de las cintas apoyadas sin la debida transparencia ni máxima publicidad, por lo que se obtuvieron los datos de dirección en diversos sitios de la red.

(7) Datos de los resultados de la primera convocatoria. Hay 3 proyectos con dirección compartida H/M. En octubre, IMCINE dará a conocer los resultados de la segunda convocatoria.

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