noviembre 28, 2022

Problemas de autoridad: el partido o la asociación de cuates

A la cabeza en los indicadores de votación ¿por cuánto tiempo?
(Imagen tomada de mercadolibre.com.mx).

 

ENSENADA. Termina, con esta nota, esta serie de escritos sobre la autoridad y el Estado, insistiendo que este segundo, sin la primera (que es saber y experiencia, insisto), virtualmente es nada o no tiene razón de ser, por eso, ¿es el actual un Estado carente de saber, desde el momento en que hasta hoy -entre otras cosas del mismo tenor- ha sido incapaz de construir un partido político que conduzca, con coherencia, el proyecto de cambio político que se enarbola? ¿Es sólo un Estado disminuido, si se toma en cuenta lo siguiente? Surgido, en efecto, el gobierno actual de un arcoíris amplísimo de población de todos los colores y creencias políticas, ha considerado que ese amorfo frente amplio que le dio el triunfo debe seguir así hasta el infinito, considerando que ésa es la mejor manera de preservar la continuidad no del gobierno sino del proyecto político en que éste se sustenta.

¿Falsa o verdadera esa creencia? Por ende, ¿falso o verdadero el régimen de gobierno actual? ¿Tiene posibilidades de continuar como proyecto de largo plazo?

No es fácil bordar, escribiendo, sobre el dilema antedicho, aunque sí es fácil decir que la asociación de cuates que hoy le da vida a Morena, que se supone es el partido que le da sustento al actual régimen de gobierno ha logrado con facilidad relativa -sustentado en la figura aún paradigmática de AMLO- triunfar venciendo diferentes escollos (que se concretan en una oposición muy disminuida, pues ésta, desde 2018, quedó muy debilitada) en las contiendas electorales más representativas en las que ha participado, llevando al triunfo a candidatos básicamente de dulce (cercanos y genuflexos ante el Jefe Máximo, pero carentes de una ideología cercana al cambio social) que gobiernan sin ninguna definición ideológica y enfrentando, no resolviendo, como Dios les da a entender los agudos problemas sociales heredados por más de 30 años de un neoliberalismo depredador que dejó en ruinas a todo el cuerpo social del país.

Carente de un diagnóstico riguroso y, por ende, sin un plan riguroso para enfrentar los gravísimos problemas sociales heredados, ello obligó a que la atención del gobierno se centrara en lo inmediato (las “mañaneras”), sin que a lo estratégico, hasta ahorita, se le haya puesto atención, lo que, en un futuro próximo, puede deparar sorpresas amargas, tal y como ha sucedido ya a otros regímenes similares (Lula, Correa, Evo, en lo más inmediato; Alvarado, Arbenz, en un pasado más lejano). Esa pérdida de autoridad (de saber) se concreta en que centra su atención en lo inmediato (en términos de tiempo y de espacio) como eje de gobierno, sin darse cuenta que más allá de ello radican precisamente las cuestiones estratégicas que, entre otras cosas, permiten consolidar no al gobierno que se preside, sino al proyecto de cambio social que se enarbola, sin negarle importancia a ninguno de los dos (ni a lo inmediato ni a lo estratégico). Y es allí en donde, también en lo inmediato, ocupa un lugar central la construcción del partido como base de proyección del proyecto social en ciernes, el que nunca termina de madurar dado que él, al menos hasta hoy, no es una cuestión inmediata, dado que, hasta hoy, se insiste, ese remedo de partido que existe (y que no es partido, sino un amorfo frente amplio) ha sido más que suficiente, así lo consideran los seguidores del caudillo, para resolver las contiendas electorales inmediatas, lo que es su única y primordial preocupación partidaria.

Esa visión fácil de las cosas por parte de quienes son los responsables del proyecto de gobierno actual, configura en la práctica al Estado debilitado que hoy existe, cuya sabiduría y experiencia son escasas y que sólo con muchas dificultades podrán lograr proyectarse con la fortaleza debida a mediano y largo plazos, no como gobierno sino como nuevo proyecto de organización social, que logre sacar al país del estado de indefensión en que lo dejaron los gobiernos del neoliberalismo.

¿Habrá oportunidad de tener, lo más pronto posible, un Estado mucho más fortalecido que el actual?

*Sólo estructurador de historias cotidianas

Profesor jubilado de la UPN/Ensenada

gomeboka@yahoo.com.mx

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