Rumbo a la Internacional Muralista

“Epopeya del pueblo mexicano” de Diego Rivera (1929). Tomado de maspormas.com.

 

No queda la menor duda de que el muralismo coadyuva en la transformación de la conciencia, de la sensibilidad y los sentidos, de la memoria, de los imaginarios impuestos por el poder, de los paisajes, de las arquitecturas, de los espacios públicos, de los discursos, de las ideologías, de los haceres y saberes, de la salud y nuestros corazones y por supuesto de nuestras resistencias.

Así quedó demostrado por muralistas y especialistas de Chile, Colombia, Bolivia, Venezuela, Brasil, Argentina, El Salvador, Cuba y por supuesto México, cuna del muralismo, en el marco del 1er Congreso Internacional por los 100 años del Muralismo Mexicano, en el que se debatió, se concluyó, se despejaron interrogantes y se generaron nuevas desde un altísimo nivel de conocimiento y experiencia de todos los participantes.

El muralismo, 100 años después de las primeras pinceladas, sigue siendo un cantar, una acción poética visual que hace de un muro una voz colectiva, un canto permanente, un grito y un saber desde donde palpita el corazón del creador, el corazón de la memoria y de la historia, el corazón de nuestros pueblos. Hace 16 años aproximadamente nos encontrábamos en el Palacio de Bellas Artes inaugurando el Jornadas Mundiales de Muralismo y Arte Público que se llevaría a cabo en Tlaxcala organizado por el Consejo Mundial de Artistas Visuales (COMAV) y Eco Global Art. Ahí, en un muy breve discurso dijimos fuerte y claro ¡El muralismo no ha muerto! Dieciséis años después de ese breve discurso y a 15 años de la fundación de nuestro Movimiento de Muralistas Mexicanos como un instrumento de construcción, difusión y punto de reunión para el muralismo actual, no solo reiteramos que el muralismo vive sino lo demostramos pregonando con el ejemplo y miles de murales son el testimonio viviente de una memoria muralística heredera de 100 años de historia moderna y contemporánea pero también de siglos de muralismo ancestral.

Este Congreso sirvió esencialmente para dos cosas: la primera para hermanar y seguir estrechando una vez más, los lazos de amistad entre pueblos hermanos de nuestra América y, segundo, para poner los puntos sobre las íes y escribir con letras mayúsculas, para que quede bien clarito, el papel del muralismo dentro de los procesos de construcción de nuestras sociedades y en la construcción y resguardo de la memoria en un arte desde el pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

A lo largo de siete intensos días de trabajo, de exposiciones, de debates vimos y reiteramos la importancia del trabajo colectivo, la necesidad de reconocernos como iguales y donde nadie es más que el otro, la necesidad de la unidad como nuestra fuerza frente a los embates del neoliberalismo y el colonialismo que amenazan con la vida del planeta y nuestra especie. Seguir construyendo un arte desde la conciencia de género a quedado manifiesto una vez más con la presencia de nuestras compañeras muralistas con las que siempre desde el respeto y la igualdad hemos construido en el Movimiento de Muralistas Mexicanos. La indiscutible participación de colectivos de mujeres, de jóvenes y de compañeras y compañeros indígenas han demostrado que son ya la fuerza viva y la joven guardia del muralismo que desde sus haceres y saberes pertenecen a la nueva generación de muralistas que continuarán construyendo la ruta planteada hace cien años. También, las diferencias entre muralismo, arte urbano y grafiti han quedado aclaradas sin el menosprecio de ninguna y por el contrario, desde el respeto y reconocimiento a las diferencias y el lugar que tiene cada una dentro del arte público.

Hoy, las luchas de resistencia globales son anticapitalistas y anticolonialistas y el muralismo también esta aportando a lado de ellas, con técnicas ancestrales y contemporáneas, desde los andamios, desde la militancia y desde la conciencia. Es un error insistir que el muralismo ha muerto, esas son las voces de las mentes más reaccionarias, producto de una mentalidad mediocre construida y alimentada por las inopias y las soberbias del individualismo, por el alineamiento al ejercicio del poder desde una mentalidad burguesa y cuadrada, por seudo críticos y comisarios improvisados por el arte contemporáneo muchas veces; por una academia en veces reduccionista, rancia y alineada que cuartea la libertad creativa y por supuesto por políticas culturales erradas, insuficientes y sometidas al neoliberalismo como es el caso de México.

 

El periodista y escritor chileno Víctor Hugo Ortega Contreras (1982), hizo un amplio registro de su reciente paso por Tijuana, artículo del que tomamos esta fotografía para ilustrar el poder del mural en el muro fronterizo. (Texto e imagen en https://sujetos.uy/2021/03/02/en-tijuana-no-hay-aranas/).

 

El muralismo vive y el gobierno mexicano tiene una deuda histórica con él y tarde o temprano tendrá que saldarla por eso desde esta tribuna, viejas demandas por los derechos humanos y culturales se han reafirmado y están más vigentes que nunca: el derecho al trabajo, a la salud, a salarios dignos, al espacio, a la educación y a la cultura. Hoy volvemos a exigir como lo hicimos desde le Movimiento de Muralistas Mexicanos en el 2006 en el pleno de la Cámara de Diputados, la inclusión de la investigación artística a lado de la científica y tecnológica en la Constitución mexicana. La inclusión del muralismo y el arte público como categoría artística en las reglas de operación de lo programas de estímulos como el Sistema Nacional de Creadores de Arte, que depende de una conceptualización pequeñoburguesa y alineada, no solo de lo que consideran artística y políticamente correcto, sino de una manipulación descarada de los comisarios del arte contemporáneo y conceptual. El arte mural no se presta para eso.

También exigiremos, a propuesta de la ex-directora de la Asociación de Autores Gráficos y Plásticos (ADAGP) en Francia, Christian Ramomborde y del expresidente del Consejo Internacional de Autores de las Artes Plásticas (CIAGP), Julio Carrasco Bretón, de la obligación de invertir el 1% del costo total de la construcción de edificios públicos o unidades habitacionales para la creación de obras de arte, como sucede en Francia y el estado de California, EEUU. Deducción de los impuestos por la adquisición de murales. Derecho de exposición para los murales realizados gratuitamente y de los que se benefician los gobiernos, para que el artista reciba regalías.

Desde este Congreso exigimos la devolución de las instalaciones de La Tallera creada por el muralista David Alfaro Siqueiros para centro de producción de obra mural al servicio de los muralistas y no con fines de galería al servicio de los criterios del arte conceptual.

Exigimos un alto total a la destrucción del patrimonio artístico muralístico por toda América Latina y el mundo, así como la penalización para quienes desde gobierno y sus instituciones atenten contra la obra mural.

Cuestionamos concretamente al gobierno de México ¿por qué el muralismo mexicano no esta pintando en las conmemoraciones de este año y los 100 años de su nacimiento no se encuentran en la lista de conmemoraciones del gobierno de la 4a Transformación?

Hoy, anunciamos la creación de la Internacional Muralista, un punto de encuentro, de debate y creación en México para el muralismo a realizarse con carácter de bienal presencial y digital, y cuya emisión la 1a Internacional Muralista será en el año 2023 y al que estarán invitadas e invitados muralistas de todo el mundo. ¡El Muralismo VA!

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