La Compañía de Teatro Caracol, dirigida por Karelia Amezcua, se ha presentado en muchas ciudades del país con gran éxito. En la imagen una escena de La lotería (2013) (Fotografía: Memo Robles Oceguera, imágenes cortesía de la compañía).

 

¿Cuántas veces hemos escuchado que la niñez es el futuro que transformará al mundo? ¿Cuánto hemos hecho para que esto suceda? Los invito a conocer una historia de éxito.

Casa y compañía de teatro Caracol

De manera casual, o causal, como ella lo menciona, Karelia Amezcua conoció el teatro, el cual se convirtió en su pasión y proyecto de vida, con una gran peculiaridad, a través de niños y jóvenes que hoy en día son unos profesionales de la actuación y la producción.

Amezcua participó como actriz en diversas obras, y desde 1998 empezó a dar talleres de teatro para niños en diferentes colonias y comunidades del estado de Colima. Esto la llevó a capacitarse en otras áreas, principalmente pedagógicas, y se fijó como meta crear teatro de calidad para niños, hecho por niños.

En 2007, con el apoyo de una beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Colima, fundó la compañía infantil de teatro Caracol, “dando origen a su primer montaje El médico a palos adaptación para niños del texto de Moliere”. Durante algunos años, continuó bajo el auspicio de la Secretaría de Cultura del estado, que le ofrecía un espacio en un viejo vagón ubicado en los jardines del complejo Casa de la Cultura en la capital colimense. El lugar le permitía prácticamente solo guardar su material de trabajo, y sus clases las debía dar en los jardines o cualquier lugar que tuviera techo en los días de lluvia.

 

Casa Caracol representa un espacio único e independiente en la formación teatral profesional para niños y jóvenes, que ha abierto grandes posibilidades para talleres y temporadas de funciones escénicas.

 

En 2014, decidió independizarse de la Secretaría de Cultura, fundar su espacio e iniciar su propia aventura. Ahí nació Casa Caracol que alberga a la agrupación de teatro y el taller T.I.N: Teatro Integral para Niños, el cual es semillero de nuevos talentos para la compañía.

Su visión es “constituir un espacio significativo para el desarrollo de los niños y jóvenes colimenses a través de las artes escénicas, particularmente en acercar a éstos al gusto y disfrute de los lenguajes artísticos, por medio de talleres con metodologías lúdicas y constructivistas”.

En 2019, Amezcua y Casa Caracol dieron un gran salto: cambiaron su sede a una casa-escuela ubicada en la misma capital colimense, ofreciendo así un espacio alternativo escénico, tan necesario en el estado. Casa Caracol, además de brindar talleres de teatro para niños y jóvenes, ha abierto una gran posibilidad para otros grupos artísticos de diferentes disciplinas, siempre marcado por la característica principal de Karelia: ofrecer calidad a los asistentes.

 

Karelia Amezcua, es Licenciada en Comunicación Social, actriz, narradora de cuentos y directora de escena. Ha logrado hacer realidad el sueño de muchos artistas, tener su propia compañía y un espacio independiente y sustentable.

 

Exigente pero afable, el trabajo de la colimense ha traspasado las fronteras de la entidad. Además de ganar un gran reconocimiento y premios a través de las más de 15 producciones de su compañía de teatro, ha tenido otras actividades importantes como en 2015 que fungió como asesora de directores de la Muestras Regionales de Teatro hecho por niños y para niños del programa Alas y Raíces, y ha ofrecido gran variedad de talleres formativos.

En 2020, el proyecto Casa Caracol fue beneficiada con las convocatorias “Espacios escénicos independientes en resiliencia” y “Reactivación de espacios escénicos independientes” del programa Contigo a la distancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal. Estos recursos le ayudaron a dar un respiro en la contingencia sanitaria, sin embargo, no han sido suficientes.

La calidad del trabajo artísticos de Amezcua es incuestionable, ha sido un parteaguas en las producciones en el estado y el país; ha demostrado que el trabajo profesional en niños y jóvenes es posible, y ha apostado por tener un espacio independiente, aunque esto no ha sido fácil, ya que ha empeñado su tiempo, esfuerzo y recursos propios y del equipo que la apoya.

 

Circuito Nacional de Artes Escénicas

 

Ome, compañía interdisciplinaria con una sólida trayectoria que se ha presentado en varios países de Europa y Asia, formó parte del Circuito Nacional de Artes Escénicas con la obra Embrulho. (Imagen tomada de la página de Facebook de la compañía).

 

Uno de los sectores artísticos más afectados por la pandemia ha sido el escénico. En 2020, la Unión Europea reportó pérdidas del 90% para la danza, el teatro y la ópera, muy similares “al transporte aéreo y peor aún que el turístico”, cuantificada en 199,000 millones de euros.

Si bien en 2021 las artes escénicas se han recuperado lentamente, las mermas siguen siendo grandes. En el Anuario de las artes escénicas, musicales y audiovisuales de este año de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE), su presidente Juan José Solana señala: “Una cultura en coma demanda el apoyo de las instituciones”. En ese sentido, para reactivar la economía en el sector, la Secretaría de Cultura Federal, lanzó varias convocatorias, entre ellas el Circuito Nacional de Artes Escénicas, con un estímulo económico de 250 mil pesos (no se especifica si ya incluido el IVA), con el que las agrupaciones artísticas debian destinar 8 mil más IVA a los espacios independientes: 2 mil más IVA a boletos de entrada y el resto para pagar sus gastos de traslado, viáticos y sueldos, debiendo dar 10 funciones en el estado que residen y seis más en tres estados cercanos. Se realizó con un formato híbrido, en el que el espectador pagaba un boleto de 100 pesos y recibía una cortesía subsidiada con los 2 mil pesos más IVA que los artistas beneficiados debían aportar.

Esta convocatoria fue realizada a través del Centro Cultural Helénico y “como parte del proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura”, beneficiando a “140 grupos de artes escénicas -más de dos mil artistas-”, quienes dieron 1,400 funciones en el último trimestre del año, en 176 espacios escénicos repartidos a lo largo de las 32 entidades del país”.

 

 

Colofón

Los grupos artísticos y espacios independientes han tenido que sobrevivir a la crisis que estamos viviendo. Sin embargo, su capacidad de resiliencia que ha sido extraordinaria, está llegando al límite.

La convocatoria Circuito Nacional de Artes Escénicas fue un gran acierto, sin duda perfectible ya que sería pertinente hacer un balance sobre los beneficios reales tanto para los artistas como para los espacios independientes.

Ambos ejemplos citados, Casa Caracol y el Circuito de Artes, marcan el camino que se debería seguir: por un lado, apoyar más a quienes impactan principalmente en los niños y jóvenes; y por otro, el impulsar los emprendimientos culturales, incentivarlos para crear sus propios espacios y proyectos, más allá de becas gubernamentales, e involucrar también a la iniciativa privada.

Apostar por lograr crecimiento de la economía cultural y creativa debería ser ahora si el objetivo de 2022.

 

Hasta el próximo Vuelo del Ticús.

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