Un nuevo amanecer. ¡Qué emoción!
Y no es para menos

Ventanadas para todos y donde sea necesario y posible. El autor de este relato, Bruno Herrera Alvarado, arriba a la derecha. (Imágenes cortesía del autor).

 

Noticia al lector
Noticia al lector: Durante los meses de noviembre y diciembre de 2020, gracias al empeño de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, del Centro Cultural de España y la empresa The CIU, se llevó a cabo el Taller on line: vivir la pandemia para escribirla, coordinado por Eduardo Cruz Vázquez y Rafael Mendoza Hernández, editores de Paso libre del Grecu. Este medio asumió gustosamente el compromiso de publicar los textos de quienes participaron del taller. Incluimos la tercera entrega, reiterando nuestra gratitud por esta magnífica oportunidad de ampliar el testimonial sobre estos tiempos difíciles.

 

Estoy en el balcón viendo el amanecer y acaban de informar que la vacuna para el Covid ya está lista.

Aún recuerdo hace un año cuando se comentaba que en China, sin ser esto comprobado científicamente todavía, alguien había aplicado aquel dicho mexicano de que “todo lo que se arrastra, camina o vuela, va para la casuela” y apareció un nuevo virus, Covid 19. Así pues, sorprendió lo rápido que habían construido un hospital para atender sólo a este tipo de pacientes, pero sonaba muy lejos el problema.

Y de pronto llegó marzo: fue el 20 cuando nos notificaban en la oficina que la pandemia pasaba a fase 2 y que las personas del grupo vulnerable (de más de sesenta años) nos debíamos confinar en casa hasta cumplir la cuarentena.

Al día siguiente la oficina se encontraba casi vacía, y es que resulta que Lupita era hipertensa, Viky diabética… alguien más debía quedarse en casa a cuidar a sus hijos pequeños, otros a sus papás, etc… y así me di cuenta que todos… absolutamente todos… éramos vulnerables.

Nos vemos en agosto nos dijeron, pues esto pasará pronto, y así comenzaba el confinamiento.

A ese libro inconcluso le llegó su oportunidad… y así conocí a detalle de las once veces que Santana fue presidente: “El pueblo es el culpable pues son ellos los que me lo exigen” decía a manera de justificación; Benito Juárez no fue ese presidente chido que nos enseñaron en la escuela y su hija Margarita fue la primer persona en obtener un acta de nacimiento oficial en el país.

Había tiempo para finalmente tomar ese curso de arte y descubrir que muchos de los artistas crearon sus grandes obras durante o después de un disturbio, pandemia o una guerra (Otto Dix,Yayoi Kusama, Pina Boush) y esto me dio la idea de bajar una app sobre astronomía y reproducir el momento exacto del amanecer que vio Van Gogh desde la ventana del manicomio donde se encontraba en recuperación cuando pintó su famoso cuadro La noche estrellada; estoy seguro que él nunca se enteró que realmente estaba pintando el planeta Venus.

Tomar ese curso sobre cine que ofrecían en la UNAM que siempre quise y poder así disfrutar las películas de una forma más crítica, ¡era mi oportunidad!

Ahora sí podía continuar con mis lecturas del siglo XVIII de todos los jueves.

Renovación de la omnipresencia de la fe.

 

Nunca entendí por qué la gente iba por despensa al super y lo que más compraban era papel higiénico en lugar de alimentos, si el proceso es precisamente al revés.

Deje de rasurarme, no tenía caso y la deje crecer.

Por qué no hacer esa receta que vimos en tik tok, nos quedó bien buena.

Mucho tiempo libre para ejercitarnos, muchos cursos en línea, descubrimos las bondades de la tecnología (zoom, meet) que nos acercaron de manera virtual con nuestros semejantes, darme cuenta que el mundo informático había cambiado totalmente y que su actor principal era Google y su grupo de herramientas, trabajo colaborativo, classroom, jamboard, la nube, etc… y esto me llevó a pensar en ¿qué habría pasado si esta pandemia hubiera sucedido en el 2006? Únicamente con tu teléfono Alcatel de la Oxxo y sólo con el juego de la viborita.

Llegó agosto, y aún no puedo regresar a trabajar, la barba ya está muy crecida.

Falleció Manuel y tu primo Marco tiene Covid nos avisan, ¡pero si sólo se estaban enfermando y muriendo los desconocidos!

Y de pronto me mandan el resultado de la prueba de mi hija… ¡Está contagiada y con síntomas! Me dice su mamá angustiada, será aislada, el virus ya no era ajeno… ya estaba en casa…

Fueron 20 días eternos de no poder dormir, de imaginarla cuando niña bailando danza o tocando su violonchelo, con su carácter siempre alegre y desenfadado, de levantarte por las noches a mirar el firmamento como buscando respuestas y no encontrarlas… Ya es mi cumpleaños y recibí el mejor regalo que un padre puede tener, las mañanitas virtuales tocadas por mi hija que ya estaba mucho mejor… Había pasado lo peor.

Seguíamos teniendo noticias de amigos, familiares cercanos o simplemente conocidos, todos ellos jóvenes también contagiados, pensaban que por la edad podían retar al destino.

 

Vivir la pandemia para contarla.

 

Como cada mes asistí al hospital por medicamento y el ver pasar a cinco personas infectadas por el Covid en sus cápsulas que además eran seguidas por alguien totalmente protegido que rociaba desinfectante a su paso, fue impactante. Me recordó la imagen de los llamados doctores de la peste negra de los siglos XVII y XVIII: la gran mayoría de ellos eran médicos jóvenes, otros empíricos, incluso alguno era vendedor de frutas, cubiertos por una túnica y por protección una máscara parecida a la de un pájaro con pico, con dos agujeros rellenos de perfumes para protegerlos del aire podrido pues creían que éste era el origen del mal. Quién lo dijera, el principal motivo eran las garrapatas y en nuestros tiempos un virus producto de un murciélago mal cocinado.

Estar en ese hospital ahora con mi hijo, en ese momento con sus defensas a sólo el 40 por ciento fue aterrador, ya que personas como él, en esa condición, son candidatos a este tipo de contagios.

¿Cómo hacerle entender a las personas que usar un cubrebocas es un acto de amor?

Ya es diciembre, la pandemia se convirtió en sindemia pues tenemos el Covid y la influenza al mismo tiempo y el virus ya está mutando, y hasta parece que nos estuviéramos acostumbrando a esta situación.

Pues hasta nos recomiendan que la visita anual a la Virgen de Guadalupe por esta ocasión sea por zoom.

De la misma forma celebramos la cena de Navidad y Año Nuevo; fue raro compartir a la distancia pero consientes que era lo mejor.

La barba ya se fue, hay más cursos en línea, más contacto con familiares y amigos de forma virtual pero nada de esto cambiará nunca, nunca la hermosa sensación de estrechar la mano de un amigo, de abrazar a la persona que quieres, de compartir una charla en un café, o de simplemente caminar por la calle libre sin cubre bocas y sin miedo: pronto será.

Por eso hoy estoy aquí en el balcón, con paciencia, mirando pasar el tiempo, mirando un nuevo año y un nuevo amanecer. Señores, esto no es ficción… yo lo viví y es real.

 

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21 comentarios en “Un nuevo amanecer. ¡Qué emoción!
Y no es para menos

  1. Muchas felicidades Bruno, es muy gratificante leer una experiencia tan emotiva y más por que es de vida real, lo más importante es que tu y los tuyos superaron con bien este doloroso episodio, sigue compartiré do tus experiencias ya sea de manera escrita u oral mucho éxito.

  2. Excelente reflexión! Mirar del lado de alguien que lo ha vivido y más cómo lo vivió, al ser una persona considerará altamente vulnerable!
    Un caluroso abrazo a distancia mi querido amigo !
    Me encanto.

  3. Dejas plasmada la realidad qué empezamos a vivir a partir del mes de marzo y la triste realidad qué tenemos viviendo ante la pérdida de seres cercanos muy queridos que la pandemia nos arrebató las cuales ilusamente pensamos no seríamos afectados.

  4. Hermosa reflexión de lo que ya es nuestra ‘nueva normalidad”; y lo complicado que en menos de un año ha sido adaptarse a una triste realidad. Esperando por una vida “normal” que tal vez nunca regresé.

  5. Muy cierto a todos nos tomo de sorpresa y el enterarse de que gente cercana a uno estaba infectada y era gente que no creía, saludos

  6. Además de enseñar y promover, escribe; fue confuso estaba leyendo y parecía escuchar su voz, casi sentí estar en los zapatos del Prof.
    Así la vida, el lejano virus se acerca y el sentir y pedir común nos une en la distancia.

  7. Profesor, le saludo y felicitó, su reflexión me conmovió eh perdido amistades muy queridas, cercanas, eh sabido de otras que se han infectado que además han quedado con secuelas y tristemente sigo viendo en la calle gente que no quiere creer.
    Me hizo ver imágenes vividas, eso se agradece le felicito y espero nos siga participando, gracias

  8. Es bastante asombroso ver la forma que redacto el como está viviendo la pandemia, lo cual nos hace reflexionar profundamente sobre en cuántas situaciones nos sentimos identificados. Te felicitó enormemente por la manera de cómo externaste tu sentir.

  9. Excelente texto, nos hace reflexionar y nos reflejamos en él. Tus palabras son adecuadas y lo haces tan ligero, que parece te estoy escuchando querido Bruno. Gracias por compartirlas y sigue escribiendo para nosotros.

  10. Muy cierto, algo que se veía tan lejos y tan ajeno a nosotros y ahora ya estamos viviendo con el virus, el creer o pensar que a mi no me va a tocar es mentira, y ya cuando esta con algún familiar y ver que se va y ya no va a regresar es muy duro y cruel el no poder despedirse, el ver familias enteras que tienen que enfrentar esta situación tan difícil, que duro es. No hay de otra más que dar gracias a Dios por un nuevo amanecer un día más de vida

  11. Usar cubre bocas un acto de amor hacia el prójimo, ojalá todos entendiéramos ese valor!!! Excelente reflexión ya un año como dice el autor esto seguirá!!!

  12. Grata sorpresa leerte, sin duda 2020 un año lleno de matices, acertadamente lo plasmas en este articulo, perdidas, angustia, depresión, incertidumbre, miedo, sin embargo el contraste, oportunidad, creatividad, reflexión, exceso de tiempo, tantos y tantos sentimientos y emociones disparadas, gracias A dios que tus hijos están bien, un abrazo enorme a la distancia, Gracias por compartir tu experiencia.

  13. Muchas felicidades Bruno, un gusto haber compartido y encontrar textos desde esta perspectiva ante la pandemia poco explorados y compartidos. Enhorabuena. Un cordial saludo.

  14. Bruno, un excelente texto… un carrusel de emociones, lleno de humor pero también de los sinsabores que este tiempo nos hizo probar a todos. Saludos!

  15. El coronavirus nos tiene en jaque. Hermosa reflexión, en donde solo los que hemos tenido familiares con esta enfermedad sabemos lo angustiante que es ver pasar los días, debemos ser más empáticos con esta cruel realidad con la que vivimos. Felicidades¡¡¡¡

  16. Buenos días Bruno. Gracias por compartir tu experiencia. Nada fácil por lo que comentas . Y que . gracias a Dios Se recupero tu hija. Y es verdad la vida nos cambio. Pero nos ha dado una gran lección. Valorar tantas cosas hermosas que tenemos. Y luchar cada día para salir adelante y regresar a nuestras actividades .en una palabra. Volver a vivir libremente!!!!. Felicidades amigo y llega tan lejos como puedas y quieras. . Recibe un fuerte abrazo.

  17. ¡Hola Bruno!
    Me encanta el mensaje oculto que tiene tu texto y el final, con el que todos esperamos despertar un día no muy lejano. Gracias por permitirnos leerte
    Recibe un abrazo y, ni modo a seguirnos cuidando.

  18. Hola buenas tarde BRUNO.
    Todo lo que dices es verdad la sociedad se esta acostumbrando a vivir con este virus alguinos no entiende que si no se cuidan ellos perjudican a los demas.
    Me gusto mucho como relatas, como estas pasando la pandemia y que as echo un excelente trabajo.

  19. ¿Cómo hacerle entender a las personas que usar un cubrebocas es un acto de amor?
    Se me destrozó un poco el corazón al leer esta pregunta, pues jamás lo vi de esa manera hasta ahora. Sí, siempre fui responsable al usarlo, pero nunca pensé en verle como un acto de amor el que yo dejara de respirar cómodamente o libremente por las calles o centros comerciales. Qué alegría el saber que todo esta bien, y aun cuando no lo ha estado, nunca dejaste de creer en ese nuevo amanecer.
    Un abrazo virtual.

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