La ciudad de Potosí, en Bolivia, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Fue el primer lugar del país andino inscrito en la lista del organismo internacional, al que después se sumaron otros como la ciudad de Sucre, el Fuerte de Samaipata y las misiones jesuíticas de Chiquitos. (Foto: Instagram de @potosibolivia).

Bolivia: La organización de su aparato cultural

La ciudad de Potosí, en Bolivia, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Fue el primer lugar del país andino inscrito en la lista del organismo internacional, al que después se sumaron otros como la ciudad de Sucre, el Fuerte de Samaipata y las misiones jesuíticas de Chiquitos. (Foto: Instagram de @potosibolivia).

El frente diplomático nos ha colocado ante la actualidad boliviana. Evo Morales es un asilado tras lo que se puede entender como un golpe de Estado, aunque el país sudamericano trata de seguir una brumosa vía institucional. Como está ocurriendo en México en casi todos los terrenos, hay opiniones muy disímbolas sobre la postura del gobierno ante los últimos acontecimientos en Bolivia y la decisión de asilar al expresidente; sin embargo, vamos a dejar ese terreno y tratar de conocer un poco lo que se ha hecho en la Bolivia de los últimos años en torno a la cultura.

El eje de la transformación de ese país de 11 millones de habitantes nació del triunfo de un movimiento social encabezado por Evo Morales que impuso una agenda social y económica que logró identificarse en 2005 con el rechazo al neoliberalismo. Una política de nacionalizaciones, sobre todo de los hidrocarburos, fue uno de los pasos decisivos para que el apoyo con el que llegó al poder en ese año se ampliara aún más. Pero el hecho de mayor trascendencia fue la discusión de un nuevo marco constitucional que dio luz a un proyecto de convivencia social basado en la pluralidad de naciones dentro del Estado boliviano. El texto aprobado y luego ratificado por un referéndum es enormemente complejo (411 artículos más los transitorios) y fue fruto de una discusión que quiso dejar atrás las huellas de una imposible unidad nacional que no tomara en cuenta la diversidad. También se derivó del rechazo a los modelos multiculturalistas que gran parte de la intelectualidad boliviana identificaba con el neoliberalismo de fin de siglo.

La gran demanda de materias primas de la primera década de este siglo permitió que el gas natural y la minería empujaran la economía boliviana a niveles nunca vistos. El país ha sido uno de los de mayor desarrollo en la región y diversas políticas sociales permitieron que el crecimiento del producto interno bruto se distribuyera de modo que la pobreza fue abatida en un gran porcentaje.

En lo cultural, el reto consistió en traducir el proyecto plurinacional consagrado en la Constitución de 2009 en prácticas institucionales que le dieran forma. Un ya desaparecido Ministerio de Autonomías (2009-2017) tuvo a su cargo la reorganización territorial del país, lo que suponía tanto la reestructuración del territorio como la conformación de un sistema de autoridades locales que representaran la plurinacionalidad. Y en materia de educación, un Viceministerio de Educación Alternativa y Especial ha tenido por misión, entre otras responsabilidades, la de “proponer políticas, estrategias y disposiciones reglamentarias intraculturales e interculturales para la educación alternativa y especial” (art. 106, Decreto Supremo número 29894).

En materia de cultura se fundó un ministerio específico. Para atender las muchas competencias que se le asignaron se basó en dos viceministerios. El primero tuvo tareas muy originales definidas como resultado de la concepción del estado plurinacional. Se trató del Viceministerio de Descolonización. Aunque este último concepto no está definido, se desprende que se deriva del pensamiento poscolonial que se encuentra presente en la nueva constitución. De esta manera, sus objetivos son:

a) Coordinar con ministerios y entidades territoriales autónomas la implementación de programas y proyectos de descolonización.

b) Proponer e implementar políticas de gestión pública plurinacional.

c) Fomentar la participación de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, comunidades interculturales y afrobolivianas, en la administración pública del estado plurinacional.

d) Implementar políticas y acciones de revalorización de los conocimientos y saberes ancestrales de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, comunidades interculturales y afrobolivianas.

e) Incentivar la eliminación de prácticas basadas en el señorialismo, patrimonialismo, patriarcalismo, racismo y burocratismo.

f) Desarrollar políticas para la prevención y erradicación del racismo y la intolerancia cultural.

g) Promover la interculturalidad como instrumento de desarrollo que genere expresiones culturales compartidas, adquiridas en base al respeto mutuo y de la convivencia social armónica.

h) Implementar programas de formación en idiomas oficiales del estado plurinacional.

(Art. 116, Decreto Supremo número 29894).

Como se ve, este viceministerio alumbra el objetivo de desterrar prácticas de dominio y subordinación identificadas con la sociedad capitalista occidental. El racismo, el machismo o el “señorialismo” deberían ser desterrados de la sociedad boliviana y en este terreno son muchos los ejemplos positivos que muestran el cambio, aunque también existen numerosas denuncias de que prácticas machistas o patriarcales se mantienen vivas incluso en miembros del poder político como el mismo Evo Morales.

El segundo viceministerio fue denominado de Interculturalidad y sus tareas se asemejarían más a las que comúnmente cumple un ministerio de cultura. Por ejemplo: fomentar y promover el diálogo intercultural; formular políticas de protección, salvaguarda y difusión de la diversidad de expresiones culturales; fomentar la participación activa de la sociedad civil en la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales; formular políticas de protección, investigación y difusión de los idiomas de las naciones y pueblos indígenas; diseñar y ejecutar políticas y programas de apoyo a sectores culturales emergentes y otras más.

Más tarde, el ministerio se hizo cargo también de lo concerniente al turismo pasando entonces a denominarse Ministerio de Cultura y Turismo hasta la actualidad.

En la página web del ministerio hay alguna información sobre la normatividad, estructura y acciones que realiza. Se presenta también el plan que ha regido su trabajo en el quinquenio que está por terminar.

nivon.bolan@gmail.com

18 de noviembre de 2019.

Comparte en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.