La tragedia del deporte
en tiempos del Covid-19

Faltaba más. Simbología de una tragedia deportiva a nivel mundial. El diseño gráfico inmortaliza el coronavirus. Esperamos los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021. (Imágenes obtenidas por Raúl Nivón-Ramírez).

En mi entrega anterior planteé que hay muchas interrogantes en torno a la actividad física y del deporte durante esta pandemia de Covid-19. De igual forma, traté sobre la actitud del Estado mexicano hacia la actividad física, entendida ésta como un medio de prevención de enfermedades y para mantener la salud. En esta ocasión me quiero referir al fenómeno del deporte en México, reflejo de lo que ocurre en el mundo.

Crisis inédita en el deporte

La actual pandemia del Covid-19 ha supuesto una coyuntura inédita en el deporte mundial. Si bien las dos guerras mundiales significaron la cancelación de las ediciones olímpicas de 1916, 1940 y 1944, así como las copas mundiales de 1942 y 1946 (por sólo citar los dos eventos con mayor participación a nivel global), nunca en la historia del deporte moderno se había dado una situación que obligara a detenerlo en su totalidad.

Este último hecho es mas relevante de lo que parece, ya que obliga a hacer una precisión: si bien una liga o un evento tiene periodos de pausa o descanso (por ejemplo, la NFL se juega sólo la mitad del año), no así se detienen los procesos de entrenamiento y preparación física de los atletas. En otras palabras, nunca antes se había observado que todos los deportistas del mundo detuvieran simultáneamente sus entrenamientos. ¿Cuáles son las consecuencias de este fenómeno? La historia nos ha mostrado sólo resultados parciales ya que, si bien por una o por otra razón se han ausentado jugadores y naciones a eventos deportivos, lo cual se ha traducido en resultados diferentes a los esperados (por ejemplo la ausencia de los bloques occidental y soviético en los Juegos Olímpicos de 1980 y 1984, respectivamente), en esta ocasión simplemente todos han hecho un alto total.

Ahora bien, para responder a esta pregunta, habría que hacer una distinción entre el deporte espectáculo, referido a ligas tales como el futbol soccer y americano, las ligas de básquetbol, béisbol, la Fórmula 1, y el deporte orientado a los eventos regionales, continentales, mundiales, propios del olimpismo (deporte olímpico), y que vieron cancelada su participación este año en los juegos de Tokio. Evidentemente, todo lo que se propone son hipótesis las cuales, espero, se conviertan en temas que signifiquen futuras investigaciones con rigor científico en el corto y mediano plazo.

No es para menos, si uno recuerda cualquier visita, digamos, al Estadio Azteca, mirar el suelo y sentarse en las butacas, era ya un riesgo sanitario. Ahora con el Covid-19 y su amenaza latente, si los estadios mexicanos han de reabrir ¡vaya que les espera una limpieza profunda!

El deporte olímpico

Respecto el deporte olímpico y el impacto del Covid-19, me he dado a la tarea de consultar con colegas de otras partes del mundo que tuve a bien conocer en un evento organizado en la Academia Olímpica Internacional (Antigua Olimpia, Grecia) en mayo de 2019. Sus respuestas fueron variadas, pero muy significativas. Trataré de condensarlas con base en el criterio de países en cuya participación dominan atletas productos de sistemas deportivos consolidados, y países que más bien envían individualidades resultantes del talento y esfuerzo individual, como es lo que ocurre en México.

Así bien, colegas de Estados Unidos, Canadá, Alemania y Australia, me han referido que en los casos de sus países la pausa olímpica les viene mal. El entrenador de polo acuático, Björn Galjaardt, refiere que la planeación para el caso de su deporte estaba calculada para el tiempo en que se celebrarían los Juegos de Tokio, entre el 22 de julio y el 9 de agosto. Lo anterior, refiere el entrenador, debido a que la selección que habría de competir en Japón representaba un equilibrio entre atletas veteranos, novatos y deportistas que se encontraban en su mejor momento. Por otro lado, el proceso de integración, el cual representa a veces un asunto bastante arduo en los deportes de conjunto, ya estaba consolidado. De tal forma que la pausa olímpica no garantiza, de acuerdo con Galjaardt, que el equipo llegue con todos sus integrantes y mucho menos en su mejor integración y forma física.

Desde una perspectiva más individual, mi colega Manaal Tayar, de nacionalidad libanesa pero que radica en los Estados Unidos y especializada en atletismo, comenta que en esta disciplina las perspectivas son muy contrastantes. Por un lado, apunta, están aquellos atletas apoyados por patrocinadores, becas estudiantiles o bien con los suficientes recursos económicos para soportar la pausa deportiva y regresar a sus entrenamientos en cuanto se levante la cuarentena. En otra situación se encuentran aquellos cuya selección y participación olímpica significó una inversión familiar difícil de sostener por un año más. En este caso, la pandemia ha mostrado que en lo deportivo, el asunto de la “supervivencia” se relaciona con los medios económicos que permiten aplazar hasta un año la participación de algunos atletas.

Ponchados, desinflados, en paro total. Por primera vez en la historia, todos los deportes, en cualquiera de sus expresiones, se fueron a la banca. En pérdidas de dinero, toda cifra es especulativa. Será el 2021 la revancha…

Con respecto a los países con sistemas similares a México, la conclusión fue casi unánime al considerar que, si bien nuestros atletas precisarán de una cuidadosa estrategia de reactivación técnica y física, el aplazamiento de los juegos puede devenir en un beneficio para ellos. Recordemos que la participación exitosa de un talento individual tiende a ser más complicada que la de atletas formados en sistemas consolidados cuyo desempeño en Juegos Olímpicos no representa necesariamente su fase más compleja de competición. Así, una combinación de factores que se resumen en la posibilidad de que los favoritos no lleguen en su mejor forma física, puede ser aprovechada por los talentos individuales. En el caso particular de México, también hay que considerar la situación del Comité Olímpico Mexicano cuya economía se ha visto en graves problemas desde la llegada de la 4T, por lo que el aplazamiento le viene “como anillo al dedo” (ver artículos publicados en Paso Libre, La gran telenovela del deporte mexicano I y II).

El deporte espectáculo

No hay que ser experto para afirmarlo: el impacto económico en le mundo del deporte espectáculo a raíz de la crisis sanitaria del coronavirus es brutal. De acuerdo con estudios publicados al inicio de la pandemia por Football Benchmark, Forbes y El Economista, las pérdidas por distintos conceptos tales como derechos de transmisión, acuerdos comerciales e ingresos por partidos son millonarias (ver Tabla 1). Por si fuera poco, Forbes estima que para algunos clubes de la Serie A del Calcio de Italia, la crisis podría ser “financieramente insostenible”. No dudo que este fenómeno pueda ser similar para otras ligas incluida la mexicana, especialmente la femenil.

Tabla 1

Impacto económico en las ligas mundiales

Pérdidas en Millones de dólares

Sin embargo, el deporte espectáculo que más se ha visto afectado es la Liga Mayor de Béisbol (MBL) la cual no ha podido comenzar justamente debido a la pandemia. Si bien otras ligas anuales y semestrales que ya llevaban algún tiempo desarrollándose están analizando cerrar la temporada regular tomando en cuenta los resultados obtenidos (la Edervise holandesa ha decretado el fin de la temporada sin declarar campeón), en el caso del béisbol americano, todo parece indicar que no podrá desarrollarse en lo absoluto. Lo anterior significa la cancelación del clásico de otoño lo cual representa una audiencia mundial significativa (malas noticias para Andrés Manuel López Obrador). Si bien la gráfica con datos de marzo de El Economista señala pérdidas para la MBL por dos mil millones de dólares, lo cierto es que, de acuerdo con el Washington Post, a cinco semanas del aplazamiento de la apertura de la temporada 2020, todavía no queda claro el impacto del golpe económico para el béisbol americano. [1]

Comentarios finales

Lo que ocurre en el deporte mexicano es fiel reflejo de un fenómeno mundial: atletas y ligas detenidas. En cuanto al deporte olímpico, sin embargo, una planeación cuidadosa y efectiva podría significar un desempeño exitoso para algunos de nuestros atletas. En el caso del deporte espectáculo, la pandemia podrá a prueba la fortaleza de una de las industrias (aparentemente) más robustas a nivel global. Sin embargo, otras interrogantes surgen y que sólo podrán ser evaluadas con el paso del tiempo, entre ellas ¿cómo será la transición a la “normalidad”? ¿Qué ocurrirá con los eventos masivos y qué medidas se tomarán para evitar contagios? ¿Cuáles serán las estrategias para reiniciar y recuperar el consumo del deporte en la crisis económica producida por la pandemia?

Confieso, no obstante, que lo único que “aprecio” de la actual situación es que he evitado corajes cuando pierden mis Pumas.

 


[1] Para estimaciones más precisas sobre el impacto económico del Covid-19 en el deporte, consúltese también la lámina publicada por El Economista (17 de marzo de 2020) en (https://www.eleconomista.com.mx/deportes/Continente-americano-el-golpe-economico-del-COVID-19-en-el-deporte-20200316-0119.html). El otro evento que se pospone es la Eurocopa 2020 en cuyo caso se calculan pérdidas de hasta 300 millones de euros (https://www.eltiempo.com/deportes/futbol-internacional/las-perdidas-economicas-por-el-aplazamiento-de-la-eurocopa-para-el-2021-473790).

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