diciembre 3, 2022

Meses sin intereses, una promesa digna de analizar cuando se aplica a la música. (Foto: Bryan Steffy/Getty Images)

Música a meses sin intereses

Meses sin intereses, una promesa digna de analizar cuando se aplica a la música. (Foto: Bryan Steffy/Getty Images)

Está en todas partes para brindar acceso a instrumentos musicales, conciertos, dispositivos móviles, librerías, software, hardware. ¿Una estrategia para ampliar las oportunidades de consumo o es acaso que no hay liquidez?

Aceptémoslo. Al mexicano le encanta comprar en paguitos mensuales todo aquello que no se encuentra en la canasta básica. Siempre es agradable traer en la bolsa, cartera o celular, crédito disponible “por si algo se ofrece”.

Hasta hace unos quince años, la compra de instrumentos musicales podía realizarse únicamente de contado o con cargo a tarjeta de crédito con interés variable del 12 al 42 por ciento, dependiendo de la institución bancaria.

La ola de “meses sin intereses” llegaría para quedarse como una solución mágica a bienes y servicios, cuya máxima expresión podemos apreciar en noviembre durante la promoción del “Buen fin”, emulando al Black Friday estadounidense. Dependiendo la perspectiva, utilizar una tarjeta con crédito suficiente para adquirir un bien musical puede ser o no una ventaja.

Por ejemplo, existen instrumentos musicales de alto valor cuya adquisición bien puede ser amortizada con base en estos sistemas. Una inversión promedio para una guitarra de alto rango puede comenzar desde los 14 mil pesos, a precio de lista actual. Una batería de calidad aceptable inicia alrededor de los 12 mil pesos, con alcances de precio en el mercado de entre 35 y 40 mil pesos para un set profesional básico. A estos costos hay que agregar accesorios como cuerdas, parches, baquetas, estuches, amplificadores, metrónomos y atriles.

Con la facilidad para producir en casa, la oferta de interfaces digitales para grabación casera estalló a principios del año 2000. Hoy existen alternativas desde mil 200 pesos para adquirir un sistema básico. Para un mercado cautivo y dependiente de las importaciones en tecnología como México, la paridad peso-dólar es una constante que no puede perderse de vista.

Al precio mencionado, se deben agregar uno o varios micrófonos, cableado, sistema de monitores y paneles para un control acústico básico, lo que agrega alrededor de 20 mil pesos adicionales. Para un músico promedio que gana entre 600 y mil 500 pesos por evento (dependiendo la colocación y oportunidad de mercado), la tarjeta de crédito de un familiar o amigo es un apoyo importante para adquirir, cambiar o reponer su herramienta de trabajo, sino es que debe recuperarse tras una reparación fallida muy costosa, robo o extravío de su instrumento.

Para el consumidor final de la música, la venta de abonos para festivales musicales, conciertos de alto precio y ventas exclusivas para espectáculos como el Cirque Du Soleil, el sistema de pago a meses sin intereses será la única alternativa viable para asistir a tales eventos.

Todo sea por experimentar la visita de un artista internacional o compartir un momento agradable con amigos y familia. Las experiencias detrás del escenario son una alternativa que también se puede adquirir de esta manera. Conocer al artista por 15 minutos previos al show se pueden pagar desde 15 a 25 mil pesos por persona, un concepto que ya se ha ido haciendo tradición en artistas como Kiss, Lady Gaga y Metallica.

Más allá del streaming digital, sigue existiendo una extensión de compra para los productos musicales como CD’s, DVD’s y Blu Rays. Las cajas edición limitada, kits para fans de pocas piezas, libros y ediciones especiales que incluyen piezas únicas de colección, son también susceptibles de comprarse bajo este esquema. Desde ediciones especiales compilatorias de mil 400 pesos, hasta ediciones de lujo que pueden alcanzar fácilmente la cantidad de 16 mil pesos.

Ir de vuelta al vinil también tiene su espacio. Reediciones de álbumes como Dark Side of the Moon, de Pink Floyd, puede encontrarse desde 2 mil 800 pesos en tiendas especializadas. Falta adquirir la tornamesa, pre-amplificador y bocinas adecuadas para obtener una experiencia auténtica desde el vinil, que puede ampliar el gasto entre 12 y 35 mil pesos para un sistema High End muy básico.

Y es momento de preguntar, ¿basta con una tarjeta de crédito para disfrutar de la música?

De acuerdo con un estudio de Fundef , el límite de crédito promedio es de 24 mil 700 pesos, con una tasa de interés del 34 por ciento para un mercado de clase media tradicional.  Otras cifras indican 3 mil 500 pesos como límite ofrecido por la mayoría de las instituciones bancarias para que nuevos consumidores tengan acceso a su primera tarjeta de crédito. Para ellos, una guitarra eléctrica de calidad media – de entre 5 y 8 mil pesos- se vuelve producto inalcanzable, por lo que aceptarán comprar un instrumento de características similares, calidad reducida y principalmente importada de China.

Estos instrumentos representan un gran riesgo de inversión, pues sus componentes de baja calidad tienden a descomponerse, producir un sonido pobre o en algunos casos, afectar la ejecución técnica apropiada. Además, no garantiza ciertas posiciones de trabajo al hacerse evidentes sus fallas.

Por otro lado, está también la cultura financiera sobre los productos de crédito, lo que faculta a las instituciones a cobrar mayores intereses y castigar en exceso al bolsillo.

Las cifras de la Fundación de Estudios Financieros, Fundef, también nos abren un panorama oculto sobre estos productos financieros en México. El tarjetahabiente utiliza en promedio hasta el 60 por ciento de su límite de crédito. Una vez hecho el consumo, la tendencia más significativa en estas deudas será pagar únicamente los intereses sin que se abone a capital, lo que tiende a crecer la deuda hasta tres o más meses de sueldo sobre el cuál se otorgó el crédito.

El estudio también muestra que la mayoría de los tarjetahabientes pagarán un alto porcentaje de los intereses en diciembre, lo que minimiza en parte la deuda, pero no la resuelve. Aunque el sistema a meses sin intereses parece evitar este problema, la realidad es que basta fallar una mensualidad para que todo se vuelva una pequeña pesadilla.

Solamente el 19 por ciento de los encuestados dijo conocer a detalle el porcentaje de la tasa de interés de su crédito y tomarlo en cuenta para realizar sus compras del mes. Aquí es donde el músico puede preguntarse, ¿compensará el 0.0008 por ciento de regalías que Spotify me ofrece para amortizar una deuda?

Acto seguido, el crédito se vuelve impagable por pequeño que sea. La inversión del instrumento acabará de dos posibles maneras: o vendido para compensar algo de la deuda, o empeñado para pagar únicamente los intereses.

Sin lugar a duda, las transacciones y compras bajo el concepto de meses sin intereses han demostrado su impacto en todos los mercados. Nadie parece escapar a este sistema tan seductor, pues siempre será mejor poseer algo que desearlo.

De ahora en adelante, ¿cómo vas a llevar tu música? ¿De contado o a meses sin intereses?

 

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